
Después de las salidas de Eduardo Roust como subsecretario de Comunicación, y de Belén Stettler como secretaria, Javier Milei limitó las funciones del especialista en redes sociales Iñaki Gutiérrez, que había trabajado en la campaña y que - desde el 10 de diciembre - realizaba tareas oficiales de difusión y de gestión de las redes sociales del gobierno. Sin embargo, el joven influencer continuará como integrante del equipo digital que funciona en el Salón de las Mujeres de la Casa Rosada.
La decisión de acotar su poder se terminó de tomar ayer, luego de que Gutiérrez replicara desde la cuenta oficial de la Casa Rosada una selfie con su novia, Eugenia Rolón -también funcionaria en el mismo equipo-, para saludar por Año Nuevo. El retuit fue eliminado poco después, pero no pasó inadvertido, y provocó ruidos en el Gobierno, que tiene un especial celo con la gestión de la imagen del Presidente.
“Cometió un error y se tomaron cartas en el asunto, se le pidieron las contraseñas. Pero va a seguir trabajando con nosotros”, contó un miembro del equipo. “Javier lo quiere a Iñaki, le tiene aprecio personal. Pero nunca manejó las redes. Se equivocó, ya está”, agregó otro.
Con perfil muy alto, uno de los primeros pasos de Gutiérrez en la administración nacional -obviamente, a través de las redes- fue informar que donaría su sueldo. Ese tuit tuvo amplia repercusión y salió publicado en prácticamente todos los medios nacionales, al igual que varias de sus intervenciones. Sin embargo, según se informó en la Casa Rosada, nunca tuvo un rol jerárquico en la estrategia digital, integrada por 10 personas que monitorea el consultor Santiago Caputo, una de las pocas figuras que mantienen contacto diario y directo con Milei, junto con su hermana Karina, el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y el ministro del Interior, Guillermo Francos. “Sólo tenía acceso a la contraseñas de X para hacer operativos los planes. Nuestro equipo funciona con varias personas como un reloj, y él es parte de eso”, dijeron en ese sector.
Iñaki Gutiérrez trabajó durante la campaña en el equipo de redes bajo la supervisión de Caputo y el co-fundador de LLA, Ramiro Marra. Con 22 años, tiene una relación de cercanía y afecto con Milei y con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, al punto de que en varias ocasiones, incluido el día de la asunción, accedió al despacho del jefe de Estado, lo filmó, tomó fotos y las publicó en distintos canales con el aval de la cúpula.
El de fin de año no fue el primer llamado de atención que recibió. En los días iniciales de la nueva administración, en la Casa Rosada le atribuyeron al experto en redes la publicación antes de tiempo de un video que aún estaba en proceso, con imágenes de las paredes y techos del palacio que se encuentran en mal estado con el fin de criticar la herencia de Alberto Fernández. El problema fue que el compilado aún no estaba aprobado, y tenía un grave problema: se habían incluido, como si fueran escombros, imágenes de las piedras de la planta baja, colocadas adrede en homenaje a las víctimas del Covid-19.
Mientras aclararon que Gutiérrez seguirá en su lugar, en Gobierno negaron las versiones que vincularon la limitación de las atribuciones del influencer con la eyección de la secretaria de Comunicación, Belén Stettler, conocida sorpresivamente el viernes, que no alcanzó a pasar un mes en el Gobierno y se transformó en la segunda funcionaria en dejar su puesto a pedido de Milei. El primero había sido Eduardo Roust, experimentado consultor que formó parte tan sólo seis días del Gobierno. La profesional respondía a Santiago Caputo y había sido recomendada por el actual asesor en YPF, Guillermo Garat. Debió renunciar después de armar durante el equipo y la estrategia, según dijeron, porque no llegó a tener la aceptación de Milei.
“Son dos cosas distintas. Lo de Belén fue porque Milei quería tener a alguien de mayor confianza en ese lugar. Lo de Iñaki, porque cometió un error”, enfatizaron.
En el lugar de Stettler el primer mandatario nombró a su amigo, el -ahora- ex conductor de la señal LN+, Eduardo Serenellini, que desde hoy está operativo en su despacho de la planta baja, frente a la oficina que ocupa el vocero Manuel Adorni junto al subsecretario de Prensa, Javier Lanari. Aún no dialogó con la prensa, pero tendrá a su cargo el manejo de los medios públicos -en rigor, su privatización- y el contacto con las empresas privadas del sector. Los dirigentes que ocuparon ese rol se ocuparon históricamente de la pauta oficial, pero la administración de LLA ya avisó que suspenderá ese tipo de erogaciones al menos por seis meses, con el argumento de la crisis.
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