Las banderas de Polonia, Perú, el Reino Unido, Rusia, Suiza, Francia, Corea del Sur, Italia y Alemania junto a la de la Argentina y la del Rotary Club anunciaban la presencia en la mesa principal de los respectivos embajadores, todos nombrados rotarios honorarios, y el canciller argentino Jorge Faurie. Casi una metáfora de lo que el ministro de Relaciones Exteriores contó sobre la política internacional de Mauricio Macri y su inserción en el mundo. Ante ellos y un nutrido grupo de CEO, empresarios, relacionistas públicos, ex funcionarios, industriales, contadores, abogados, etc., Faurie habló de la "sumamente apreciada y valorada" imagen del Presidente. Pero reconoció que no alcanza. "Las inversiones no llueven, se consiguen, se promueven", señaló.

Alguna frase de Faurie fue semejante a las tapas de los diarios del mundo tras el dramático 2-1 con que Argentina logró el pase a octavos de final al vencer a Nigeria. "Los argentinos están de vuelta", aseguró que dicen en el exterior, y varias veces mencionó el rol "activo" del país y de las "reformas estructurales" que consideró imprescindibles. "En un mundo global, el que se distrae pierde", consideró, y enumeró otros hechos como "el esfuerzo para ingresar a la OCDE" y asumir la presidencia del G20, entre otras.

Fue el último almuerzo con Luis Ovsejevich como presidente antes del traspaso que la próxima semana hará a manos del empresario Ubaldo Aguirre, una gestión que en un contexto donde Argentina, como dijo Faurie, cambió su posicionamiento internacional, los representantes diplomáticos de distintas naciones suelen almorzar con empresarios e inversores y escuchar a las principales figuras de la política nacional y de la economía en el ciclo de charlas que ya lleva dos años.

Faurie respondió preguntas sobre Venezuela: "Los que vivimos los 70 y los 80 experimentamos lo que significa no hablar de los problemas internos, hay un punto en que hay que decir que hay un Estado totalitario y que se violan derechos humanos".

También se refirió a la tensión en el mundo entre China y Estados Unidos y defendió el vínculo argentino con ambas potencias. "Es insoslayable el peso económico que tiene China, un socio importantísimo", evaluó, y enumeró las inversiones en el país en hidroeléctricas y la apertura de sus mercados a las carnes y la soja de nuestro país. Y defendió el vínculo con la gestión de Washington, "que es el principal inversor", por lo que apuntó a "conciliar" los intereses. Incluso recordó que la relación con China comenzó a discutirse en la cumbre del Mercosur en Paraguay y advirtió que "está claro que tenemos que sentarnos y analizarlo, mostrar flexibilidad, como trabajamos con Japón y con Corea". "Tenemos que tener un posicionamiento, algo vamos a tener que hacer", consideró positivamente.

Finalmente ante un grupo de periodistas elogió la liberación de armas vendidas por el Reino Unido a Argentina. "Es positivo generar confianza", respondió sobre el envío de "una disposición que permite que equipamiento militar embargado en Gran Bretaña en el 2012 pueda ser liberado y llegar a la Argentina". A futuro, posibles ventas "serán analizadas caso a caso", avisó.

Eso sí, admitió que "no cambia la realidad copernicanamente" aunque "para un sector de la Armada es importante".

Seguí leyendo: