
Los datos emanados de CREA describen perfectamente el presente del agro. El paper que difundió la entidad destaca en principio una mejora en el Índice de Confianza del Empresario Agropecuario (ICEA CREA), que alcanzó el nivel más alto desde 2017. Sugiere que estos hombres de negocios valoran positivamente el ordenamiento macroeconómico logrado en el último año. Sin embargo, a nivel micro persiste una serie de factores que inciden sobre la situación económica y financiera de las empresas, tales como las restricciones cambiarias, la presión tributaria –desde luego las retenciones encabezan la lista-, y los bajos precios internacionales, entre otros.
Esta agrupación de productores de avanzada considera que la agenda de reformas microeconómicas que permitan mejorar la competitividad sistémica se vuelve más urgente, en especial considerando que en los últimos meses, dos países clave en el negocio agrícola devaluaron sus monedas (Brasil y Rusia), reforzando así la pérdida de competitividad del peso. Sumado a eso, las medidas proteccionistas anunciadas por Trump a partir de su retorno a la Casa Blanca han fortalecido al dólar, afectando negativamente los precios de las commodities e incrementando la presión sobre las monedas de los países emergentes. En suma, todo contribuye a convertir a la Argentina en un lugar caro en moneda dura.
La apreciación cambiaria ha tenido un lado positivo. Junto con el blanqueo impulsó la baja de las tasas en dólares. De este modo, partiendo de valores cercanos a los mínimos históricos al asumir Milei en diciembre de 2023, a septiembre de este año el stock de crédito en dólares al sector agropecuario en términos reales bordeaba USD 1.202 millones, una variación del 180% entre una punta y la otra. Por el contrario, el financiamiento real en pesos tuvo una retracción del 2% en igual período.

Los resultados de la última encuesta SEA CREA (noviembre de 2024) muestran que ha perdido adherentes el resguardo de valor en granos, hacienda e insumos, mientras que se registra un crecimiento del uso de fondos, bonos y acciones. Parte de esa decisión se debería al nuevo contexto macro (situación cambiaria, normalización de las importaciones, etc.) como así también a las relaciones de precios de los bienes agro y otras opciones.
Se registra asimismo un tibio cambio de tendencia en la diferencia entre el precio percibido por los productores y el valor internacional de los granos, que se redujo entre 15% y 20%, mayormente asociado a la disminución de la brecha entre dólares, que por estos días vuelve a crecer. De todos modos, la combinación de precios globales muy modestos y un contexto local en transición con presencia aún de políticas tributarias negativas, limita significativamente la competitividad del sector agrícola.
En ese sentido, el trabajo de CREA destaca que el ciclo 2024/25 presenta un nivel de precios en dólares y en moneda local que complica la viabilidad de los negocios. Así, las cotizaciones en dólares de los principales granos a cosecha, ajustadas por inflación, están por debajo del promedio de los últimos 5 años: -19% para soja, -20% para trigo, y -15% para maíz. De igual modo, el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral de soja se ubica en 92, un 23% por debajo del promedio 5 años, y es a la vez un 19% inferior al promedio 10 años.

Los técnicos dejan constancia de que en los últimos 5 años, se registró un aumento en el valor esperado en el costo de cosecha, posiblemente asociado a la evolución de la inflación y el tipo de cambio, las restricciones al comercio e incrementos en el gasoil. Por caso, la tarifa estimada para la cosecha fina es 70 USD/ha, valor que representa una desmejora en las relaciones de precios. Ahora se necesita un volumen de grano 43% más alto para pagar la labor en relación al promedio de los últimos 5 años. Hablamos de 103 kg adicionales.
Queda claro que el nivel de precios y la estructura de costos (pesificada y dolarizada), complican la suerte de la campaña gruesa. En el caso de la soja, desde el inicio de la temporada 2024/25, el Precio del Mercado está por debajo del Precio de Indiferencia en gran parte del país. CREA calcula que obteniendo rendimientos promedio, no se alcanza a cubrir los costos de producción. De este modo, sólo el 10% de la superficie nacional se ubicaría en un rango de viabilidad económica positiva, mientras que el 66% del territorio se posiciona en el breakeven (+/- 10%) y el 24% restante en valores negativos.
En cuanto al maíz, en los últimos meses, el Precio del mercado se mantuvo cercano al Precio de Indiferencia por lo que, en general, se proyectan mejores resultados que en soja. De obtenerse rendimientos promedio, en el 35% del área nacional se espera una viabilidad económica positiva, el 52% de la superficie está en el breakeven (+/- 10%) y el 13% restante cae en viabilidad negativa.

Del análisis del análisis de CREA surge que en este contexto los rendimientos serán decisivos para generar resultados positivos para la empresa agropecuaria. Respecto del gobierno, en el corto plazo resulta imperioso poner el foco en la situación micro para mejorar la competitividad de las empresas.
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