Los fanáticos de "Game of Thrones" cuentan las horas que faltan para saber qué sucederá mañana a la noche con Jon Snow o Daenerys Targaryen. La expectativa es lógica: después de ocho temporadas llega el capítulo final. En la política hoy empezaron a correr las horas decisivas. Arrancó la cuenta regresiva en torno a las especulaciones sobre las candidaturas para las elecciones. A poco más de 30 días de esa fecha límite, Cristina Kirchner volvió a sacudir el tablero político al anunciar que no será candidata a presidente como casi todos imaginaban sino que irá en el lugar de vice. Esa decisión hubiera sido capaz de generar sorpresa por sí sola. Pero la entronización de Alberto Fernández como candidato presidencial provocó un sismo de consecuencias aún impredecibles.

Desde la aparición de "Sinceramente", y mucho más después de la presentación en la Feria del Libro, eran muy pocos los que dudaban de la candidatura presidencial de CFK. La irrupción esta semana en la sede del PJ para hablar de la necesidad de un frente electoral amplio y mostrarse dispuesta a ocupar el lugar que fuera necesario también contribuyeron a apuntalar esa idea. En el Gobierno también estaban convencidos de que CFK sería la rival a vencer. Así lo mostraban las encuestas que consumían a diario en la Casa Rosada. En ninguno de esos sondeos apareció jamás el nombre de Alberto Fernández.

El jueves a la noche circuló con fuerza el rumor de que Cristina se había enojado con la decisión final de la Corte Suprema de no postergar el juicio oral en su contra en la causa "Vialidad" y había decidido sepultar su candidatura. Fue un rumor y todo hacía indicar que no sería el último y que el misterio se extendería hasta el filo del 22 de junio, fecha límite para la presentación de las candidaturas.

Sólo un puñado de dirigentes mantenía sus dudas acerca de los pasos que daría Cristina. Eran aquellos que no se detenían tanto en las encuestas como en el país que recibirá el próximo presidente. Las dificultades para hacer populismo durante una nueva gestión eran lo único que parecía alejar a CFK de una candidatura presidencial. "Necesariamente será un gobierno de centro", le dijo a Infobae esta semana un ex ministro kirchnerista sin saber lo que tejía en silencio la ex presidente. El nombre de Alberto Fernández quizá empiece a cobrar sentido.

A partir de ahí, hay más preguntas que respuestas. ¿Cuántos de los votos que las encuestas le otorgaban hasta ahora a CFK podrá retener una fórmula presidencial encabezada por AF? ¿El binomio aún puede sufrir modificaciones de nombres o de orden? ¿La flamante fórmula acercará a otros dirigentes del PJ a una interna más amplia? ¿Sergio Massa los enfrentará en unas PASO o podría ser un reemplazo en la fórmula? ¿Podría sumarse como candidato a gobernador o primer diputado por la Provincia? En medio de tantas preguntas parece haber una certeza: en caso de ganar, el "trabajo sucio" de los primeros dos años de gobierno no quedaría directamente en manos de Cristina Kirchner sino de Alberto Fernández.

Las primeras reacciones del Gobierno oscilaron entre la sorpresa y el entusiasmo. "No podría haber elegido peor", sostuvo un funcionario a este medio.

Uno de los fundadores de Cambiemos hizo un análisis más profundo: "La decisión no tiene absolutamente nada que ver con lo que dice en el video. Jamás la animó ni la animaría el amor a la Patria y la ausencia de vanidad". Y agregó: "¿Qué puede ser? ¿El miedo a perder? ¿La imposibilidad de acordar con el PJ Federal? ¿O la decisión de la Corte Suprema de avanzar con el juicio oral en su contra?". Y por último se preguntó: "¿Por qué Alberto? Eso me ha desconcertado".

El desconcierto también se apoderó de quienes soñaban con un renunciamiento de Cristina que los convirtiera inmediatamente en sus herederos. De ellos, Agustín Rossi fue el primero en anunciar que trabajará para apuntalar la primera fórmula presidencial anunciada. Felipe Solá había dicho que se correría si CFK era candidata y anunció que cumplió su objetivo.  Daniel Scioli sostuvo que seguirá adelante con su candidatura.  Massa se apuró en salir a decir que tiene mucho respeto por Alberto Fernández.

Sergio Massa y Alberto Fernández
Sergio Massa y Alberto Fernández

En el PJ Federal evaluaban que se abre una posibilidad para ellos. Creen que a partir del triunfo de Juan Schiaretti en Córdoba Cristina Kirchner se convenció de que para ganarle a Macri es necesaria una tercera opción, que con sus muestras de moderación no alcanzaba. "Nuestro desafío será demostrar que esa opción es la de Alternativa Federal", le dijo a Infobae un dirigente de ese espacio. Por lo pronto, está prevista la convocatoria que hizo Schiaretti. Habrá que ver qué hacen ahora Massa y Lavagna.

Cerca de Schiaretti sostuvieron en estricto off: "No opinamos sobre las decisiones de otra fuerza política. Estamos trabajando en la construcción de una Alternativa Federal y esta construcción va a tener una representación en las próximas elecciones presidenciales". Traducido: no piensan en un acuerdo.

La decisión de Cristina obligará inevitablemente al Gobierno a revisar su estrategia. ¿Qué pasará ahora con las presiones internas? Esta semana Marcos Peña fue claro: "A un presidente no se lo somete a una interna", dijo. Fue la respuesta al presidente de la UCR, Alfredo Cornejo, que no solo había pedido internas sino que también había puesto en duda la candidatura presidencial de Macri. "No hay que descartar que Macri no sea candidato, creo que tenemos que estar abiertos a todas las posibilidades", había sido la frase-bomba del gobernador mendocino. Hasta ese momento, nadie se había animado a tanto. Pero empresarios y funcionarios venían insistiendo en la necesidad de discutir la fórmula presidencial del oficialismo. Sobre ese punto hay distintas ideas. Están por un lado los que aún creen que María Eugenia Vidal sería mejor candidata, los que buscan ubicar un vice radical, quienes pretenden un rival radical para las PASO como Martín Lousteau y, probablemente también, los que no saben lo que quieren pero por algún motivo se entretienen socavando el liderazgo de Macri. ¿Qué sucederá ahora?

Una primera respuesta a esa pregunta tiene otra fecha clave: el 27 de mayo. Ese día, la convención de la UCR resolverá si todos o algunos radicales siguen formando parte de Cambiemos. Y, también, que le pedirían a sus aliados del PRO para mantener la alianza. Hay un sector, en principio minoritario, que ya expresó su deseo de buscar otros rumbos. El futuro de Lousteau también debería empezar a definirse ese día. Macri, se ha dicho, lo valora pero no tiene intenciones de llevarlo como compañero de fórmula. Tampoco de enfrentarlo en unas PASO.

La rosca política estará a la orden del día. Pero también jugará su papel clave la economía. Todo lo que pueda ocurrir alrededor del Gobierno será de un modo con un dólar controlado y una inflación en baja y de otro muy distinto si el tipo de cambio o la suba de precios vuelven a desbocarse. ¿Cómo reaccionarán los mercados el lunes al anuncio de Cristina?

Empezó la cuenta regresiva.  Cada noche habrá una cena secreta. A cada minuto habrá un mensaje de whatsapp que acerque o aleje la posibilidad de un nuevo acuerdo. Casi como los espectadores de una serie, los argentinos podrán disfrutar o sufrir un capítulo nuevo cada día.