Las tormentas eléctricas pueden agravar el asma: por qué el clima elevaría el riesgo

El seguimiento de los niveles de polen y del pronóstico meteorológico adquiere relevancia para quienes tienen alergias estacionales

Ilustración de una persona con la mano en el pecho junto a una ventana que muestra una tormenta nocturna con árboles inclinados y un rayo.
Las corrientes de aire frío y la humedad de las tormentas fragmentan los granos de polen en partículas diminutas (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El asma es una afección respiratoria crónica que puede alterar actividades cotidianas y, en sus episodios más intensos, requerir atención de urgencia. Se caracteriza por la inflamación y el estrechamiento de las vías respiratorias, además de una mayor producción de mucosidad. De acuerdo con Mayo Clinic, esa combinación puede causar falta de aire, tos, sibilancias y sensación de opresión o dolor en el pecho. Los síntomas pueden aparecer de forma ocasional o persistir con distinta frecuencia e intensidad.

Las causas no se conocen por completo y pueden intervenir factores hereditarios y ambientales. Según indicó Harvard, los alérgenos transportados por el aire, entre ellos el polen y las esporas de moho, pueden agravar el cuadro. Por su parte, la entidad sanitaria añade que el humo, las infecciones respiratorias, el aire frío, la contaminación y algunos irritantes también pueden actuar como desencadenantes.

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Las alergias estacionales, o rinitis alérgica, se manifiestan con estornudos, secreción nasal y picazón ocular. Este grupo puede ser más vulnerable ante ciertas condiciones meteorológicas, en particular cuando una tormenta coincide con una elevada concentración de polen. Por eso, el pronóstico del tiempo puede convertirse en un dato relevante dentro del control habitual del asma.

Una mujer vestida con camisa amarilla sostiene un inhalador azul con una mano y apoya la otra mano sobre su pecho.
El asma provoca inflamación y estrechamiento de las vías respiratorias ante la exposición a alérgenos ambientales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por qué las tormentas eléctricas podrían agravar el asma

El asma por tormentas eléctricas se refiere a un ataque que comienza o empeora durante una tormenta o poco después. Harvard explicó que las corrientes descendentes de aire frío pueden concentrar partículas presentes en la atmósfera, como polen y moho, y llevarlas hacia nubes con mayor humedad.

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Allí, la humedad, el viento y la actividad eléctrica pueden fragmentar los granos de polen. Según el National Asthma Council of Australia, las gotas de lluvia que impactan sobre el polen suspendido también contribuyen a que se formen partículas diminutas. Las ráfagas de viento previas a la tormenta pueden concentrarlas cerca del suelo y aumentar la cantidad que se inhala en poco tiempo.

Una revisión publicada en Respiratory Research hace hincapié en el tamaño de los fragmentos, señalando que las partículas subpolínicas pueden medir menos de 2,5 micrómetros, por lo que tienen capacidad para penetrar en las vías respiratorias pequeñas. Los granos de polen completos, en cambio, suelen ser demasiado grandes para llegar a esas zonas del pulmón.

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Las partículas subpolínicas menores a 2,5 micrómetros penetran en las vías respiratorias pequeñas y afectan la barrera epitelial (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación describe que el polen fragmentado puede combinarse con esporas de hongos y contaminantes, como partículas finas y ozono. Esa exposición puede afectar la barrera epitelial de las vías respiratorias, una capa de células que funciona como defensa frente a agentes externos, y favorecer una respuesta inflamatoria asociada con los ataques de asma.

El trabajo de Respiratory Research plantea que la reacción puede involucrar inmunoglobulina E y eosinófilos, células sanguíneas que suelen aumentar en algunos cuadros alérgicos. Harvard indicó que los niveles elevados de anticuerpos específicos contra el polen de raigrás, una prueba de exhalación rápida con resultado bajo y un asma mal controlada figuran entre los factores vinculados a un mayor riesgo.

La relación no implica que todas las personas con esos factores desarrollen síntomas ante cada tormenta. Sin embargo, el National Asthma Council of Australia advierte que las personas con alergia al polen de gramíneas, rinitis alérgica en primavera o asma que empeora durante esa estación requieren especial atención cuando hay vientos fuertes y niveles elevados de polen.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los anticuerpos específicos contra el polen de raigrás elevan el riesgo de sufrir crisis respiratorias ante cambios climáticos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un episodio de Melbourne, en Australia, mostró el alcance que puede tener el fenómeno. Harvard citó un estudio que informó que más de 9.000 personas buscaron atención urgente por asma después de tormentas intensas. La revisión registró, en las 30 horas posteriores al evento, 3.365 consultas adicionales por problemas respiratorios y 476 internaciones más por asma.

Según la investigación, el fenómeno provocó 10 muertes y puso bajo presión a ambulancias y guardias hospitalarias. El National Asthma Council of Australia señaló que muchas de las personas afectadas tenían rinitis alérgica primaveral, incluso sin un diagnóstico previo de asma. El fenómeno puede afectar tanto a personas con asma como a quienes tienen alergias estacionales.

Cómo es el control del asma

El control del asma comienza con el seguimiento del tratamiento establecido por un profesional de salud. Mayo Clinic sostiene que la enfermedad puede cambiar con el tiempo y que el plan de manejo debe revisarse de forma periódica según los síntomas. También advierte que no se deben modificar dosis ni usar más medicamentos que los prescriptos sin consulta médica.

Primer plano de un hombre joven sosteniendo un inhalador turquesa con una mano y la otra en su pecho, su expresión es de angustia.
El uso de medicamentos con corticosteroides inhalados y la actualización del plan médico ayudan a prevenir ataques graves (Imagen Ilustrativa Infobae)

El National Asthma Council of Australia recomienda que las personas con el cuadro tengan un plan de acción actualizado antes de la temporada de polen y tormentas. La entidad también aconseja comprobar la técnica de uso del inhalador y mantener el tratamiento preventivo recetado. Los medicamentos con corticosteroides inhalados forman parte de las opciones que, de acuerdo con ese organismo, pueden ayudar a proteger frente a ataques graves.

Durante períodos de alta concentración de polen y pronóstico de tormentas, el National Asthma Council of Australia aconseja permanecer en interiores antes y durante las ráfagas intensas. Mantener las ventanas cerradas y configurar el aire acondicionado en modo de recirculación puede disminuir la exposición a partículas suspendidas, según la misma entidad.

El seguimiento de los niveles de polen y del pronóstico meteorológico permite identificar días en los que pueden coincidir los factores ambientales asociados con el riesgo. La revisión de Respiratory Research plantea que los sistemas de alerta temprana que integren información sobre clima, alérgenos y calidad del aire podrían facilitar medidas preventivas y la preparación de los servicios de salud.

Los síntomas que requieren atención incluyen falta de aire que empeora rápidamente, sibilancias intensas, opresión en el pecho y dificultad para hablar. Cleveland Clinic indica que un ataque de asma grave puede ser mortal si no recibe tratamiento. Ante un episodio, el plan de acción individual y la consulta de urgencia cuando corresponda son las referencias para actuar.

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