
La diverticulitis es una afección que ocurre cuando los divertículos, pequeñas bolsas que se forman en las paredes del sistema digestivo, particularmente en el colon, se inflaman o se infectan. Puede causar síntomas severos como dolor intenso en la zona abdominal, normalmente en la parte inferior izquierda, fiebre, náuseas, vómitos y cambios en los hábitos intestinales, como estreñimiento o diarrea, de acuerdo con Mayo Clinic.
De acuerdo con la los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés), esta enfermedad es más común entre las personas mayores. En ese sentido, para prevenir esta patología se deben seguir distintos hábitos saludables, desde el consumo de alimentos altos en fibras hasta hacer ejercicio.
1. Consumir frutas

Una dieta rica en fibra reduce la probabilidad de padecer diverticulitis. Los productos alimenticios con elevado porcentaje de este componente, como las frutas y verduras frescas, y los cereales integrales, suavizan las heces y facilitan su rápido tránsito por el colon, de acuerdo con Mayo Clinic.
Según una investigación publicada en Nutrients, un consumo elevado de fibra como frutas o cereales se asoció con un menor peligro de sufrir diverticulitis u hospitalización por enfermedad diverticular. Aunque, ingerir carne roja sí se relacionó con un mayor peligro de padecer de este problema de salud.
En ese sentido, un estudio publicado en European Journal of Nutrition concluyó que aquellos individuos que ingieren 30 gramos de fibra diariamente presentan una disminución del riesgo del 41 % de padecer de la enfermedad, en comparación con aquellos que consumen una cantidad menor.
2. Beber mucho líquido

Beber agua en cantidad adecuada ayuda a prevenir esta enfermedad debido a su papel en la facilitación de la función intestinal. La deshidratación puede conducir al endurecimiento de las heces, lo que hace que la eliminación sea más difícil y puede aumentar la presión en el colon, lo que está asociado con el desarrollo de divertículos.
Aunque, no solamente ayuda a prevenir esta enfermedad, sino también otras relacionadas como, por ejemplo, el estreñimiento. En ese contexto, la Clínica Universidad de Navarra en España, mediante su página web, recomienda tomar “gran cantidad de líquidos durante y entre las comidas, por lo menos de 3 a 5 vasos extra de agua por día, especialmente por las mañanas” para combatir la afección.
3. Dejar de fumar

De acuerdo con una investigación que se publicó en Alimentary Pharmacology and Therapeutics, el consumo de tabaco estimula la inflamación en el intestino al influir en la función y el intercambio entre el epitelio intestinal, el sistema inmunológico, y la microbiota o microbioma.
Un antecedente de esta investigación es un estudio publicado por la revista Plos One, que señaló que, en comparación con los pacientes que no fuman, aquellos que tienen este hábito son más propensos a necesitar cirugía para tratar su diverticulitis. Esta asociación revela que el consumo de tabaco puede tener un impacto negativo en la progresión de la enfermedad, lo que podría desencadenar una mayor necesidad de intervenciones quirúrgicas.
Por tanto, este último enfatiza la necesidad de enfocar las estrategias de prevención y tratamiento de la enfermedad diverticular teniendo en cuenta el papel del tabaquismo en su evolución, y la importancia de la cesación del tabaco para mitigar este riesgo.
4. Hacer actividad física

De acuerdo con un estudio publicado por la Revista Médica Clínica Las Condes, la actividad física, incluido el ejercicio, ha demostrado ser beneficioso para algunas enfermedades gastrointestinales debido a su efecto antiinflamatorio.
No obstante, es importante tener en cuenta el volumen e intensidad del ejercicio, ya que sesiones prolongadas y de alta intensidad, especialmente si se combinan con deshidratación, comidas recientes y altas temperaturas ambientales, pueden desencadenar o agravar síntomas del síndrome gastrointestinal provocado por el ejercicio y otros trastornos digestivos.
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