
Luego de la detección de flurona en Israel, España, México y Brasil, en los últimos días se produjo un caso en Argentina. Se trata de un niño de tres año que ingresó a la terapia intensiva del hospital de Niños Orlando Alassia de Santa Fe por un cuadro de epilepsia y finalmente fue diagnosticado con flurona, la coinfección entre el virus del SARS CoV-2 y el de la influenza.
A raíz de este primer caso detectado en el país, desde el Ministerio de Salud de la Nación emitieron un comunicado para aclarar que que no representa una situación extraordinaria en el marco de la pandemia de coronavirus, ya que es común ver co-detecciones de dos virus respiratorios y que esto no significa la aparición de una nueva variante o cepa del virus que causa la enfermedad por COVID-19.
Además, explicaron que “la co-circulación de COVID-19 e influenza puede ocurrir particularmente en los meses de otoño e invierno pero que, a partir de las últimas semanas del 2021, la actividad del virus de la gripe se encuentra en aumento en el hemisferio norte y en algunos países de la subregión Andina y del Cono Sur, por lo que ante la dinámica actual de la circulación es probable detectar coinfecciones virales”.
Sin embargo, remarcaron que desde la introducción del SARS-CoV-2 en la región de las Américas, la actividad de influenza ha sido baja.

En ese sentido, desde el ministerio se informó que, durante el año pasado, la prevalencia de coinfección por influenza entre pacientes con COVID-19 ha sido estimada en un 0,8 %, aunque en el futuro esto puede variar en función de la transmisión y circulación de los diferentes virus respiratorios.
Su denominación “flurona” se debe a la combinación de los nombres de los virus en inglés (“Flu” y “Coronavirus”). “Si bien no son frecuentes, las coinfecciones de dos virus respiratorios pueden ocurrir”, había comentado a Infobae Gonzalo Pérez Marc, investigador clínico y jefe de investigación y docencia de la Unidad Materno-Infantil del Hospital Militar Central en Buenos Aires.
Para Pérez Marc, desde marzo próximo con la llegada del otoño, podría haber más riesgo de que se produzcan más casos de coinfecciones “fluronas” en Sudamérica. Esto tiene que ver con que el virus de la gripe circula más en otoño e invierno y podría aumentar su impacto en 2022. Aclaró que para el tratamiento, se deben controlar los síntomas. “Si hay complicaciones, las personas pueden requerir internación y en algunos casos se dan fármacos antivirales”, afirmó.
En ese sentido, el doctor Eduardo López, director de la carrera de infectología pediátrica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y presidente de la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica, al ser consultado por Infobae había comentado que “El tratamiento de la coinfección dependerá de la situación del paciente. Pero en principio se maneja con más control por el riesgo aumentado de las complicaciones pulmonares. Eventualmente en esos pacientes se podría indicar oseltamivir dentro de las primeras 48 horas”.

Desde el Ministerio de Salud informaron que desde inicio de la pandemia de COVID-19 en Argentina se detectaron y registraron en el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS) 13 coinfecciones de SARS-CoV-2 e influenza. Otras 3 coinfecciones detectadas en las dos últimas semanas de 2021 fueron influenza a H3N2 y virus sincicial respiratorio, rinovirus y coronavirus humano estacional (HCoV-OC43), respectivamente.
Si bien se trata de dos infecciones provocadas por virus diferentes, existen algunas similitudes entre el COVID-19 y la gripe. Ambas infecciones pueden pasar uno o más días entre el momento en que una persona se infecta y el momento en que empieza a experimentar los síntomas de la enfermedad, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos. De todas maneras, en el caso de una infección por el virus COVID-19, los síntomas pueden tardar más en aparecer que si se tratara de una gripe.

De acuerdo a información brindada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es posible contagiarse al mismo tiempo de COVID-19 y de gripe. Además, ambos virus comparten síntomas similares, como tos, secreción nasal, dolor de garganta, fiebre, dolor de cabeza y fatiga.
La agencia sanitaria había señalado que los síntomas pueden variar entre las personas, y que algunas pueden no tener síntomas, otras pueden tener síntomas leves y otras pueden sufrir una enfermedad grave.
“Al igual que con el COVID-19, existe una vacuna contra la influenza, por lo que aplicarla, más en la temporada de bajas temperaturas y aumento de casos, es la mejor manera de prevenir la infección. Es más, en un futuro es altamente probable que se apliquen en una misma dosis, las dos vacunas, contra la influenza y contra el SARS-CoV-2″, explicó el doctor Alberto Cormillot.
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