El cáncer de cuello de útero (que no es lo mismo que cáncer de útero propiamente dicho) es una enfermedad frecuente en toda la región que implica un grave problema de salud pública. Se trata del cuarto cáncer más frecuente en la mujer, representando un 12 por ciento de los cánceres femeninos con prevalencia en mujeres alrededor de los 50 años. Además, según estadísticas del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer cervical representa el 7,5 por ciento de las muertes femeninas y la segunda causa de muerte por cáncer en la mujer en los países en vías de desarrollo.
Sin embargo, aunque está claro que se trata de un problema enorme de salud pública (cada dos minutos muere una mujer de cáncer de cuello uterino en el mundo), es una enfermedad prevenible y curable sobre la que es necesario estar informado.

"En Argentina, el cáncer de cuello de útero es la primera neoplasia ginecológica", explicó a Infobae Valeria Cáceres (MN 79.930), jefa del Departamento de Oncología Clínica del Instituto Angel H Roffo. "Es una neoplasia que es 100 por ciento curable y 100 por ciento prevenible. Es decir, detectada a tiempo, todas las pacientes se curan".
En primer lugar, son fundamentales los controles recurrentes. "La forma de detección precoz es fácil. Con el papanicolau, o ahora también podemos hacer un test para detectar la presencia de VPH", indicó la especialista. Este punto es clave teniendo en cuenta que las pacientes portadoras de VPH (o virus del papiloma humano) tienen un mayor riesgo.

Se trata de un virus de fácil transmisión que, según el Ministerio de Salud de la Nación, cuatro de cada cinco personas van a contraer en algún momento de sus vidas. Los VPH denominados "de alto riesgo oncogénico" pueden producir verrugas o lesiones precancerosas, que pueden convertirse lentamente a un cáncer. Por eso es importante realizar controles y vacunar a niños y niñas a partir de los 11 años, según indica el Calendario Nacional de Vacunación contra el VPH.
Una vez detectada la presencia del cáncer, también marca la diferencia cuál es el avance de la enfermedad para garantizar una curación. "El tratamiento en estadios iniciales es la cirugía, luego, en la enfermedad localmente avanzada, una combinación de radioterapia y quimioterapia, donde la enfermedad sigue siendo curable", explicó Cáceres. "Y, en la enfermedad avanzada, un tratamiento de quimioterapia".

Si bien la recomendación primordial es hacer con regularidad controles ginecológicos, la especialista remarcó que cuando la paciente no realiza chequeos, los primeros síntomas son dolor en las relaciones sexuales, o pérdidas (metrorragias) dentro de los períodos sexuales.
"En Argentina hay cerca de 5 mil nuevos casos al año", puntualizó la médica. Pero puso la atención en la importancia de la prevención. "Lo que es importante recordar, creo que lo más importante de todo, es que un tumor detectado a tiempo es 100 por ciento curable".
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