
Las altas temperaturas y la falta de lluvias han deteriorado el estado de los cultivos de verano, afectando el potencial productivo del maíz y la soja, para los que los primeros recortes en las estimaciones de cosecha reflejan un escenario desafiante para el agro, señala un informe de la Fundación Mediterránea que analizó el impacto del clima en la campaña 2024/25 y observó que, en febrero, el 25% del maíz y el 31% de la soja están en estado regular/malo, mostrando fuertes caídas en las áreas en condición excelente/buena.
En cuanto a las áreas más críticas, el análisis realizado por Tobías Lucero para la Fundación Mediterránea, destaca que la zona núcleo, el centro y el este son los más afectados, con cultivos en riesgo si no llegan lluvias en el corto plazo.
Cabe consignar que en un reciente relevamiento la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) redujo su proyección de maíz a 48/49 Mt (lo que representa una caída del 8,5% respecto de 2024), mientras que para la soja estimó una producción por debajo de los 50 millones de toneladas (MTn).

Con el clima en contra, empeora el estado de los cultivos
Lucero destaca tres claves en la actual coyuntura:
- En el transcurso del 2025 los principales cultivos estivales han ido deteriorando su condición de desarrollo, particularmente en algunas regiones del país, y para los primeros días de febrero, los maíces en condición mala y/o regular representaban el 25% del área implantada, porcentaje que sube al 31% en soja.
- En la comparación del estado actual de los cultivos respecto de las últimas campañas, se observa una creciente separación entre dos grandes áreas para el maíz: una en la que están siendo acompañados por el clima (una franja central del país, hacia el oeste de la zona núcleo) y otra con maíces cada vez más comprometidos y afectados en su potencial productivo (el centro y el este de la zona núcleo, con toda la provincia de Buenos Aires bastante comprometida). En el caso de la soja, los cultivos en estado malo y regular superan la participación de ciclos anteriores.
- El volumen de producción que puede esperarse para este ciclo agrícola, en el caso del maíz pasó de 52 MTn a 48 MTn, (-8,5% respecto de la campaña anterior); mientras que para la soja sería inferior a los 50 MTn (también por debajo del ciclo 2023/24), según estimaciones de la BCR.
El maíz en condición regular/mala supera el 25%

El informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) detalla que, en el caso del maíz, en los inicios de febrero el área en condición excelente/buena se ubica en el 24% de la superficie implantada total, mostrando una baja significativa respecto de los valores estimados a mediados de diciembre y principios del mes previo (51% y 47% respectivamente). El porcentaje de maíz en esta condición se acerca a los niveles promedio de las últimas 6 campañas.
Por su parte, el maíz en condición normal ocupa actualmente el 48% del área, un porcentaje menor al promedio de ultimas 4 campañas (con y sin eventos desfavorables).
“Pero el dato que más preocupa -subraya el reporte de IERAL- se relaciona con los cultivos en condición regular/mala: en el arranque de febrero, el 25% de la superficie implantada se encontraba en esta condición, pero ya supera levemente al promedio de las mismas”, por lo que “es clave que el área afectada no se siga ampliando”.
La soja necesita lluvia

En cuanto a la soja sembrada también ha ido perdiendo calidad de desarrollo por la falta de lluvias en la zona del norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe, ganando mucha participación en las últimas semanas el área en mala condición.
En tanto, el área del cultivo en condición normal se ubicaba en el orden del 34% en inicios de diciembre, y hoy está en torno al 50%. En contraste, el área regular/mala que era cero en diciembre, alcanzó el 31%, “superando a los promedios de las ultimas 6 campañas, inclusive si se tienen en cuenta los efectos de la sequía del ciclo 2022/23″.
Por último, el área de la oleaginosa en condición buena/excelente se encuentra en 16%, con “un deterioro alarmante dado que la misma se ubicó en torno al 63% a mediados de diciembre”, advierte el informe de IERAL.
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