
Pocas veces tanta desorientación en materia de perspectivas climáticas como durante esta campaña. Tarea titánica para el productor que debió planificar los detalles de su cultivo de verano sin la brújula que otros años ofrecen los especialistas en predecir el fenómeno ENSO con el cual se va a trabajar. Es cierto, no siempre aciertan, pero en general hay un rumbo y se cumple.
Se torna difícil recordar todas las menciones a una Niña que nos ha deparado este 2024. Lo que está más fresco en la memoria habla de su presencia en el último trimestre del año, con un alto porcentaje de incidencia. A un mes de iniciar 2025 es poco lo que se ha visto al respecto. En el mejor de los casos podría hablarse de una Niña extremadamente débil, casi imperceptible, aunque la mayoría coincide ahora en la vigencia de un proceso neutral.
Así, octubre regó nuestras regiones productivas con precipitaciones más que aceptables, sin desconocer que se dieron zonas puntuales que no recibieron este beneficio. Y noviembre parece mostrar el mismo patrón, con lluvias todos los fines de semana, incluido el próximo, según las previsiones.

La Oficina Australiana de Meteorología advierte que si bien algunos factores atmosféricos han mostrado señales similares a La Niña, persisten condiciones neutrales de ENSO. La oficina ha emitido el nivel más bajo de alerta de La Niña, aunque su modelo sugiere que es probable que las temperaturas de la superficie del mar (TSM) permanezcan dentro de los umbrales neutrales de ENSO hasta febrero.
La entidad señala asimismo que de los otros seis modelos climáticos estudiados, solo uno sugiere que es probable que las TSM en el Pacífico tropical superen el umbral de La Niña en el período de diciembre a febrero. Por cierto, todos los modelos pronostican valores neutrales de ENSO para marzo, en eso no hay discusión. Por lo tanto, si se desarrolla un evento de La Niña, es probable que sea modesto y de corta duración.
Yendo un poco más allá, una consultora brasileña asegura ahora que La Niña no llegará, el calentamiento en el Pacífico plantea incluso la posibilidad de que regrese El Niño. Por lo pronto las temperaturas del océano no indican la formación de ningún fenómeno en los próximos meses, confirmando la neutralidad a la que aluden los australianos.

Desde el fin de El Niño en junio de 2024, las proyecciones de organismos oficiales como la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) han insistido con la chance de que La Niña fuera a establecerse en la segunda mitad de este año. Ahora la NOAA ha corrido su proyección al periodo que va de diciembre de 2024 a marzo de 2025. Sin embargo, información del Laboratorio de Análisis y Procesamiento de Imágenes Satelitales (Lapis) indica, coincidiendo con los australianos, que es posible que la neutralidad se prolongue al menos hasta el tercer mes de 2025.
El pronóstico más actualizado de la NOAA calcula un 57% de posibilidades de que La Niña llegue en diciembre. Sin embargo, los especialistas de Lapis no lo ven posible. En una entrevista con un medio brasileño, advierten que para que La Niña se establezca, las temperaturas en el Pacífico tropical deben ser más frías de lo normal durante al menos tres meses consecutivos. Hasta acá no se ha verificado algo semejante.
La temperatura del Pacífico en la región de El Niño ha oscilado entre -0,5 °C y +0,5 °C en relación con el promedio histórico. En otras palabras, no se han cumplido los pasos necesarios para que La Niña se establezca, según explican los climatólogos brasileños.

Y van un paso más allá. Aseguran que se ha observado el surgimiento de algunas zonas de calentamiento en el Pacífico. Este aumento inesperado de la temperatura plantea la posibilidad de que El Niño regrese en 2025, si bien la afirmación debe tomarse con cuidado, ya que es demasiado pronto para una predicción de esta naturaleza.
Es cierto, ha estado lloviendo en esta parte del planeta, pero no todo es color de rosa. John Baranick, meteorólogo de DTN, avisa que los pronósticos para Sudamérica han estado mostrando precipitaciones superiores a las que realmente se produjeron. “Las lluvias en Brasil y Argentina han sido buenas, pero no excelentes, y hay algunos problemas con áreas que no fueron alcanzadas. Siguen apareciendo parches secos en ambos países con respecto a la humedad del suelo, más baja de lo normal para esta época del año”.
A criterio de este especialista, el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI) ha mejorado con respecto de seis semanas atrás, pero los inconvenientes persisten. Los modelos nunca son 100% precisos en sus pronósticos. Proyectan en exceso en algunas áreas y en defecto en otras, pero para la mayoría de Argentina y Brasil, han estado por encima de la realidad.

“De ninguna manera estoy sugiriendo que haya motivos importantes para preocuparse por la situación de la salud de los cultivos en Brasil o Argentina. Todavía hay amplias oportunidades de lluvia en ambos países durante las próximas semanas”, dice Baranick. Los pronósticos así lo están indicando, y el escenario hasta acá continúa alejado de las deficiencias de humedad que suponemos debería regalarnos una Niña. Que no se corte.
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