
Cuando se habla de desarrollar fuerza, el foco suele estar en los músculos. Sin embargo, el verdadero soporte del cuerpo recae en una red menos visible pero fundamental: ligamentos, tendones y articulaciones.
Estos tejidos conectivos desempeñan un papel esencial en la movilidad y estabilidad, y descuidarlos puede aumentar el riesgo de lesiones y problemas crónicos, según expertos consultados por National Geographic.
Más allá de los músculos: la importancia de los tejidos conectivos
Jessica Wulke, fisioterapeuta y entrenadora personal, subraya que cualquier movimiento, desde levantar pesas hasta correr o practicar yoga, depende de la salud de estos tejidos.
Kai-Yu Ho, profesor de la Universidad de Nevada, explica que los ligamentos y tendones no solo anclan y conectan estructuras del cuerpo, sino que también brindan soporte.
Sin una adecuada estabilidad en estos tejidos, se incrementa el riesgo de sufrir tendinitis, desgarros y problemas articulares.
Aunque es común pensar que estas lesiones afectan sobre todo a los atletas, Wulke señala que cualquier persona es susceptible.
Con el envejecimiento, el riesgo de esguinces, lesiones de tendones y afecciones crónicas en las articulaciones aumenta considerablemente.
De hecho, un estudio de 2023 reveló que casi el 25% de los adultos padece algún tipo de problema en estos tejidos.
Cómo se fortalecen los tendones y los ligamentos
Los ligamentos son bandas fibrosas que conectan los huesos en las articulaciones, limitando el movimiento excesivo y proporcionando estabilidad.
Un ejemplo clave es el ligamento cruzado anterior (LCA) de la rodilla, que une el fémur con la tibia. Los tendones, por su parte, conectan el músculo con el hueso y permiten la transmisión de la fuerza muscular para el movimiento, como ocurre con el tendón de Aquiles.

Sin embargo, estos tejidos no se fortalecen de la misma forma que los músculos. Mientras que los músculos pueden crecer y recuperarse con rapidez debido a su alto flujo sanguíneo, los tendones y ligamentos tienen una irrigación limitada, lo que hace que su proceso de adaptación sea más lento.
Con el tiempo y el entrenamiento adecuado, los tendones pueden volverse más densos y resistentes, aumentando su contenido de colágeno y mejorando su organización celular.
Pero si se someten a una sobrecarga repentina —por un incremento brusco en la intensidad del entrenamiento o por movimientos repetitivos— el riesgo de lesión aumenta considerablemente.
John Hinson, cirujano ortopédico del Instituto Ortopédico de Palm Beach, advierte que muchas personas se entusiasman con una nueva actividad y la abordan de forma intensa sin una preparación progresiva.
En su opinión, una rutina bien estructurada, con una progresión gradual y tiempos de recuperación adecuados, es clave para evitar problemas.
Ejercicios para fortalecer tendones y articulaciones
Existen diversas estrategias para fortalecer los tejidos conectivos y prevenir lesiones. Los expertos destacan dos tipos de ejercicios particularmente beneficiosos:
- Ejercicios excéntricos: Consisten en alargar el músculo mientras soporta una carga, como al descender lentamente en una sentadilla o al bajar el talón en una elevación de pantorrilla. Este tipo de trabajo ayuda a mejorar la resistencia de los tendones.
- Ejercicios isométricos: Implican mantener una posición durante un tiempo prolongado, como en las planchas o las estocadas. Estos movimientos fortalecen no solo los músculos, sino también la alineación articular y la estabilidad de los tendones.
Además, aunque los ligamentos y articulaciones no pueden entrenarse directamente como los tendones, su salud puede optimizarse fortaleciendo los músculos circundantes y adoptando patrones de movimiento adecuados.
Wulke recomienda integrar estos ejercicios en la rutina de entrenamiento habitual. En lugar de dedicar días enteros a trabajar las articulaciones, se pueden incluir repeticiones isométricas en los calentamientos o al final de las sesiones de fuerza.
También sugiere controlar la fase excéntrica de los movimientos, reduciendo la velocidad y asegurando una ejecución precisa.
El papel del ejercicio de bajo impacto

Para mantener unas articulaciones saludables a largo plazo, Hinson recomienda incluir actividades de bajo impacto en la rutina de ejercicio.
Caminar, andar en bicicleta, practicar pilates, realizar actividades acuáticas o hacer yoga son opciones ideales para fortalecer sin generar una carga excesiva en los tejidos conectivos.
“Cuidar y mejorar las estructuras que hacen que las articulaciones sean más fuertes y flexibles es clave para mantenerse alejado de lesiones y problemas articulares”, concluye el cirujano ortopédico.
El mensaje de los expertos es claro: más allá de ganar músculo, mantener en óptimas condiciones los tendones, ligamentos y articulaciones es fundamental para una vida activa y saludable.
Un entrenamiento progresivo, con ejercicios específicos y prácticas de bajo impacto, puede marcar la diferencia entre un cuerpo fuerte y resistente y uno propenso a lesiones y dolencias crónicas.
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