
En la palma de una mano, dos dedos se encuentran en un golpeteo rítmico. La escena, repetida miles de veces en consultorios y hogares, parece trivial. Sin embargo, bajo la mirada atenta de una cámara, ese movimiento simple puede revelar secretos que escapan al ojo humano.
Hoy, la tecnología abre una ventana invisible: un algoritmo observa, aprende y detecta señales tempranas de enfermedades que, hasta hace poco, se escondían tras gestos cotidianos. Una de ellas: Parkinson.
Inteligencia artificial: el ojo que todo lo ve
Un equipo de la Universidad de Florida ha desarrollado una herramienta de inteligencia artificial capaz de analizar videos caseros de simples movimientos de los dedos.
La innovación reside en su precisión para descubrir patrones motrices sutiles, inalcanzables para la percepción clínica convencional. Diego L. Guarín, profesor asistente y líder del proyecto, explica que esta tecnología permite captar alteraciones imperceptibles incluso para los especialistas, abriendo así nuevas posibilidades para el diagnóstico precoz del Parkinson y otros trastornos neurológicos.

El avance fue publicado en la revista npj Parkinson’s Disease y marca un hito en la investigación de enfermedades neurodegenerativas. Hasta ahora, el reconocimiento de los síntomas dependía en gran medida del ojo clínico y de pruebas tradicionales. El uso de inteligencia artificial multiplica la sensibilidad diagnóstica y promete mejorar el manejo y la evolución de estas patologías.
El diseño de un experimento revelador
El estudio reunió a 66 participantes divididos en tres grupos: personas sanas, individuos con trastorno de conducta del sueño REM idiopático (iRBD) y pacientes con Parkinson en fase inicial. Todos realizaron la misma tarea: golpetear los dedos ante una cámara.
Para mantener la objetividad, únicamente se analizaron videos con puntuación cero en el ítem correspondiente de la escala MDS-UPDRS Parte III, lo que indica ausencia de signos visibles de parkinsonismo. Un especialista revisó cada grabación y concluyó que “todos los participantes parecían sanos a simple vista”, recordó Guarín.
El iRBD, trastorno caracterizado por movimientos anómalos durante el sueño, es uno de los predictores más sólidos de enfermedades como el Parkinson: más del 80% de quienes lo padecen terminan desarrollando algún tipo de daño cerebral progresivo. Por este motivo, las personas con esta condición son clave en la búsqueda de marcadores tempranos que permitan anticipar los síntomas motores.

Cómo es el software que capta lo invisible
El corazón del avance es VisionMD, un software de aprendizaje automático desarrollado por la Universidad de Florida. Este sistema, de código abierto, fue entrenado con horas de videos de personas realizando el sencillo gesto de golpear los dedos índice y pulgar. A partir de los datos visuales, el programa extrae y cuantifica parámetros como la amplitud, la velocidad y la regularidad de cada movimiento, generando así un perfil motor único para cada individuo.
Lo innovador es su capacidad para analizar grabaciones realizadas con dispositivos comunes, como teléfonos inteligentes o cámaras web. El proceso no requiere equipamiento médico especializado, lo que permite realizar evaluaciones motoras precisas, incluso a distancia o en contextos no clínicos; debido a que puede distinguir detalles que ni un experto detectaría a simple vista, lo que lo convierte en una herramienta valiosa tanto para la investigación como para el tamizaje preventivo en grandes poblaciones.
Una de las observaciones más significativas fue la detección del llamado efecto de secuencia: una disminución progresiva de la amplitud y/o velocidad del golpeteo de dedos mientras se repite la tarea. Este fenómeno apareció tanto en pacientes con Parkinson como en quienes tenían iRBD, lo que sugiere que podría ser un indicador temprano de afectación cerebral, aunque su origen exacto sigue sin comprenderse completamente.
Precisión, accesibilidad y futuro
El sistema logró una precisión del 81,5% para distinguir entre Parkinson y personas sanas; del 79,8% para diferenciar iRBD de sanos, y del 81,7% para separar iRBD de Parkinson. Estos resultados demuestran que la inteligencia artificial puede descubrir patrones motores que pasan desapercibidos en la evaluación tradicional.

El verdadero potencial de esta tecnología radica en su facilidad de uso: basta con un video grabado por un teléfono móvil o una cámara web. Esto permite ampliar la detección temprana de enfermedades neurodegenerativas más allá de los hospitales, acercando el diagnóstico a cualquier entorno doméstico y, con ello, a poblaciones difíciles de alcanzar por el sistema de salud.
Según Guarín, la simpleza y eficacia de este método podrían anticipar el diagnóstico cerebral y beneficiar especialmente a quienes presentan mayor riesgo de progresión de la enfermedad. La medicina del futuro quizá dependa de gestos tan sencillos como el movimiento rítmico de dos dedos, observados no por un médico al pie de la cama, sino por los algoritmos precisos de la inteligencia artificial.
El futuro al alcance de la mano
La promesa de la inteligencia artificial en la medicina se materializa en herramientas como VisionMD, que transforman gestos ordinarios en valiosa información clínica. Gracias a su accesibilidad, precisión y facilidad de uso, la detección temprana del Parkinson y otros trastornos neurológicos puede llegar a más personas, en menos tiempo y con menor costo.
El golpeteo rítmico de dos dedos, una acción sencilla y cotidiana, se convierte ahora en una puerta hacia diagnósticos más anticipados y tratamientos oportunos. En la conjunción de tecnología y salud, la inteligencia artificial está haciendo visible lo invisible, cambiando el destino de quienes se enfrentan a enfermedades difíciles de detectar en sus etapas iniciales.
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