República Dominicana registra 3,100 nuevos diagnósticos de VIH entre 2025 y marzo de 2026

Unos 60 mil pacientes diagnosticados con VIH en la República Dominicana acceden actualmente a terapia antirretroviral gratuita provista por el Estado, un esquema que permite reducir la carga viral a niveles indetectables e impedir la transmisión del virus a otras personas

El tratamiento antirretroviral permite suprimir la replicación del virus en la sangre hasta alcanzar niveles indetectables que cortan la transmisión.
El tratamiento antirretroviral permite suprimir la replicación del virus en la sangre hasta alcanzar niveles indetectables que cortan la transmisión.
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El Gobierno de la República Dominicana identificó aproximadamente 3,100 nuevos diagnósticos de VIH entre 2025 y marzo de 2026, un período en el que las autoridades sanitarias refuerzan los programas de seguimiento clínico y distribución de medicamentos en todo el territorio nacional. La cifra se dio a conocer durante un encuentro formativo con comunicadores en Dajabón, orientado a promover una cobertura ética e informada sobre la salud pública.

La subdirectora del Consejo Nacional para el VIH y el Sida (Conavihsida), Johanne Esther Muñoz, explicó que el registro histórico del país acumula alrededor de 85 mil casos reportados desde el inicio de la epidemia en 1989. La funcionaria aclaró que esta cantidad corresponde al total consolidado a través de las décadas y no representa el número de individuos que viven actualmente con el patógeno.

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Muñoz precisó además que la presencia de la infección muestra niveles homogéneos en las distintas regiones, con reportes destacados en demarcaciones como Santo Domingo, Santiago y Dajabón.

Dentro del universo de personas diagnosticadas, 60 mil pacientes reciben tratamiento antirretroviral gratuito provisto por el Estado. Este esquema terapéutico suprime la replicación viral en el torrente sanguíneo hasta niveles mínimos, lo que transforma la condición médica de los usuarios y reduce el impacto epidemiológico en las comunidades.

“Los que tienen la carga viral indetectable, ya no transmiten el virus a otras personas”, señaló Johanne Esther Muñoz a los comunicadores. La subdirectora de Conavihsida insistió en la necesidad de difundir información rigurosa sobre el tratamiento para disminuir el estigma social y fomentar la continuidad de las terapias en los centros asistenciales.

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La subdirectora de Conavihsida, Johanne Esther Muñoz, durante su intervención en el conservatorio para comunicadores celebrado en Dajabón (Cortesía: Roberto Cavada).
La subdirectora de Conavihsida, Johanne Esther Muñoz, durante su intervención en el conservatorio para comunicadores celebrado en Dajabón (Cortesía: Roberto Cavada).

Para contener el avance del VIH, las autoridades sanitarias y organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan una estrategia integral. El uso continuo y correcto del preservativo durante las relaciones sexuales constituye una de las herramientas más efectivas frente a las infecciones de transmisión sexual.

Asimismo, la abstinencia figura entre las alternativas conductuales para evitar la exposición al microorganismo. La medicina preventiva actual cuenta también con la profilaxis preexposición (PrEP), una terapia oral o inyectable destinada a personas sin el virus que presentan un riesgo elevado de contagio.

Por su parte, la profilaxis postexposición (PEP) consiste en una medicación de emergencia que debe iniciarse dentro de las 72 horas posteriores a una posible exposición.

Los síntomas iniciales pueden confundirse con cuadros virales comunes

La infección por VIH atraviesa diversas fases clínicas. En la etapa aguda, que suele manifestarse entre dos y cuatro semanas después del contacto con el virus, los pacientes pueden experimentar fiebre, dolor de garganta, inflamación de los ganglios linfáticos, dolores musculares, erupciones cutáneas y fatiga general. No obstante, una parte considerable de los individuos no manifiesta alteraciones físicas evidentes en este periodo inicial.

Si la infección no se diagnostica a tiempo, avanza hacia una fase crónica o de latencia clínica que puede prolongarse por años sin señales visibles, mientras el sistema inmunitario sufre un desgaste paulatino.

Una píldora azul con la sigla PrEP, un frasco de vidrio, una jeringa, dos preservativos en empaque y una figura de papel rojo con un corazón.
Diversos elementos de prevención del VIH incluyen una pastilla de PrEP, un frasco con jeringa, preservativos y una figura de conversación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En fases avanzadas o de sida, sobrevienen complicaciones más severas, tales como pérdida de peso acelerada, fiebres recurrentes, sudores nocturnos intensos, diarrea prolongada y susceptibilidad a infecciones oportunistas o afecciones respiratorias complejas.

El diagnóstico se realiza a través de pruebas rápidas de sangre o saliva, cuyos resultados preliminares se obtienen en minutos bajo estrictas normas de confidencialidad y consentimiento informado.

En caso de que el resultado sea reactivo, el personal de salud efectúa una prueba confirmatoria y vincula al paciente de forma expedita con la terapia antirretroviral. El acceso temprano a la medicación detiene el avance del virus, preserva las defensas orgánicas y permite llevar una vida prolongada y saludable.

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