Del infarto al stent: qué es la rehabilitación cardíaca y por qué es clave para prevenir nuevos eventos

La ciencia confirma que completar estas sesiones mejora la capacidad funcional y disminuye drásticamente el peligro de internaciones futuras en pacientes que atravesaron episodios coronarios críticos

Ilustración de un hombre en bicicleta fija junto a una profesional de salud que sostiene una planilla y le acerca una mancuerna.
La rehabilitación cardíaca continúa después del alta tras un infarto, una cirugía cardíaca o la colocación de un stent (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La recuperación después de un infarto, una cirugía cardíaca o la colocación de una pequeña malla metálica que mantiene abierta una arteria no termina con el alta hospitalaria, siendo la rehabilitación cardíaca el proceso clave para prevenir nuevos eventos.

Los programas de rehabilitación cardíaca reúnen a enfermeros especializados, fisioterapeutas y profesionales de nutrición para asistir a quienes atravesaron un infarto, una angina, una cirugía de revascularización o la colocación de un stent, dispositivo que mantiene permeable una arteria obstruida.

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La American Heart Association (AHA) los describe como un proceso estructurado orientado a reducir el riesgo cardiovascular, y los diferencia de cualquier rutina de ejercicio iniciada sin evaluación clínica previa.

Según la información institucional de la AHA, la indicación abarca también la angina estable crónica, es decir, el dolor de pecho recurrente por falta de flujo sanguíneo al corazón, y la insuficiencia cardíaca con capacidad de bombeo disminuida, siempre bajo criterios médicos definidos.

Qué incluye un programa de rehabilitación cardíaca

fisioterapia
Los programas de rehabilitación cardíaca combinan seguimiento clínico, educación sanitaria y actividad física adaptada para pacientes con enfermedad cardiovascular - Imagen Ilustrativa Infobae

La composición concreta del programa, su duración y el nivel de supervisión dependen de la condición clínica de cada paciente y del servicio que lo ofrece. En términos generales, combina actividad física adaptada, seguimiento clínico y, según el caso, orientación nutricional y apoyo psicológico.

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La actividad física dentro de estos programas incluye ejercicios aeróbicos suaves, trabajo en bicicleta estática y resistencia con cargas livianas, ejecutados bajo supervisión de personal sanitario. El acompañamiento profesional busca ordenar el retorno a la actividad después de un episodio cardíaco, sin aplicar una fórmula idéntica a personas con diagnósticos, antecedentes y tratamientos diferentes.

La participación efectiva es uno de los mayores desafíos del proceso

El beneficio potencial de estos programas no resuelve por sí solo un problema central: que quienes podrían recibirlos efectivamente asistan. Reuters informó en 2019 que solo un tercio de los pacientes analizados había participado en rehabilitación cardíaca después de una intervención para abrir una arteria obstruida y colocar un stent.

El dato refiere a una población estudiada en Estados Unidos y no permite extrapolar una cifra equivalente a otros sistemas de salud, pero muestra que la indicación médica no siempre se traduce en asistencia al programa.

Un paciente pedalea en una bicicleta estática junto a una fisioterapeuta con libreta, en un gimnasio clínico con cintas de correr.
El servicio de rehabilitación cardíaca del Belfast Health Trust incluyó ejercicios aeróbicos, bicicleta fija y trabajo de resistencia con cargas livianas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las dificultades de cobertura, los costos y el acceso limitado a centros especializados figuraban entre los principales obstáculos identificados en ese análisis. La distancia al centro de rehabilitación y el tipo de cobertura médica del paciente también influían en la probabilidad de completar el tratamiento médico.

Los datos sobre reingresos muestran una asociación, no una garantía

La discusión sobre los resultados de la rehabilitación cardíaca exige diferenciar entre cifras difundidas de forma general y datos obtenidos con grupos de pacientes y seguimientos definidos. Un estudio publicado en la revista Journal of Cardiopulmonary Rehabilitation and Prevention analizó la relación entre asistir a rehabilitación cardíaca y la ocurrencia de una nueva internación o una muerte por cualquier causa durante los 180 días posteriores al alta.

El trabajo informó que el 12,1% de quienes participaron en rehabilitación volvió a ser internado en ese período, frente al 18,7% de quienes no asistieron. Luego de considerar edad, sexo, factores de riesgo y diagnósticos al momento del alta, los autores observaron una reducción del 42,7% en el riesgo combinado de reingreso o muerte durante esos seis meses.

Ese resultado no equivale a una disminución específica de los reingresos por causas cardíacas. El indicador reúne dos desenlaces en una sola medición (el reingreso hospitalario por cualquier causa y la muerte por cualquier causa), por lo que su alcance es más amplio que el de una reducción acotada a complicaciones del corazón. Tampoco permite afirmar que todas las personas con enfermedad cardiovascular tendrán la misma reducción de riesgo al participar en un programa de rehabilitación.

El estudio evaluó a pacientes con criterios de inclusión concretos y un seguimiento de seis meses, de modo que su aporte consiste en mostrar una asociación observada recientemente, no en establecer un porcentaje universal aplicable a cualquier intervención de fisioterapia ni a todos los diagnósticos cardíacos.

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