El momento preciso: la decisión que define la calidad de peras y manzanas

Especialistas destacan que medir índices de madurez permite elegir el momento óptimo de cosecha y garantizar calidad, conservación y valor comercial

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Hay decisiones que no admiten margen de error. En la producción de peras y manzanas, elegir el momento de cosecha es una de ellas. Unos días antes o después pueden alterar la calidad, la conservación y hasta el destino comercial de la fruta.

Por eso, la determinación del punto exacto se apoya en indicadores técnicos que permiten anticipar el comportamiento del fruto y asegurar su calidad.

Especialistas del INTA, desde la Estación Experimental Agropecuaria Alto Valle, trabajan en el monitoreo de distintos índices de madurez que orientan la cosecha y permiten optimizar la conservación durante todo el año.

Cuando la cosecha se adelanta o se retrasa, los efectos se reflejan en la conservación y en el valor comercial.
Cuando la cosecha se adelanta o se retrasa, los efectos se reflejan en la conservación y en el valor comercial. (inta)

Dos etapas que marcan la diferencia

Durante el proceso de maduración, los frutos atraviesan transformaciones fisiológicas y bioquímicas que determinan dos momentos clave.

Según explicó Adrián Colodner, la madurez fisiológica señala el punto en el que el fruto puede continuar madurando después de ser cosechado, mientras que la madurez organoléptica representa su máximo potencial de sabor, aroma y textura.

El manejo poscosecha interviene sobre estos procesos, con el objetivo de regular la respiración del fruto y prolongar su calidad. Cuando la cosecha se adelanta o se retrasa, los efectos se reflejan en la conservación y en el valor comercial.

En esta línea, Gabriela Calvo indicó que el momento de cosecha también depende del destino de la fruta: temprano para primicias, intermedio para almacenamiento y tardío para consumo inmediato. Sin embargo, remarcó que nunca debe anticiparse a la madurez fisiológica, ya que eso compromete el desarrollo del fruto.

Los indicadores que orientan la cosecha

Para definir el momento adecuado, los técnicos analizan distintos parámetros que permiten evaluar el estado del fruto. Entre ellos, se destacan el color de la epidermis, la firmeza de la pulpa, el contenido de azúcares, la acidez y la degradación del almidón. Estos índices no solo marcan el inicio de la cosecha, sino que también permiten estimar la capacidad de conservación y definir el destino comercial de cada lote.

De acuerdo con Andrea Castro, la importancia de cada indicador varía según la especie y la variedad. En manzanas verdes como la Granny Smith, el color de la epidermis es determinante, mientras que en variedades rojas como la Red Delicious se prioriza el color de fondo. Estas mediciones pueden realizarse con colorímetros o mediante tablas específicas.

Calidad que se proyecta en el tiempo

Una cosecha en el momento oportuno permite evitar desórdenes fisiológicos y pérdidas de calidad, especialmente cuando la fruta se destina a almacenamiento prolongado.

Además, los especialistas destacan que la combinación entre una recolección precisa y el uso adecuado del paquete tecnológico contribuye a sostener una oferta constante de fruta de calidad durante todo el año, tanto para el mercado interno como para la exportación.

Así, el seguimiento de los índices de madurez se consolida como una herramienta estratégica que mejora la eficiencia productiva y asegura que peras y manzanas lleguen al consumidor en las mejores condiciones posibles.

Fuente: Inta