Por qué es clave la evaluación nutricional en pacientes con cáncer: guía práctica para el tratamiento integral

Incorporar controles sistemáticos con equipos interdisciplinarios permite ajustar la alimentación y el soporte clínico a cada etapa del proceso

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Un médico con bata blanca y una paciente sentados frente a un escritorio de madera. En el portátil se muestra una imagen de un colon. Hay una ventana al fondo.
La malnutrición en pacientes con cáncer suele subestimarse, aunque influye en la tolerancia a los tratamientos, la respuesta del organismo y la sobrevida (Imagen Ilustrativa Infobae)

El diagnóstico temprano y los tratamientos oncológicos de vanguardia cambiaron el pronóstico de muchos tipos de cáncer en las últimas décadas. Sin embargo, el impacto de la enfermedad va mucho más allá de la evolución clínica del tumor.

La experiencia de pacientes y el consenso de instituciones científicas señalan que las secuelas físicas y nutricionales afectan a una proporción significativa de quienes atraviesan un proceso oncológico. Hasta 8 de cada 10 personas con cáncer presentan algún grado de malnutrición durante el tratamiento, lo que evidencia la magnitud del desafío.

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La fatiga persistente, la pérdida de masa muscular, las alteraciones digestivas y metabólicas, la debilidad física o las dificultades para mantener una alimentación adecuada son complicaciones frecuentes que pueden aparecer desde el inicio de la enfermedad y prolongarse durante meses o años, en especial cuando los tratamientos son extensos o crónicos.

Infografía sobre secuelas físicas y nutricionales del cáncer. Muestra profesionales de la salud, un paciente, estadísticas de malnutrición y claves de abordaje integral.
(Imagen Ilustrativa Infobae)

En muchos casos, estos síntomas se subestiman o se naturalizan como inevitables, lo que retrasa la consulta y limita las posibilidades de intervención temprana.

El impacto nutricional del cáncer está muchas veces subestimado, aunque influye de manera directa en la respuesta del organismo, la tolerancia a los tratamientos y el bienestar general. La evidencia indica que los pacientes bien nutridos al comienzo de la terapia presentan mayor probabilidad de sobrevida, aunque la mitad ya arriba a la primera consulta oncológica con deficiencias nutricionales detectables.

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El cáncer puede provocar inflamación sistémica y pérdida de peso, mientras que la quimioterapia, la inmunoterapia, la radioterapia o ciertas cirugías pueden generar náuseas, mucositis, diarrea, alteraciones del gusto, reducción del apetito y otras dificultades para alimentarse, aumentando el riesgo de malnutrición.

El desafío de la desnutrición, la caquexia y el deterioro físico en pacientes oncológicos

Representación 3D de una molécula brillante de color azul y verde que interactúa con varias células oscuras irregulares, fragmentando una de ellas.
El estudio científico de 2024 plantea que todos los pacientes con cáncer deben recibir una evaluación rutinaria del riesgo nutricional para evitar el infradiagnóstico y el infratratamiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

El deterioro físico y nutricional en el cáncer incluye una variedad de cuadros que van desde la desnutrición simple hasta la caquexia, una condición compleja y multifactorial. “Los pacientes con cáncer tienen un alto riesgo de desnutrición y alteraciones catabólicas asociadas a la enfermedad. Es importante diferenciar entre la restricción calórica ‘simple’ (voluntaria o involuntaria) con adaptación metabólica cetogénica que conserva las proteínas y la caquexia, caracterizada por la combinación de pérdida de peso y dismetabolismo, principalmente inflamación sistémica.

Si bien ambas afecciones conllevan el sacrificio de las reservas de grasa y proteínas y, por lo tanto, afectan la tolerancia al tratamiento, las tasas de complicaciones y la supervivencia, la presencia de alteraciones metabólicas es especialmente peligrosa, ya que sobrecarga las funciones de múltiples órganos”, según se desprende de un estudio científico publicado en Science Direct.

La fatiga crónica y la pérdida de masa muscular representan complicaciones frecuentes y poco detectadas. Incluso personas con peso aparentemente normal pueden presentar deterioro muscular y cuadros de fragilidad, lo que aumenta el riesgo de internaciones, infecciones, pérdida de autonomía y dificultades para sostener las actividades diarias.

Una médica y su paciente hombre en un consultorio - (Imagen Ilustrativa Infobae)
El abordaje multidisciplinario del cáncer incluye apoyo nutricional, actividad física adaptada, atención psicológica y redes de apoyo para sostener la autonomía y la calidad de vida (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Muchas personas atraviesan el tratamiento oncológico lidiando con un desgaste físico muy importante que no siempre se visibiliza. El cansancio extremo, la pérdida de fuerza o las dificultades para alimentarse afectan profundamente la vida cotidiana y pueden limitar la autonomía si no se acompañan de manera adecuada”, señaló Agustina Senese, licenciada en nutrición, jefa de Cuidados Paliativos del Hospital ‘Dr. Cosme Argerich’ y coordinadora de Nutrición de la Asociación Civil SOSTÉN.

El estudio científico de 2024 enfatiza que para evitar el infradiagnóstico y el infratratamiento de la desnutrición, “todos los pacientes con cáncer deben someterse a una evaluación rutinaria del riesgo nutricional. Los pacientes en riesgo requieren una evaluación integral de las causas contribuyentes y tratables y, si es posible, esfuerzos multidisciplinarios para mejorar la ingesta de alimentos, favorecer el anabolismo, aliviar el malestar y contrarrestar los procesos proinflamatorios”.

La Asociación Civil SOSTÉN impulsa la campaña #TratamientoCompleto, que busca visibilizar la importancia del cuidado nutricional y el seguimiento integral como parte central del abordaje oncológico.

“Hablar de #TratamientoCompleto implica entender que el cuidado oncológico va más allá del control de la enfermedad. También es fundamental acompañar aspectos que hacen al bienestar diario de las personas, como la alimentación, la energía física, la movilidad, la gestión de las emociones y la posibilidad de sostener su calidad de vida”, expresó María Alejandra Iglesias, presidente de SOSTÉN.

La importancia del abordaje multidisciplinario y la atención integral

Hasta 8 de cada 10 personas con cáncer presentan malnutrición durante el tratamiento, según la evidencia (Imagen Ilustrativa Infobae)
Hasta 8 de cada 10 personas con cáncer presentan malnutrición durante el tratamiento, según la evidencia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Especialistas y asociaciones remarcan que la nutrición no debe abordarse solo ante una pérdida de peso evidente, sino como una dimensión clave del cuidado desde el diagnóstico y a lo largo de todo el proceso.

“En contextos curativos, el apoyo anabólico debe acompañar o incluso preceder a los tratamientos contra el cáncer. La prehabilitación antes de una cirugía mayor se ha estudiado ampliamente, incluyendo el entrenamiento muscular, así como el apoyo nutricional y/o psicológico. Metaanálisis recientes reportan un beneficio constante en la capacidad funcional y una posible mejoría en las complicaciones postoperatorias y la duración de la hospitalización”, sostienen los autores del paper científico.

El seguimiento médico debe complementarse con acompañamiento nutricional, actividad física adaptada, atención psicológica y redes de apoyo que ayuden a sostener las rutinas, los vínculos y los proyectos personales durante el tratamiento. En cuidados paliativos, las alteraciones catabólicas requieren una evaluación cuidadosa del conjunto individual de funciones afectadas y una valoración empática de los beneficios y riesgos de las intervenciones nutricionales.

Pareja feliz come en mesa de picnic al aire libre. Hombre con ensalada, mujer con salmón y verduras. Bol de hojas verdes a la derecha.
Los estudios recomiendan una evaluación rutinaria del riesgo nutricional en todos los pacientes con cáncer para evitar el infradiagnóstico y el infratratamiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Esto cobra especial relevancia en pacientes con una esperanza de vida inferior a unos pocos meses. Debido a la compleja interacción de factores mecánicos, metabólicos y psicológicos, es fundamental la participación de equipos multidisciplinarios”, remarca el estudio.

La evidencia muestra que los cuadros de malnutrición severa durante el tratamiento se asocian con internaciones más prolongadas y reducción de la sobrevida global. Por eso, la atención interdisciplinaria puede contribuir a mejorar la fuerza física, prevenir complicaciones y favorecer una mejor evolución.

Desde SOSTÉN insisten en la necesidad de promover estrategias de atención integral que contemplen todas las dimensiones del cáncer y permitan mejorar el bienestar de las personas, porque prevenir o atender secuelas físicas y nutricionales debe formar parte del cuidado.

Los avances en oncología permitieron mejorar la sobrevida, pero la enfermedad y sus tratamientos pueden dejar consecuencias físicas y nutricionales que requieren atención integral.

En definitiva, el desafío para la medicina oncológica no solo consiste en tratar el tumor, sino en reconocer y abordar las secuelas físicas y nutricionales que pueden condicionar la calidad de vida de los pacientes. La detección temprana, la intervención multidisciplinaria y el acompañamiento continuo son claves para sostener la autonomía y el bienestar a lo largo del proceso oncológico.

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