
LUNES, 2 de noviembre de 2026 (HealthDay News) -- Más de una cuarta parte de los estadounidenses ha exagerado o inventado síntomas para intentar conseguir antibióticos de su médico, según un nuevo estudio.
La principal razón es que ellos o sus hijos se sienten muy enfermos y creen que los antibióticos son el único tratamiento que funciona, informaron los investigadores el 30 de octubre en JAMA Network Open.
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«Las personas padecen síntomas desagradables y pueden estar firmemente convencidas de que los antibióticos son lo único que las ayudará a sentirse mejor», explicó en un comunicado el investigador principal Alistair Thorpe, profesor adjunto de investigación de ciencias de la salud poblacional de la University of Utah.
«Que te digan que lo único que tienes que hacer es descansar y esperar es difícil de aceptar. Y, si crees que hay algo que podría hacerte sentir mejor, resulta muy difícil resistir el impulso de conseguirlo», señaló Thorpe.
Por desgracia, es una apuesta arriesgada que puede dejar sin tratar la verdadera enfermedad, ya que los antibióticos no sirven contra los virus que provocan afecciones como la gripe y la COVID, explicaron los investigadores.
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Como cualquier otro medicamento, los antibióticos también pueden provocar efectos secundarios, entre ellos diarrea, náuseas, vómitos, erupciones cutáneas, infecciones por hongos o reacciones alérgicas potencialmente mortales, según la Cleveland Clinic.
Peor aún, el uso excesivo de antibióticos hace que estos medicamentos pierdan eficacia, porque permite que las bacterias desarrollen resistencia, advirtieron los investigadores.
Los investigadores encuestaron a casi 1.000 adultos estadounidenses sobre sus intentos de conseguir antibióticos para sí mismos y a otros 236 padres o cuidadores sobre sus intentos de obtenerlos para un niño enfermo.
Alrededor del 28 % de los adultos reconoció haber falseado deliberadamente sus síntomas para conseguir antibióticos para sí mismos, y el 27 % aseguró haber mentido para obtenerlos para un niño.
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Los síntomas parecidos a los del resfriado --fiebre, tos y dolor de garganta-- fueron la afirmación falsa más frecuente: dos tercios de los pacientes (66 %) admitieron haberlos mencionado para conseguir que les recetaran antibióticos.
No obstante, los investigadores advirtieron que no se debe culpar a estas personas.
Por ejemplo, era más probable que exageraran los síntomas si anteriormente un médico había restado importancia a una enfermedad que padecían, señalaron.
El estudio encontró que las personas tenían el doble de probabilidades de falsear sus síntomas si consideraban que su médico no los tomaba en serio.
Las personas también estarían viendo los antibióticos como una cura milagrosa si alguna vez se los recetaron incorrectamente para una infección viral, explicaron los investigadores. Las infecciones virales suelen desaparecer por sí solas, lo que puede hacerles creer que fue el antibiótico, y no su propio sistema inmunitario, el que combatió los microbios.
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«Hay motivos muy comprensibles por los que los pacientes pueden sentir la necesidad de falsear sus síntomas, o los cuidadores pueden hacerlo en nombre de sus hijos; son motivos con los que podemos empatizar», señaló Andrea Levy, investigadora y profesora de ciencias sociales de Connecticut State Community College Middlesex, en Middletown, Connecticut.
«Solo decimos es que quizá exista una manera mejor», afirmó Levy en un comunicado.
Las personas también eran el doble de propensas a de falsear sus síntomas si creían que la resistencia antibiótica era un engaño, según el estudio. Los adultos jóvenes de entre 18 y 33 años tenían 3 veces más probabilidades de mentir para conseguir antibióticos que los adultos mayores de 65 años o más.
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Los investigadores señalaron que los médicos deben aprender a comunicarse con sus pacientes de forma que quede claro que toman en serio sus síntomas, incluso cuando los antibióticos no pueden ayudarlos.
«La conclusión práctica no es que los profesionales de la salud deban desconfiar más de sus pacientes», dijo Levy. «Al contrario, deben crear un entorno en el que los pacientes y los cuidadores se sientan escuchados y no crean que necesitan exagerar para que los tomen en serio».
Thorpe señaló que está claro que los pacientes a menudo sienten que sus médicos no los escuchan; de lo contrario, no serían tantos los que intentan conseguir una receta de antibióticos mediante engaños.
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«Debe ser prioritario encontrar estrategias para tranquilizar a las personas, recuperar su confianza y abordar sus preocupaciones de forma adecuada», explicó Thorpe. «Queremos que la relación a largo plazo entre un paciente y un profesional de la salud se base en la confianza, la franqueza, la transparencia y la convicción de que ambas partes buscan lo mejor la una para la otra».
Más información
La Cleveland Clinic ofrece más información sobre los antibióticos.
FUENTES: University of Utah, comunicado de prensa del 30 de octubre de 2026; JAMA Network Open, 30 de octubre de 2026.
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