
Las tensiones entre las crecientes exigencias de los consumidores, las posibilidades concretas de los productores y el respaldo de la ciencia pusieron sobre la mesa un debate necesario: la seguridad alimentaria y la transformación de los sistemas productivos.
En el marco del 34° Congreso de AAPRESID, la CEO de la ONG española Right2eathealthy, Ángeles Gómez, puso el foco en el acceso de los consumidores a información sobre los alimentos. Según sostuvo desde Madrid, vía teleconferencia, muchas veces se encuentran “alimentos cuyas etiquetas no están completas”. “El etiquetado no responde a los químicos con lo que eso fue tratado y las familias necesitan saberlo”, afirmó. La especialista también señaló que los consumidores “necesitan acceder a comida orgánica” y consideró necesario aumentar el número de productores que transiten hacia modelos de agricultura regenerativa. “No se trata de ser perfecto, se trata de ser suficiente”, resumió.
PUBLICIDAD
El contrapunto estuvo a cargo de Manuel Otero, consultor y expresidente del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), quien planteó que la seguridad alimentaria no puede analizarse únicamente desde la perspectiva de quienes consumen. “La seguridad alimentaria está muy centrada en los derechos del consumidor, pero su consolidación se da en los márgenes del agricultor”, sostuvo. Y advirtió: “Si un agricultor no tiene rentabilidad, ¿con qué cabeza va a estar pensando en la calidad e inocuidad? Es utópico, ilusorio, peligroso e injusto”.

Otero también destacó que el concepto de seguridad alimentaria fue ampliándose con el tiempo, desde una mirada enfocada inicialmente en la oferta hasta incorporar las demandas vinculadas con la calidad y la inocuidad. En ese proceso, consideró fundamental reducir la distancia entre quienes producen y quienes consumen. “Hay un vacío peligroso que tenemos que llenar con información. Tenemos que humanizar a la agricultura, contarla bien, para construir esos puentes que hacen de la seguridad alimentaria un círculo virtuoso”, afirmó.
PUBLICIDAD
La titular del Senasa, María Beatriz “Pilu” Giraudo, coincidió con la necesidad de contemplar la realidad productiva y defendió el respaldo científico de las tecnologías utilizadas en el campo. “El productor no hace lo que quiere”, afirmó, al explicar que los productos y tecnologías aplicados a la producción atraviesan procesos de aprobación y controles que siguen estándares internacionales. Según detalló, existe una ruta específica para aprobar los fitosanitarios que se replica en distintas agencias del mundo y que busca garantizar que no exista toxicidad para la salud humana ni impactos ambientales negativos.
Giraudo agregó que la discusión sobre seguridad alimentaria debe estar sustentada en evidencia científica y contemplar simultáneamente las dimensiones productiva, ambiental y social. “No se puede ser sustentable y perder dinero”, afirmó, antes de concluir: “Esta discusión tiene que basarse en ciencia. Hay tecnología adecuada para que todos los pilares de la sustentabilidad –productiva, ambiental y social– se puedan llevar adelante y cumplir”. Así, el debate dejó planteada una premisa central: producir alimentos seguros requiere equilibrar las expectativas del consumidor con la viabilidad económica del productor y el conocimiento científico.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La chicharrita retrocede y abre un escenario alentador para la campaña de maíz
La plaga volvió a disminuir en las cinco regiones de producción, aunque los especialistas recomiendan mantener el monitoreo sobre maíces guachos y cultivos emergentes

La biomasa forestal busca convertirse en una fuente clave de energía industrial
El aprovechamiento de subproductos forestales abre una alternativa para generar energía térmica y avanzar hacia modelos de economía circular

Transporte de cargas: preocupa el incremento de costos, y el mal estado de las rutas
El ITC elaborado por FADEEAC señala un incremento acumulado de costos en lo que va de 2026 del 30,3%, liderado por la suba de precio del combustible

La harina de soja argentina gana US$6 por tonelada por la fuerte demanda europea
Las compras anticipadas por la entrada en vigencia de la norma EUDR impulsan los subproductos argentinos y mejoran los márgenes de molienda

En la zona de Bahía Blanca, el maíz y el girasol ganarían superficie en la campaña 2026/27
En tanto, el área implantada con soja registraría un leve retroceso



