El Niño vuelve al radar y obliga a planificar: las claves para reducir riesgos en el campo

La confirmación de El Niño anticipa mayores lluvias en amplias regiones. Recomendaciones para planificar con tiempo para reducir riesgos productivos

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Mapa satelital de Norte y Centroamérica mostrando grandes áreas oceánicas en rojo y naranja, un gran huracán blanco y azul, y el año 2026.
La confirmación de El Niño anticipa mayores lluvias en amplias regiones. Recomendaciones para planificar con tiempo para reducir riesgos productivos . (Imagen Ilustrativa Infobae)

La confirmación de la ocurrencia del fenómeno El Niño para lo que resta del año plantea un escenario de altas probabilidades de registrar lluvias por encima de lo normal en amplias regiones del país.

En ese contexto, especialistas del INTA destacan la importancia de anticiparse a los posibles eventos climáticos y tomar decisiones que permitan reducir riesgos productivos. Durante los años Niño, las precipitaciones suelen extenderse sobre grandes áreas y, cuando son intensas, pueden provocar anegamientos en zonas vulnerables.

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Los eventos de intensidad moderada a fuerte aumentan especialmente la probabilidad de excesos hídricos en grandes cuencas como la Cuenca del Plata. Según explicó Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, este escenario incluye a las cuencas de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay, además de sus tributarios.

Como consecuencia, aumentan la altura y el caudal de los cursos de agua y crece el riesgo de anegamientos en islas, riberas y sectores bajos.

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Durante los años Niño, las precipitaciones suelen extenderse sobre grandes áreas y, cuando son intensas, pueden provocar anegamientos en zonas vulnerables. 

 REUTERS/Agustin Marcarian
Durante los años Niño, las precipitaciones suelen extenderse sobre grandes áreas y, cuando son intensas, pueden provocar anegamientos en zonas vulnerables. REUTERS/Agustin Marcarian

Planificar antes de que lleguen las lluvias

Para Mercuri, conocer con anticipación la probabilidad de ocurrencia e intensidad del fenómeno representa una oportunidad para tomar buenas decisiones. El especialista señaló que uno de los primeros aspectos a evaluar es la situación inicial de los suelos y de los reservorios naturales de agua.

La capacidad de almacenamiento que conservan los perfiles de suelo, los humedales y las lagunas permite estimar cuánto pueden amortiguar una lluvia intensa. Esa información resulta clave para identificar con anticipación las áreas más expuestas a problemas de anegamiento.

En los sistemas ganaderos, el INTA recomienda prestar especial atención a los campos bajos y a los sectores que suelen inundarse. También aconseja guardar las reservas forrajeras en los lotes más altos y prever alternativas para sostener la carga animal. El otoño es el momento más adecuado para planificar las reservas destinadas al mantenimiento de la hacienda.

Oportunidades productivas y manejo por ambientes

Los años Niño también pueden generar condiciones favorables para la agricultura. La mayor disponibilidad de agua abre la posibilidad de avanzar con planteos de alta producción y estrategias de doble cultivo.

En ese marco, pueden impulsarse decisiones agronómicas como siembras tempranas, adecuadas densidades de plantas en gramíneas y esquemas de fertilización acordes a las necesidades de los cultivos. Mercuri indicó además que el manejo por ambientes adquiere una importancia especial frente a escenarios de excesos hídricos.

Mientras los bajos son los sectores más vulnerables, las lomas y medias lomas suelen aprovechar mejor la disponibilidad de agua cuando no existe déficit hídrico. El especialista también recomendó reforzar las prácticas de conservación de suelos para reducir los riesgos de erosión provocados por lluvias intensas.

La información como herramienta estratégica

Además de planificar las tareas productivas, el INTA subrayó la necesidad de realizar un seguimiento permanente de los pronósticos climáticos. Mercuri remarcó que es fundamental actualizar la información para observar cómo evolucionan estos fenómenos y qué intensidad alcanzan.

Para acompañar la toma de decisiones, el organismo publica semanalmente informes climáticos con perspectivas para la semana y el trimestre siguiente.

A esto se suman herramientas de monitoreo que permiten seguir variables como humedad del suelo, índices de vegetación y temperatura del suelo.

Fuente: Inta

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