El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, abre este lunes el 154° periodo de sesiones ordinarias en la Legislatura bonaerense. Luego del discurso de Javier Milei en el Congreso de la Nación, hay expectativa por lo que pueda decir el mandatario provincial.
Desde las 18, Kicillof se presenta ante una cámara de diputados y senadores provinciales, en donde el discurso no solo se enfrenta a la oposición, sino que también podría estar marcado por las tensiones dentro del peronismo.

Además, todo se dará en el marco de un paro docente que impidió el inicio de clases en el distrito durante este lunes después de que rechazaran la última oferta de aumento salarial del 3% que presentó el Ejecutivo provincial. A pesar de esto, Roberto Baradel se hizo presente en el recinto para escuchar al mandatario.
En un repasó de las etapas de su gestión al frente de la provincia de Buenos Aires, el mandatario describió el actual contexto de crisis. Recordó una primera etapa, iniciada en 2019, enfocada en “reconstruir capacidades del Estado provincial, poner en marcha un plan de desarrollo y transformar áreas clave como salud, educación, seguridad, obra pública y producción”. Con la llegada del actual Gobierno nacional, explicó, se abrió una segunda etapa en la que la Provincia debió “convertirse en escudo y red, para proteger a nuestro pueblo frente a un Estado nacional desertor y a un modelo económico desastroso”.
El mandatario señaló como principal condicionante de esta etapa la “asfixia financiera” que, según sus palabras, impone la Nación. Detalló que a los bonaerenses “les quitaron recursos que nos corresponden por ley: nos retuvieron y recortaron fondos destinados a jubilaciones, seguridad, el incentivo docente y obras públicas”, por un total de 15 millones de millones de pesos, equivalentes a un tercio del presupuesto provincial de este año. Afirmó que “solo ese recorte representa una porción enorme de lo que el Gobierno nacional exhibe como su falso superávit” y calificó a la administración central como “un Gobierno desertor y amigo de lo ajeno”. Invitó a la Legislatura a reclamar “con firmeza, lo que le deben a la Provincia y a los bonaerenses”.
Pese al ajuste, Kicillof destacó que la Provincia “no se detuvo”. Atribuyó la continuidad de políticas y obras a la “administración responsable” y a la “planificación y sensibilidad” en el manejo de los recursos, aunque reconoció que la crisis y la pérdida de fondos son cada vez más profundas. Remarcó que “gobernar en este contexto no es lo mismo que gobernar en otros tiempos”, ya que “no estamos atravesando una etapa de normalidad institucional y económica, sino un momento de crisis profunda que condiciona cada decisión, cada política y cada resultado”.
Antes de detallar los resultados de gestión, agradeció “el compromiso de todo el gabinete provincial y de los 135 intendentes e intendentas”, con quienes aseguró que se trabaja “todos los días codo a codo para sostener escuelas, hospitales, seguridad, producción y obra pública en cada rincón del territorio”. Subrayó que los resultados “son el fruto de un trabajo colectivo y de la pasión que compartimos por nuestra provincia”.
Kicillof criticó el plan económico impulsado por el Gobierno nacional y afirmó que resulta “anacrónico” y “a contramano del contexto internacional”. Planteó que, mientras el mundo atraviesa transformaciones geopolíticas profundas y turbulencias de todo tipo, los países “fortalecen sus capacidades y defienden sus recursos”. Destacó que, en ese escenario, naciones como algunos países europeos, México, Brasil e incluso Estados Unidos, “protegen lo propio, disputan cadenas de valor, invierten, incluyen y planifican”.
“Quiero avisar que la mano invisible del mercado no va a defender nuestra producción nacional en el medio de estas guerras comerciales internacionales, la mano invisible no va a construir los miles de kilómetros de autopistas y vías de tren que requiere nuestro país para desarrollarse, la mano invisible del mercado no va a generar puestos de trabajo mientras las transformaciones tecnológicas los amenazan. La mano invisible del mercado no existe, es un verso”, lanzó Kicillof.
En contraste, el gobernador bonaerense describió que la Argentina “queda más expuesta a un mundo plagado de guerras comerciales” y que, mientras otros países refuerzan el proteccionismo, en el país “el Gobierno provoca y festeja el cierre de empresas y desmantela cualquier tipo de protección”. Apuntó también contra el ministro de Economía, al recordar que “con orgullo nos cuenta que él nunca compró ropa argentina y que, por lo tanto, hay que cerrar la industria textil completa”. En esa línea, Kicillof remarcó que si la ropa argentina es cara, corresponde al ministro “utilizar los instrumentos que tiene para lograr una industria más competitiva y que se pueda acceder a mejores precios sin destruir el trabajo y la producción nacional”. Sostuvo que “lo que no puede hacer un ministro de Economía es trabajar contra su propio país”.
A modo de ejemplo, preguntó: “¿Se imaginan a Trump promocionando autos o ropa hechos en China que seguramente son más baratos?”. Contrastó esa situación asegurando que, en la Argentina, “tenemos un gobierno que desprecia y funde lo nuestro para favorecer lo de afuera”.
En el cierre de este segmento, Kicillof se refirió al reciente traslado del sable corvo de San Martín y lo vinculó con la idea de soberanía. Subrayó que “soberanía no es levantar un símbolo para TikTok”, sino “defender la industria nacional, defender nuestros recursos y cuidar el trabajo argentino”. Para el mandatario, “soberanía significa no arrodillarse frente a intereses extranjeros”.
Axel Kicillof analizó el origen de la crisis económica actual y apuntó directamente al programa económico del Gobierno nacional. Sostuvo que las diferencias aparecen “cuando se intenta identificar las causas de esta crisis” y, en ese sentido, atribuyó la situación centralmente a las políticas aplicadas desde la Casa Rosada. Explicó que, a pesar de lo que se proclama, “no es un plan basado en la libertad de mercado”, ya que el Gobierno “fija y controla estrictamente” precios clave como el tipo de cambio, salarios, jubilaciones, tasas de interés y tarifas.

El gobernador señaló que el dólar se mantiene “artificialmente bajo”, lo que, según su visión, favorece a la especulación financiera y perjudica a la producción nacional. Para sostener ese tipo de cambio, remarcó, se recurrió a más deuda con el FMI, fondos extranjeros, blanqueos y un “rescate inédito de Trump”. A esto sumó la apertura indiscriminada de importaciones, lo que, combinado con el dólar barato, genera un escenario “devastador para la industria nacional”.
Kicillof describió que los salarios y las jubilaciones también se utilizan como anclas inflacionarias, lo que produce ingresos que no alcanzan a la inflación y una caída del consumo. Criticó la política de tasas de interés altas, afirmando que así “se alimenta la bicicleta financiera” y se otorgan ganancias en dólares inéditas a los especuladores. Según citó, quien aprovechó esas tasas pudo obtener hasta 88% de rendimiento en dólares, cuando en Estados Unidos las mejores tasas anuales no superan el 10%.
“La única estabilidad que produce bajar la inflación a costa de los ingresos es la paz de los cementerios”, señaló.
El ajuste fiscal, para el mandatario, se aplicó sobre “jubilaciones, obra pública, programas sociales, universidades y transferencias a provincias”, y no sobre privilegios de la política. El esquema, resumió, implica “dólar barato que desalienta la producción, importaciones que desplazan trabajo argentino, salarios reprimidos que hunden el consumo, tasas altas que premian la especulación y un ajuste fiscal que quita derechos y paraliza la inversión pública”.
Señaló que este modelo beneficia a la renta financiera y a algunos grandes exportadores, pero “debilita a la industria, a las pymes, al trabajo y a la clase media”. Sostuvo que la desintegración industrial también impacta en el tejido social, ya que “cada fábrica, fabrica un país”.
Sobre el final de este tramo, Kicillof criticó la actitud del Gobierno nacional que, según él, induce a los afectados a sentir culpa por la crisis. “No sos vos, es el rumbo económico, es la recesión, es la caída del consumo, es la apertura importadora y el tarifazo”, afirmó en un mensaje dirigido a empresarios, trabajadores y jóvenes. Cerró la intervención con una consigna: “ARGENTINA, NO SOS VOS. ¡ES MILEI!”.
El gobernador bonaerense trazó un diagnóstico sobre el impacto de la crisis en los sectores productivos y laborales. Según detalló, “casi todos los sectores productivos se desplomaron: la industria cayó un 10%, la construcción un 26% y el comercio un 6%”. En la última temporada, un millón menos de turistas viajaron a destinos de la provincia de Buenos Aires y el consumo descendió un 35%.
“El panorama es alarmante: se están destruyendo empresas en todas las ramas, en todas las provincias y de todos los tamaños. Desde que asumió Milei, escuchen, cerraron cerca de 30 empresas por día”, afirmó el mandatario.
En materia de empleo, Kicillof afirmó que “cada cuatro minutos se pierde un puesto de trabajo registrado”. El saldo desde la asunción de Milei arroja 299.600 trabajadores registrados menos y cerca de 200.000 personas que pasaron a la informalidad. Se acentuó la subocupación y la precariedad laboral.

“La macro está mal y la micro está horrible”, resumió el mandatario. Sostuvo que “el crecimiento del que hablan es en realidad el crecimiento de la desigualdad y de las riquezas de una pequeña minoría, más extranjera que argentina, que festeja ganancias extraordinarias mientras la enorme mayoría de los argentinos la está pasando cada vez peor”.
Kicillof cuestionó las teorías económicas oficiales preguntando: “¿Qué clase de equilibrio tiene una sociedad cada vez más desigual y precarizada? ¿Qué estabilidad tiene una familia amenazada por el despido, donde la plata no alcanza y las deudas crecen?”.
En su análisis, destacó que el gobierno nacional “aspira a destruir el Estado, a destruir la industria nacional y a imponer lo que llaman el ‘modelo de Perú y Paraguay’”. Rechazó ese horizonte y advirtió que implica “terminar de destruir a nuestra clase media, el sistema de salud pública, el sistema universitario argentino y una tradición cultural y educativa construida durante generaciones”.
Kicillof cerró la idea advirtiendo que, de continuar este rumbo, “Argentina corre peligro de perder sus rasgos productivos y culturales más destacados como país y como sociedad”. Remarcó que el debate trasciende lo coyuntural y se trata de “una disputa por el tipo de país que aspiramos a ser”.
El gobernador abordó la situación económica actual y describió el contexto que atraviesa la gestión provincial. “A esta altura, ya no hay lugar para fantasías ni voluntarismos”, expresó, y agregó que hasta “los economistas y comunicadores más admirados por la derecha caracterizan a este momento en términos de estanflación, la peor de las combinaciones: recesión e inflación”. Con nombres propios, mencionó a Paolo Rocca, Cavallo, Mirta Legrand y Melconian, quienes “le están señalando al presidente lo evidente: LA ARGENTINA NO VA BIEN”..

El gobernador repasó los resultados de la gestión nacional y aseguró que tras más de dos años de gobierno “no se cumplió ninguno de los pronósticos del presidente: no se produjo una recuperación rápida, en V corta, ni de ninguna clase”. En contraste, describió un escenario de “trabajadores despedidos o fuertemente endeudados”, “empresarios quebrados o al borde del cierre”, “jubilados pauperizados”, así como estudiantes, docentes, artistas y científicos “sin un mango”.
Al profundizar sobre la magnitud de la crisis, Kicillof citó indicadores concretos: “las ventas en minoristas y en supermercados están 10 puntos por debajo, mientras que en mayoristas cayeron un 20%”. El consumo de “leche, carne vacuna, frutas y verduras y hasta yerba mate” marcó mínimos históricos.
A esto sumó el aumento del endeudamiento familiar. “En el último año se triplicó la morosidad”, indicó, detallando que “un 9,3% del total de los créditos no se pagan, el número más alto en décadas”. En créditos personales, la cifra asciende al 12%. Por fuera del sistema bancario —supermercados, billeteras y financieras— el nivel de mora llega al 24,6%. Además, la porción del ingreso familiar destinada al pago de cuotas subió del 7% al 18%.
En la apertura de su discurso, el mandatario memorizó el golpe de Estado de los años ‘70 y sostuvo que “no fue solamente una tragedia represiva: fue también un proyecto económico”. Apuntó que la dictadura buscó “disciplinar a la sociedad, desarmar las capacidades productivas e industriales de nuestro país y desatar la especulación financiera”, y que en ese proceso se intentó “quebrar a las organizaciones, la solidaridad y sofocar cualquier tipo de esperanza colectiva con relación a una sociedad más justa”.
Al justificar la importancia de recordar, Kicillof afirmó: “No recordamos para quedarnos en el pasado; recordamos para cuidar la democracia, para defender el futuro y para no naturalizar, nunca, la violencia contra la constitución y contra la dignidad de nuestro pueblo”. Al mirar el presente, señaló que aunque no se vive en dictadura, se observa “el ascenso de las extremas derechas que en muchos países están atacando la convivencia democrática, y la idea misma de comunidad”. Advirtió que “nuestro país se convirtió en un laboratorio de una derecha extrema que llega al poder y gobierna exaltando el odio, consagrando al insulto y a la humillación como método político; es un proyecto que gobierna a fuerza de represión, violencia y amenazas, con persecución judicial y condenas injustas”.
Para el gobernador, “este clima de autoritarismo va de la mano de proyectos económicos que generan exclusión, desigualdad y que vacían de contenido social a la democracia”. Describió una sociedad “fracturada progresivamente entre una minoría repleta de privilegios y mayorías repletas de privaciones”.
Pasadas las 18, el gobernador bonaerense llegó a la zona de la Legislatura bonaerense a pie junto a su esposa y saludó a los militantes que estaban en el lugar. Además, se sacó fotos y abrazó a algunos de los que estaban presentes.
Fue recibido por la vicegobernadora Verónica Magario.
A la convocatoria de Baradel, se sumaron en la lista de líderes sindicales presentes Héctor Daer, de Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad de Argentina y ex titular de la CGT. También dijo presente uno de los actuales líderes cegetistas, Octavio Arguello.
Además, está el Secretario General de la CTA Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy. En tanto, por el lado de los trabajadores estatales están Fabiola Mosquera de UPCN y Claudio Arévalo de ATE PBA, uno de los gremios que realizó un paro durante este lunes. ,

A la espera de la palabra de Kicillof, algunos intendentes de la provincia de Buenos Aires se hicieron presentes en el recinto. Se trata, en su mayoría, de nombres cercanos al gobernador y que suelen apoyar los proyectos que presenta el Poder Ejecutivo provincial.
Entre los presentes, están Federico Otermín de Lomas de Zamora, Federico Achával de Pilar, Damián Selci de Hurlingham, Juan Fabiani de Almirante Brown y Leo Boto de Luján. También integran la lista Andrés Watson de Florencio Varela, Mario Secco de Ensenada, Hernán Arranz de Monte Hermoso, Gastón Granados de Ezeiza, Javier Gastón de Chascomús y Maxi Suescun de Rauch.
Asimismo, se encuentran Pablo Descalzo de Ituzaingó, Mariel Fernández de Moreno y Fernando Espinoza, intendente de La Matanza.







Fotos: AG La Plata


