
La nuez pecán dejó de ser una rareza para transformarse en una de las economías regionales más dinámicas del país. Con su cáscara dura y su interior lleno de aceites saludables, el fruto se volvió codiciado en panificados, confituras y platos gourmet.
Pero su mayor fuerza está en el comercio exterior: cerca del 90% de lo que se cosecha en Argentina cruza fronteras.
Estados Unidos, Brasil, Rusia y Lituania son compradores habituales, aunque el mapa de destinos se amplía de manera constante. A fines de agosto se sumó Israel, y en el sector celebran la reciente habilitación del mercado chino, que abre enormes perspectivas para la nuez pelada.

Producción en expansión
El cultivo está presente en diez provincias argentinas, con más de 10.000 hectáreas implantadas. Entre ellas, Entre Ríos concentra la mayor superficie, con entre 4.000 y 5.000 hectáreas.
En los últimos años, la superficie nacional se expandió de manera constante y hoy se proyecta como un cultivo de futuro: requiere inversión a largo plazo, pero ofrece alta rentabilidad frente a opciones tradicionales.
Además, la ubicación geográfica y el clima de Entre Ríos permiten aprovechar la contraestación con el hemisferio norte, una ventaja competitiva difícil de igualar en el comercio internacional.
Cosecha y calendario global
El ciclo productivo tiene su inicio en abril y su punto más intenso entre junio y julio, cuando las plantas alcanzan el máximo rendimiento.
La fruta destinada a la exportación se entrega de manera escalonada hasta febrero o marzo del año siguiente, lo que permite sostener la oferta internacional durante buena parte del calendario.
Entre enero y agosto de 2025, el Senasa certificó exportaciones por 584 toneladas, un 12,25% más que en el mismo período del año anterior.
La estrategia de enviar nuez sin cáscara —que multiplica el valor agregado y estimula la instalación de plantas procesadoras— explica parte de ese crecimiento.
Valor agregado y nuevos mercados
El potencial de la nuez pecán no se mide solo en toneladas, sino en la capacidad de generar industria. La nuez pelada tiene un valor comercial muy superior y exige procesos de calidad que generan empleo local y atraen inversiones.
El Clúster del Pecán de Argentina, que reúne a actores de toda la cadena, resalta que este fruto representa “una inversión de futuro” y una de las actividades más rentables frente a cultivos tradicionales. Con la mirada puesta en Asia y América Latina, el desafío ahora es consolidar nuevos destinos y sostener el crecimiento con una oferta de calidad.
Sanidad y confianza internacional
En este camino, el acompañamiento técnico-sanitario es clave. El Senasa monitorea plantaciones, controla plantas procesadoras y certifica la trazabilidad que exigen los compradores globales.
“El acompañamiento del Senasa resulta indispensable para asegurar el cumplimiento de las exigencias internacionales”, subrayan desde el organismo, que además lideró las gestiones para abrir el mercado israelí.
Esa garantía de inocuidad y calidad es la que fortalece la confianza internacional y abre puertas en mercados cada vez más exigentes.
Un fruto con futuro
La nuez pecán dejó de ser un cultivo marginal para transformarse en un símbolo de diversificación productiva y de proyección internacional.
En cada contenedor que parte del Litoral hacia el mundo viaja más que un fruto: viaja la historia de un cultivo que, con paciencia y trabajo, se consolidó como la reina del Delta.
Fuente: Senasa
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