Por qué algunas personas ordenan siempre los billetes de menor a mayor, según la psicología

Este hábito puede reflejar una búsqueda de control y estructura, y está relacionado con la regulación emocional y la relación personal con el dinero

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Una mujer guarda billetes de dólar en una billetera de cuero sobre la encimera de una cocina con ventana y plantas.
Según la psicología, la manera de acomodar el dinero revela cómo cada persona se relaciona con la organización y la previsibilidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ordenar los billetes de menor a mayor en la billetera puede reflejar, según la psicología una búsqueda de control y estructura que ayuda a algunas personas a sentirse más tranquilas frente a la incertidumbre, además de mostrar una forma concreta de relacionarse con el dinero y con la organización cotidiana. Es una conducta que va más allá de la lógica numérica y que se vincula con la necesidad de previsibilidad.

Ese gesto también tiene una utilidad práctica: permite saber de un vistazo cuánto dinero se tiene, pagar con más rapidez, evitar errores al recibir el cambio y reducir equivocaciones en situaciones diarias.

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El psicólogo y especialista en terapia financiera, doctor Brad Klontz, afirmó que las conductas frente al dinero no dependen únicamente del conocimiento, sino del comportamiento y las creencias personales, por lo que el hábito también puede tener raíces psicológicas profundas: “Se trata de comportamiento. Y comprenderse a uno mismo es fundamental para lograrlo”, dijo el profesor de la Facultad de Negocios de la Universidad de Creighton, Estados Unidos.

Esta perspectiva permite entender cómo un gesto pequeño puede estar vinculado a la historia personal de cada uno con el dinero, la crianza, los mensajes familiares y las experiencias tempranas.

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Tres factores asociados al dinero

Billetes de diferentes denominaciones de pesos argentinos y dólares estadounidenses esparcidos sobre una mesa de madera, ilustrando el contraste entre ambas monedas.
Un gesto pequeño como ordenar billetes puede estar vinculado a la historia personal con el dinero, la crianza y las experiencias tempranas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según los expertos, el hábito de ordenar el dinero combina tres factores que han estudiado tanto la psicología como la economía conductual, que estudia cómo los factores psicológicos, sociales y cognitivos influyen en la toma de decisiones económicas. Dichos factores son:

1. Regulación emocional

2. Contabilidad mental (cómo organizar mentalmente el dinero)

3. Rasgos de personalidad o hábitos aprendidos.

Una forma de autorregulación emocional

Dos manos de hombre introducen varios billetes de cincuenta dólares estadounidenses en una cartera de cuero negra.
Ordenar el dinero combina regulación emocional, contabilidad mental y hábitos aprendidos según expertos en psicología y economía conductual (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con los especialistas, ordenar el dinero puede operar como una pequeña herramienta de autorregulación emocional. Cuando el entorno se percibe acelerado o incierto, algunos gestos repetitivos y concretos devuelven una sensación de dominio sobre lo inmediato.

Según Judit Merayo, psicóloga y educadora social, “cuando el mundo interior se siente caótico, intentamos ejercer un control férreo sobre el mundo exterior. Es una forma de crear una pequeña parcela de seguridad en medio de la ansiedad”, expresó en declaraciones a la revista Men´s Health.

Esta conducta no implica necesariamente rigidez ni obsesión. La idea es otra: controlar ciertos detalles del entorno puede ayudar a enfocar la mente, reducir la ansiedad y sostener una sensación de estabilidad.

Marie Kondo y otros expertos destacan que ordenar el espacio físico contribuye a organizar la mente, ya que estas rutinas funcionan como prácticas de atención plena y ayudan a enfocarse en el presente.

Primer plano de dos manos en un mostrador de madera, intercambiando un fajo de billetes de Pesos Argentinos a través de una bandeja metálica de ventanilla.
Este comportamiento no implica rigidez ni obsesión, sino la búsqueda de estabilidad y control a través de pequeños gestos cotidianos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese mismo patrón aparece en otras acciones corrientes, como ordenar la mesa de trabajo antes de salir o hacer la cama por la mañana. En todos esos casos, el valor del gesto no está en la tarea en sí, sino en la certidumbre que produce.

También se describe un perfil asociado al detalle y a la previsión. Quienes ordenan los billetes de esta manera suelen preferir anticipar lo que va a pasar, planificar con tiempo y evitar la improvisación, una disposición que puede verse en la agenda, en el orden de la casa o en la forma de trabajar.

La manera de guardar efectivo y las finanzas

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La costumbre de ordenar billetes puede estar ligada a una relación más consciente y responsable con el dinero y las finanzas personales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según los especialistas, esta costumbre puede estar ligada a una relación más consciente y responsable con el dinero. Se trata de personas menos impulsivas al gastar, más inclinadas a hacer presupuestos y a registrar lo que entra y sale.

Según contó Klontz en una entrevista en el Podcast The Long View de Morningstar, se ha centrado en analizar las intensas reacciones emocionales ante situaciones financieras y cómo influyen en la vida, “porque una reacción emocional tan intensa, una experiencia traumática, afianza una creencia”, señaló.

Y resumió: “Por ejemplo, al crecer en la pobreza, uno puede creer que no hay suficiente dinero. Y esa es una creencia muy acertada. Pero también se puede creer que nunca habrá suficiente dinero. Lo que he visto en la vida de muchas personas es que esa es una creencia extrema: nunca habrá suficiente dinero. Crecer en la pobreza conlleva una gran carga emocional".

También, en muchos casos, este perfil aparece en entornos profesionales donde la organización ocupa un lugar central, como la contabilidad, la ingeniería o la logística. No se plantea como una cuestión exclusivamente laboral, sino como una forma de estar en el mundo que privilegia lo claro frente a lo difuso.

Cómo saber cuándo se trata de un TOC

Una persona sonriente, vestida de gris, organiza calcetines enrollados de varios colores y patrones en un cajón de madera con divisores, mostrando sus manos.
En algunos casos, ordenar los billetes puede relacionarse con el Trastorno Obsesivo Compulsivo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si bien puede ser un hábito que ayuda a planificar, ordenar los billetes de mayor a menor también podría estar vinculado con el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).

“Si ordenar los billetes te produce una ligera satisfacción y no pasa nada si un día no puedes hacerlo, no hay problema. Pero si la necesidad de hacerlo es intrusiva e incontrolable, si no puedes seguir con tu día hasta que todo esté perfecto, estamos en otro terreno”, afirmó Merayo en Men´s Health.

Según National Institutes of Health (NIH), las personas con trastorno obsesivo-compulsivo tienen las siguientes características:

  • No pueden controlar sus obsesiones o compulsiones, incluso cuando saben que son excesivas.
  • Dedican más de una hora al día a sus obsesiones o compulsiones.
  • No obtienen placer con sus compulsiones, pero estas les pueden dar un alivio temporal de su ansiedad.
  • Tienen problemas importantes en la vida diaria debido a estos pensamientos o comportamientos.
Hombre sentado en un sillón frente a una mujer que toma notas en un cuaderno. La sala tiene ventana, plantas y una mesita con caja de pañuelos.
El trastorno obsesivo-compulsivo implica pensamientos recurrentes y conductas repetitivas que pueden interferir en la vida cotidiana y precisa de un tratamiento psicológico (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo a NIH, el trastorno obsesivo-compulsivo es un trastorno duradero en el que se tiene pensamientos incontrolables y recurrentes (obsesiones), se participa en conductas repetitivas (compulsiones) u ocurren ambas cosas.

“Las personas con trastorno obsesivo-compulsivo tienen síntomas desgastantes que consumen mucho tiempo y que pueden causar angustia considerable o interferir en la vida diaria. Sin embargo, hay tratamientos disponibles que pueden ayudar a estas personas a controlar sus síntomas y a mejorar su calidad de vida".

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