El Gobierno seduce a Lavagna para lograr que sus diputados faciliten la aprobación de la Reforma Judicial y el Impuesto a la Riqueza

En Olivos diseñan una propuesta política destinada a lograr que la bancada de Consenso Federal y sus aliados no traben el debate de estas dos iniciativas clave de Alberto Fernández

Alberto Fernández y Roberto Lavagna durante el debate presidencial en 2019
Alberto Fernández y Roberto Lavagna durante el debate presidencial en 2019

Alberto Fernández y Roberto Lavagna tienen sintonía perfecta: el Presidente fue generoso con los cargos públicos que cedió al ex ministro de Economía, siempre dialogan en secreto sobre la coyuntura y ahora buscan una agenda común que permita al Gobierno destrabar la Reforma Judicial y el Impuesto a la Riqueza en la Cámara de Diputados.

El Senado aprobó la Reforma Judicial con la inclusión de centenares de nuevos cargos que autorizó Cristina Kirchner como titular de la Cámara alta. Y cada puesto judicial respondió a un pedido de un gobernador, intendente o legislador peronista. No hubo lógica institucional, sólo se privilegiaron las relaciones de poder adentro del Frente de Todos.

Alberto Fernández considera que la Reforma Judicial es su legado y CFK piensa que es un probable instrumento jurídico para licuar el poder de actuación de Comodoro Py. La iniciativa oficial ya está en la Cámara baja, pero sin los votos de Lavagna y sus aliados políticos es poco probable que sea sancionada en 2020.

El ex ministro de Economía y silencioso socio político del Frente de Todos logró colocar dos directores en el Banco Central, al vicepresidente del Banco Nación, al titular del INDEC –su hijo Marco– y al embajador argentino en Portugal, Rodolfo Gil. Lavagna, por afuera formalmente del Frente de Todos, tiene más cargos que los aliados más pequeños de la coalición de gobierno.

Graciela Camaño, y detrás de ella, sus compañeros de bancada Topo Rodríguez y Jorge Sarghini. (Adrián Escandar)
Graciela Camaño, y detrás de ella, sus compañeros de bancada Topo Rodríguez y Jorge Sarghini. (Adrián Escandar)

En la Cámara baja, Alejandro “Topo” Rodríguez, Graciela Camaño y Jorge Sarghini representan la estrategia partidaria de Lavagna. Son diputados con muchísima experiencia política, y cada uno de ellos tiene su propio juego de poder. Estuvieron con Eduardo Duhalde y Sergio Massa, y ahora coordinan posiciones con el ex ministro de Economía de Néstor Kirchner.

Camaño está casada con Luis Barrionuevo, un sindicalista poderoso del gremio gastronómico. Los hoteles y los restaurantes fueron devastados por el COVID-19, y Alberto Fernández salió en su rescate.

El 28 de agosto –por citar un caso–, la Obra Social de Gastronómicos recibió casi 10 millones de pesos en concepto de reintegros. Y en el último trimestre, acorde a la información oficial, sumó cerca de 500 millones de pesos más para compensar la caída de la recaudación en los aportes laborales.

Camaño integra el Consejo de la Magistratura y su voto sirvió para que los camaristas Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi quedaran a merced de la mayoría kirchnerista en la Cámara de Senadores. Si la diputada de Lavagna se hubiera opuesto a la maniobra oficialista en el Consejo de la Magistratura, Bruglia y Bertuzzi podrían haber soportado el embate del Gobierno para ocupar la Cámara Federal porteña.

La decisión de Lavagna de continuar apoyando al Frente de Todos y mantener sus propios espacios de poder en el Banco Central, el Banco Nación, el INDEC y la embajada en Portugal facilita la hoja de ruta que diseña Alberto Fernández para contener a su principal aliado en la oposición.

El Presidente conversa a solas con Lavagna y conoce de sus ambiciones políticas. El año que viene hay elecciones de medio término, y Lavagna pretende engrosar su mini bloque de tres diputados. Alberto Fernández busca apalancar sus propios espacios de poder, y se siente muy cómodo con “Topo” Rodríguez o Camaño, que tienen una mirada conciliatoria de la política en épocas de pandemia.

“Sin un acuerdo político fuerte y extendido, la reforma judicial es inviable. Y está claro que un acuerdo de ese tipo no existe. Por eso, ratifico que el bloque de Consenso Federal no la votará”, enfatizó el diputado “Topo” Rodríguez, hace unos días.

Desde esa posición de máxima, Lavagna inició un largo diálogo con Alberto Fernández. Y el Presidente aprovechó su capacidad de seducción para avanzar en una jugada que empieza a dar sus frutos políticos. Lavagna hace instantes posteó un tuit que exhibe un fuerte contraste con las primeras declaraciones del titular de su bloque, “Topo” Rodríguez.

El ex ministro está negociando con Olivos, y se nota.

El hilo en Twitter que publicó Roberto Lavagna para exhibir su acercamiento con el Gobierno respecto a la Reforma Judicial
El hilo en Twitter que publicó Roberto Lavagna para exhibir su acercamiento con el Gobierno respecto a la Reforma Judicial

El cambio de posición es sutil, pero ostensible. El diputado Rodríguez afirmaba que todo su bloque iba a votar en contra de la Reforma Judicial. Y ahora Lavagna plantea que puede haber disidencias en la bancada que lidera por afuera del Congreso. Ergo: si hay disidencias, alguno de sus diputados puede dar quórum a favor de la Reforma Judicial, que es lo que necesita Alberto Fernández para que su iniciativa oficial pueda ser aprobada en la Cámara baja.

La jugada presidencial no termina en la Reforma Judicial. Alberto Fernández pretende que Lavagna y sus diputados apoyen el Impuesto a las Grandes Fortunas –o Ley Máximo–, que es resistida en la Cámara baja. Lavagna se muestra proclive a llegar a un acuerdo con el Presidente para sumar sus votos a la bancada oficialista, si eso sirve a consolidar su propio proyecto político.

A los tres votos que aportaría Lavagna se deben añadir los legisladores que integran el denominado Interbloque Federal, liderado por Eduardo “Bali” Bucca, un corredor de larga distancia, ex intendente de Bolívar y socio político de Marcelo Tinelli. El Interbloque Federal tiene 8 diputados y sus votos serán clave para permitir el debate de la Reforma Judicial y el Impuesto a las Grandes Fortunas.

Bali Bucca junto a Roberto Lavagna en la campaña electoral 2019. (@BuccaBali)
Bali Bucca junto a Roberto Lavagna en la campaña electoral 2019. (@BuccaBali)

“Nosotros no queremos un debate exprés de la reforma judicial”, indicó Bucca tras mantener una reunión virtual con todos los miembros de su bancada. Bucca no cuestionó la Reforma Judicial, sólo planteó su velocidad de debate en la Cámara baja.

Alejandra Vigo, Claudia Márquez, Carlos Gutiérrez y Pablo Cassinerio, los cuatro diputados cordobeses que responden al gobernador Juan Schiaretti.
Alejandra Vigo, Claudia Márquez, Carlos Gutiérrez y Pablo Cassinerio, los cuatro diputados cordobeses que responden al gobernador Juan Schiaretti.

Junto a Bali Bucca se alinean Carlos Gutiérrez, Alejandra Vigo, Pablo Cassinerio y Claudia Márquez (responden al gobernador cordobés Juan Schiaretti), el salteño Andrés Zottos y los santafesinos Luis Contigiani (Frente Cívico y Social) y Enrique Estévez (Socialismo). Schiaretti es amigo personal del Presidente, y sus legisladores siempre apoyaron las iniciativas oficiales.

Alberto Fernández no necesita que los tres diputados de Lavagna y los ocho que lidera Bucca voten a favor de la Reforma Judicial y la ley Máximo. El jefe de Estado sólo pretende que aporten el quórum al momento de iniciar la discusión de estas controvertidas iniciativas. Con esos 11 legisladores, la bancada oficialista podría sesionar sin inconvenientes.

Margarita Stolbizer: "Lavagna fue la decepción más grande de mi vida política"


Lavagna confía en la palabra de Alberto Fernández y está dispuesto a respaldar sus proyectos en la Cámara baja. Aún aguardará su turno para anunciar este cambio brusco de estrategia parlamentaria, un movimiento extremo que ya no debería sorprender. “Lavagna fue para mí la decepción política más grande de toda mi vida, de toda mi trayectoria política”, opinó Margarita Stolbizer, que lo conoce desde hace treinta años.









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