
Un estudio realizado en el Reino Unido sugirió que adoptar la dieta mediterránea podría ser clave para reducir la enfermedad de las encías al disminuir la inflamación sistémica, según una reciente investigación del King’s College de Londres.
El análisis, publicado ayer en el Journal of Periodontology, evaluó datos de 200 personas del Biobanco Dental y Craneofacial de la institución británica. Los participantes se sometieron a exámenes dentales, análisis de sangre y respondieron cuestionarios sobre sus hábitos alimenticios.
Los efectos de la dieta mediterránea en la salud bucal
Los resultados mostraron que quienes no seguían una dieta mediterránea y consumían carne roja con frecuencia tendían a padecer enfermedades de las encías más graves y presentaban niveles elevados de marcadores inflamatorios, como la interleucina-6 (IL-6) y la proteína C reactiva (PCR).

Por el contrario, quienes mantenían una alimentación rica en legumbres, verduras, frutas y aceite de oliva —componentes típicos de la dieta mediterránea— exhibieron menores niveles de estos marcadores, según el comunicado del King’s College de Londres.
El estudio destacó que la baja adherencia a la dieta mediterránea y el mayor consumo de carne roja se asociaron con una mayor gravedad de la enfermedad periodontal.
El profesor Luigi Nibali, autor principal y director del Centro de Interacciones entre el Huésped y el Microbioma del King’s College de Londres, explicó que “la baja adherencia a la dieta mediterránea y un mayor consumo de carne roja se asociaron con la gravedad de la enfermedad periodontal”.
Además, el análisis identificó que un mayor consumo de verduras, legumbres y productos lácteos se correlacionó con niveles más bajos de proteína C reactiva, mientras que la fruta y el aceite de oliva también mostraron tendencias beneficiosas.
¿Qué alimentos se incluyen en la dieta mediterránea?

La dieta mediterránea se caracteriza por la inclusión de alimentos de origen vegetal, cereales integrales y grasas saludables como el aceite de oliva extra virgen.
Este patrón alimenticio limita el consumo de carne roja, que se utiliza principalmente para dar sabor, y promueve el consumo moderado de pescado azul, huevos, lácteos y aves. Además, fomenta hábitos de vida saludables, como la socialización durante las comidas y la práctica regular de ejercicio.
El doctor Giuseppe Mainas, primer autor del estudio e investigador postdoctoral en el King’s College de Londres, señaló en el comunicado institucional que “podría existir una conexión entre la gravedad de la enfermedad periodontal, la dieta y la inflamación”.
Mainas subrayó la importancia de considerar estos factores de manera integral al tratar la periodontitis y destacó que la investigación “ofrece un importante punto de partida que puede impulsar más investigaciones para comprender mejor la relación entre la ingesta de alimentos y la enfermedad periodontal”.
Por su parte, el profesor Nibali agregó que “existen nuevas evidencias sobre el papel que una dieta equilibrada podría desempeñar en el mantenimiento de la salud periodontal”.

Aunque los resultados son prometedores, el investigador advirtió que se requiere más investigación para desarrollar enfoques personalizados que ayuden a las personas a cuidar su salud gingival.
En tanto, el doctor Andrew Freeman, director de prevención cardiovascular y bienestar en National Jewish Health en Denver, consultado por CNN, afirmó que “la salud periodontal o de las encías está asociada con las enfermedades cardiovasculares y viceversa; están interconectadas”.
Además, explicó que la inflamación sistémica puede contribuir al desarrollo de enfermedades vasculares, diabetes tipo 2, enfermedad del hígado graso y demencia vascular. Freeman enfatizó que “si sigues una dieta predominantemente basada en plantas, como la dieta mediterránea, la inflamación disminuye”, aunque advirtió que debe tratarse de la versión auténtica, centrada en alimentos vegetales y no en adaptaciones con alto contenido de carne y queso.

El vínculo entre la salud bucal y la inflamación sistémica se refuerza ante la evidencia de que la inflamación crónica puede alterar el sistema inmunitario y favorecer el desarrollo de enfermedades crónicas.
Según el comunicado del King’s College de Londres, la composición molecular de la dieta mediterránea —rica en macronutrientes, micronutrientes y fitoquímicos presentes en alimentos vegetales— podría contribuir a reducir la inflamación y mejorar la salud general.
Las recomendaciones de los expertos apuntan a adoptar la versión original de la dieta mediterránea, basada en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y aceite de oliva, con poca carne roja y hábitos de vida saludables.
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