
La luz artificial nocturna está prolongando la temporada de polen en áreas urbanas del noreste de Estados Unidos y aumentando la exposición a alérgenos respiratorios, según un estudio publicado en PNAS Nexus.
El equipo de investigación, dirigido por Lin Meng y Brandt Geist de la Universidad de Vanderbilt, analizó datos de polen de 12 estaciones de monitoreo en ciudades como Nueva York, Boston y Filadelfia, así como en zonas rurales de la región. Los resultados revelan que la contaminación lumínica intensifica tanto el inicio temprano como la finalización tardía de la polinización, con efectos especialmente notables en los entornos urbanos.
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Las conclusiones publicadas explican que la exposición a luz artificial nocturna altera los ritmos biológicos de plantas sensibles al fotoperiodo, incluyendo robles, abedules, arces y olmos. Esto provoca que se extenda de forma significativa la actividad polínica de árboles y pastos relacionados con la polinización anemófila en zonas urbanas. El mecanismo se debe a que la luz nocturna prolonga la percepción de “día” en las plantas, interfiriendo en las señales naturales que determinan el cese de la actividad reproductiva.

De acuerdo con el estudio, los efectos de la luz artificial nocturna sobre la fenología del polen se mantienen incluso tras considerar variables climáticas como temperatura y precipitación.
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En las áreas urbanas más expuestas, el inicio de la temporada puede adelantarse casi 20 días respecto a zonas rurales. El total de los días anuales, en este sentido, puede llegar a superar los 290 o incluso 300 días en entornos con alta contaminación lumínica, mientras que en regiones rurales, la duración típica del periodo de polen oscila entre 200 y 240 días.
El análisis estadístico detalla que el 27% de los días dentro de la temporada de polen en entornos urbanos con luz artificial corresponden a exposición grave a alérgenos, frente al 17% en áreas rurales con baja contaminación lumínica.
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Así mismo, los días con exposición leve o moderada también resultan más frecuentes en ciudades iluminadas, lo que implica una presencia prácticamente constante de polen durante todo el año para quienes viven en grandes urbes.

Este incremento en la duración e intensidad de la exposición puede repercutir directamente en la salud pública. Según los autores, la mayor proporción de días con niveles graves de alergenos incrementa el riesgo de desarrollar rinitis alérgica y puede agravar crisis de asma.
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Además, los periodos de primavera y otoño, ya intensificados por los cambios climáticos, se ven extendidos, lo que plantea retos adicionales a los sistemas sanitarios y afecta la calidad de vida de personas con alergias respiratorias.
El estudio resalta la necesidad de reconocer la contaminación lumínica como un factor de riesgo para la alergia y la salud pública. Recomienda incluir el control de la iluminación artificial en las políticas urbanas mediante la instalación de luminarias protegidas, la reducción de las emisiones de luz azul y la selección de especies vegetales menos sensibles al fotoperiodo para los espacios verdes públicos. Estrategias de este tipo contribuirían a optimizar el diseño urbano y reducir la carga de enfermedades alérgicas en la población.
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Estas observaciones no se limitan a Estados Unidos. En ciudades de América Latina y España, donde la urbanización avanza y las tasas de alergias aumentan, la proliferación de contaminación lumínica podría replicar el patrón identificado en el noreste estadounidense.
Las políticas de iluminación y la selección de especies urbanas adaptadas podrían ser herramientas útiles para mitigar los efectos negativos sobre la salud en contextos urbanos similares. De este modo, los datos recogidos y analizados muestran que la presencia de luz artificial nocturna modifica los ciclos estacionales de las plantas y prolonga la exposición a polen en las ciudades.
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La relación establecida entre la contaminación lumínica y el aumento en la gravedad de las alergias respiratorias confirma la importancia de integrar el control de la iluminación nocturna en la planificación urbana y las estrategias de salud pública.
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