Los secretos del auto con papeles falsos que llevó a Boudou a su primer juicio oral

El ex vicepresidente compareció esta semana en Tribunales acusado de falsificar la documentación de un vehículo para perjudicar a su ex mujer. En “Amado”, su biografía del 2012 escrita por el periodista de Infobae Federico Mayol, se describen estas irregularidades -y varias otras más- de su vida como “busca” marplatense

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Amado Boudou junto a sus
Amado Boudou junto a sus abogados durante su audiencia en el Tribunal Oral Federal 1 (DyN)

El abogado marplatense, reconocido entre sus colegas, abre grandes los ojos y se queda mirando fijo la pared. Trató a Boudou durante muchísimos años y, como otros tantos, dice que debe tener alguna deuda que "Emé" se olvidó de pagar. Boudou o Núñez Carmona. "Es lo mismo", dice.

Revolea los brazos y hace un montoncito con sus dedos cuando confiesa lo que, en Mar del Plata, es un secreto a voces: "Si durante años Boudou no pagó expensas, ni impuestos municipales, ni servicios… después de eso, se puede esperar lo que sea".

El abogado se refiere a una deuda que ya no está cuantificada y que quedó desdibujada entre los papeles del expediente de divorcio del ex DJ, y que fue posible reconstruir gracias a los testimonios de fuentes vinculadas a aquel episodio, que duró varios años. Lo que el letrado llama "el huevo de la serpiente".

El viernes 30 de abril de 1993, Amado Boudou le juró amor eterno a Daniela Claudia Andriuolo, profesora de gimnasia, proveniente de una familia de clase media marplatense, frente a José María Núñez Carmona, el testigo por parte del esposo. Le llegó a decir -y la joven, que por entonces tenía sólo 27 años, tres menos que él, nunca supo si hablaba en serio- que con ella, a quien llamaba "rulitos", sería la única mujer con quien tendría un hijo. La unión quedó registrada bajo el acta 296 del tomo 1 del folio 1485 de la delegación 1 de General Pueyrredón. En ese certificado matrimonial, él, que por entonces ya empezaba a acompañar el derrotero de la empresa Venturino, aseguró ser "empleado". Ella, "docente".

Se habían conocido en la discoteca Sobremonte, donde el entonces DJ solía pasar música y ella promocionaba sus clases de danza. Tan sinvergüenza había resultado Boudou que se anotó en las clases de baile. No tuvo éxito en los pases sobre las tablas, pero sí logró conquistar el corazón de la joven a base de esfuerzo y saturación: se le instaló en la puerta de la casa en la que Daniela vivía con sus padres, y comenzaron el romance.

La noche del viernes 30 de abril de 1993 celebraron el casamiento con una fastuosa fiesta en uno de los salones de la conocida confitería Tío Curzio, en la esquina de la avenida Colón y el Boulevard Marítimo, frente al mar, para más de 300 invitados. Pasaron la luna de miel en una casa de Miami, muy cerca de la casona de fin de semana de la familia Venturino, donde "Emé" trabajaba. Pero la locura de los recién casados tuvo su primer traspié, que marcaría el destino de la pareja: la mujer se cortó uno de los dedos del pie mientras su marido intentaba amarrar contra el muelle un yate que les habían prestado. Si bien el divorcio recién empezó a tramitarse cuatro años después, el matrimonio sólo toleró la convivencia un año.

Apenas se casaron, Boudou y Andriuolo se fueron a vivir al departamento B del primer piso de Lavalle 2253, a escasos metros del mar. Era un semipiso de cuatro ambientes con dependencia, "plena vista al mar", un living comedor de 70 metros cuadrados, tres dormitorios, habitación y baño de servicio, cocina y comedor diario, lavadero, dos baños completos y toilette, en una superficie total de 200 metros cuadrados. La última tasación, realizada por la inmobiliaria marplatense Rivian, fue de US$ 400.000. Según la demanda que inició la mujer el 15 de octubre de 2010 en el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial Nº 11, que dio lugar al expediente caratulado "Andriuolo Daniela Claudia c/Boudou Amado s/rendición de cuentas", Boudou le adeudaba la división de algunos bienes que, según ella, habían adquirido durante el matrimonio, y que por lo tanto formaban parte de la sociedad conyugal.

El escrito, presentado por Eduardo Andriotti Romanin, abogado de la mujer, daba cuenta de la existencia del departamento y de la inquietud por el destino de éste:

– Fueron durante estos 4 años que habitaron un departamento de características singulares por su extensión (más de 200 metros cuadrados) ubicado en uno de los lugares más codiciados de Mar del Plata, como es la esquina de Colón y Lavalle (2253, 1º piso, B), y cuyo precio al valor de hoy ronda los 400.000 dólares, conforme lo acreditamos con la tasación que al efecto realizara una prestigiosa inmobiliaria de la ciudad. Este inmueble, según dichos del licenciado Amado Boudou, fue adquirido por medio de un boleto de compraventa de fecha 30 de junio de 1997 al señor Víctor Ciccarelli, y formaba parte de la sociedad conyugal al momento de su disolución, sin que hasta la fecha se haya informado su destino.

En realidad, Boudou no compró el departamento. O al menos no lo hizo en ese momento, porque nunca le terminó de pagar a su anterior dueño. Cuando contrajo matrimonio, su padre le acercó la posibilidad de comprar la propiedad, que pertenecía a Víctor Ciccarelli, un viejo amigo de Amado padre, producto de una herencia familiar. La relación que había entre ambas familias omitió cualquier tipo de escritura: "Aimé" y Andriuolo tomaron la posesión del semipiso sin la necesidad de escriturar.

En aquel momento, según las fuentes, el departamento tenía un valor cercano a los US$ 110.000, pero Boudou sólo le pagó a Ciccarelli alrededor de US$ 70.000, que no pensó que tendría que preguntar casi a diario por los casi US$ 40.000 restantes. Tanto Boudou padre como "Aimé" contestaban con evasivas pueriles. Durante todos esos años en que habitó el departamento, Boudou adeudó expensas e impuestos municipales.

Los servicios los pagaba de tanto en tanto. La maniobra de Amado con el consorcio y en especial con Ciccarelli, ya que el inmueble seguía a su nombre, derivó en una gruesa deuda que hasta mediados de 1997, cuatro años después de tomar posesión, llegaba a los mismos valores que Boudou había pagado: US$ 70.000.

Según las fuentes que reconstruyeron la trama, durante esos años el descuido de "Aimé" derivó en dos expedientes: uno, en el que Ciccarelli habría pedido el desalojo de Boudou del inmueble, y otro del consorcio, por la deuda en el pago de las expensas. Para mediar, tuvo que intervenir el escribano Juan Carlos Humarán, el viejo entrenador de rugby del Club Universitario en el que jugaban Boudou y Núñez Carmona. Ciccarelli era, casualmente, uno de los clientes de la escribanía de Humarán. Cuando a mediados de 1997, con su matrimonio ya disuelto, Boudou logró vender el departamento, Ciccarelli debió pasar a cobrar la deuda por la oficina del escribano: se llevó los US$ 40.000 adeudados por la venta del departamento, repartidos en dos veces. El resto de los US$ 110.000, el precio al que Boudou había logrado vender el semipiso, tuvo que ser destinado al pago de las deudas, de síndicos y de abogados.

Humarán volvería a tener problemas, pero con Núñez Carmona. Aunque tener un pleito con "Nariga" era lo mismo que tenerlo con Boudou. Por sus servicios prestados como escribano, le debían US$ 8.200, en los últimos años de la convertibilidad. El escribano se había cansado de pedir lo adeudado. Recién en 2003 tendría un cruce de mails con Núñez Carmona en el que no se ponían de acuerdo con la deuda. "Nariga" quería dar vuelta la situación: le decía que había sido él quien se había quedado con un dinero.

Un tiempo después, una tarde de octubre, Juan Carlos López, mano derecha de Núñez Carmona y prestanombres en varias de las sociedades de los amigos, telefoneó al escribano, sin conocerlo, a su oficina de la calle Rawson. "Humarán, tendría que ir a verlo", le avisó "El sordo" López del otro de la línea.

– ¿Y usted quién es? —preguntó Humarán.
– Soy Juan Carlos López.
– ¿Y quién lo recomendó?
– Nadie, yo hablo de parte del señor José María Núñez.
– ¿Y qué es lo que necesita?
– Le tengo que llevar unas monedas.
– Bueno, venga.

López no tuvo que explicar demasiado cuando llegó a la oficina. Sólo sacó de su bolsillo los US$ 8.200 y hablaron unos minutos de nimiedades marplatenses. Humarán no supo nunca más ni de Boudou ni de Núñez Carmona. Ya había tenido suficiente como para volver a intentar
cruzarse con ellos.

El Honda trucho y la guerra por los bienes

Si había sido capaz de adeudar expensas e impuestos municipales durante varios años, también podía adulterar la inscripción de un automóvil. Según su última declaración jurada presentada en agosto de 2012 ante la Oficina Anticorrupción, correspondiente a 2011, Boudou declaró ser dueño de una coupé Honda Civic del Sol -modelo que se fabricó entre 1992 y 1998-, que había ingresado a sus bienes el 8 de noviembre de 1993, siete meses después de contraer matrimonio con Andriuolo. Lo llamativo es que, en sus dos presentaciones de bienes anteriores, correspondientes a 2009 y a 2010, Boudou había declarado que el automóvil lo había comprado en julio del '92, casi un año antes de casarse, como soltero.

La disputa y las irregularidades en torno al ingreso del Honda al patrimonio de Boudou dieron pie a una causa judicial que, al cierre de la investigación de este libro, todavía tramitaba en el Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 11, a cargo de Claudio Bonadio. El pedido de Andriuolo a través de su abogado, que reclamaba su parte del automóvil, surgió tras la denuncia, en septiembre de 2009, de María Gabriela Taboada de Piñeiro, titular del Registro de Automotores Nº 2 de la ciudad de Buenos Aires, tras una auditoría de la Dirección Nacional del Registro de la Propiedad del Automotor (DNRPA), que comprobó que Boudou había inscripto el Honda en 2003 con documentación falsa. Boudou había domiciliado el auto en la calle Berón de Estrada al 2708, a metros del Riachuelo, una dirección inexistente.

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Según fuentes judiciales, el juez Bonadio llegó a comprobar, además, que en julio de 1992, la primera fecha que declaró Boudou en sus declaraciones juradas, el auto no le pertenecía. Habría llegado a establecer, además, que en ese mes el automóvil ni siquiera había ingresado al país. Según publicó el diario Clarín el 19 de septiembre de 2010, el Honda había sido comprado originariamente por Cayetano Campione, un vecino de la localidad bonaerense de Moreno. En 1997, Campione denunció que el auto no le pertenecía desde 1993, y que lo había vendido a la concesionaria marplatense Atlántica Automotores. El vehículo, patente WYT 716, estaba radicado en Moreno hasta 2003, cuando Boudou realizó el traspaso a la jurisdicción de la ciudad de Buenos Aires.

Por la investigación tuvo que comparecer ante la Justicia Agustina Seguín, posterior novia de Boudou tras su fallido matrimonio con Andriuolo. Debió prestar declaración testimonial porque, según él, ella había usado el auto.

El Honda CRX Del Sol
El Honda CRX Del Sol es un convertible japonés importado en Argentina entre 1992 y 1997

El martes 7 de agosto de 2012, a raíz de la presentación patrimonial de Boudou ante la Oficina Anticorrupción, el abogado defensor de Andriuolo presentó un escrito al Juzgado Civil y Comercial Nº 11, en el que tramita el expediente 25.222 relacionado con la rendición de cuentas.

Plantea la ex mujer de Boudou, tras la disolución de la
sociedad conyugal:

– Ocurre VS que en ocasión de presentar, el demandado en autos, su Declaración Jurada correspondiente al año 2011 atento su carácter de funcionario público, manifiesta como fecha de ingreso a su patrimonio del automóvil marca HONDA CIVIC CRX color rojo, la del 8 de noviembre de 1993, es decir, cuando estaba plenamente casado con la actora Daniela Andriuolo. Esta rectificación de sus anteriores declaraciones, y a la vez, una desmentida rotunda de sus dichos en el escrito de responde donde enfáticamente mencionaba que el auto en cuestión era un Bien propio y no ganancial, implica un cambio sustancial en la materia litigiosa que conlleva esta demanda. Es así, VS porque denegar cualquier Derecho de Andriuolo sobre el automóvil Honda, pasa en esta nueva declaración desdiciéndose de sus dichos anteriores a reconocerle al Bien el carácter de ganancial y, por lo tanto, susceptible de ser dividido, o al menos, de tener la obligación de rendir cuentas sobre el mismo.

Boudou y Andriuolo se presentaron en los tribunales para disolver la sociedad conyugal el 24 de febrero de 1997, e iniciaron el trámite del divorcio nueve meses más tarde, el 27 de noviembre, en el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial 11, en la causa 15734 caratulada "Andriuolo, Daniela c/Boudou Amado s/divorcio vincular", de común acuerdo.

La primera audiencia de divorcio fue el 26 de diciembre de 1997, a las 9:05 de la mañana. "Los esposos expresan las causas que dieron origen a la separación existente entre ellos y que tornan imposible a su juicio la vida en común. Invitados a reconciliarse, no lo hacen, reiterando su decisión de separarse", asegura el acta de la audiencia.

En la segunda audiencia, el 26 de febrero de 1998, manifestaron que seguían sin posibilidad de reconciliarse y que querían seguir adelante con el trámite de divorcio. El 17 de marzo de 1998, el juez en lo Civil y Comercial Enrique Félix Arbizu decretó el divorcio vincular, así como la disolución de la sociedad conyugal.

Si bien el divorcio había sido de común acuerdo entre las partes, la guerra por los bienes comenzó en 2010, cuando Andriuolo intuyó que su ex marido no le había dado su parte correspondiente a algunos bienes conyugales.

Así lo expresó en el extenso escrito presentado en la Justicia a través de su abogado, vinculado a la rendición de cuentas, en el que informa de otros bienes, además de las irregularidades en torno al automóvil y al departamento:

– Junto al inmueble compraron valiosos muebles y enseres del hogar, electrodomésticos, vajillas y todo aquello necesario para el funcionario de una vivienda de las características que tenía el inmueble. Reitero SS que a estos bienes adquiridos conjuntamente hay que sumarle importantes regalos recibidos en una fiesta de casamiento que reunió a más de 400 personas de alto nivel adquisitivo con todo lo que ello implica.

– En síntesis SS, existía al momento de la disolución -24 de febrero de 1997- una importante masa de bienes a liquidar vía la correspondiente partición. Eso VS, no se hizo efectivo nunca y es el día de hoy cuando ya pasaron más de 13 años de la disolución, que mi mandante busca judicialmente reparar esa anomalía y lograr que previa una rendición de cuentas se concrete una partición de bienes ajustada a derecho.

– Ocurre que a los pocos meses de separados en oportunidad de serle reclamado verbalmente a Boudou que rindiese cuentas sobre los bienes existentes al momento, éste alegó no tener obligación alguna de hacerlo ya que "oportunamente habían dividido la sociedad al entregarme la suma de 20.000 dólares para que no reclamara nada", y para que desistiera de todo tipo de acciones judiciales en el futuro próximo y mediato (textual). Y, si bien es cierto que entregó esa suma, también es cierto que intencionalmente se omitió cualquier referencia escrita, judicial o extrajudicial, por escritura pública o documento privado, a la masa efectiva y real de bienes existentes.

– Así las cosas, mi mandante reiteró su pedido en ocasión de un viaje que como titular de la ANSES realizó Boudou a la ciudad de Mar del Plata, insistiendo una vez más en la necesidad de aclarar todos los números y dar por terminada esta irregular situación, atento que se había producido la mejoría de fortuna antes alegada y la necesidad de ella de solventar importantes gastos ocasionados por la enfermedad de su padre. Tampoco tuvo eco su propuesta y una vez más el silencio se apoderó de la situación. Meses más tarde, el padre de Andriuolo fallece a consecuencia de su enfermedad terminal -la cual por sus costos y erogaciones sólo pudo ser atendida relativamente- y le provocó una profunda depresión que todavía sobrelleva y que amerita cuidados especiales, por lo cual postergo sine die sus reclamos.

– Resulta VS que posteriormente y dadas sus cualidades como profesora de Educación Física, recibió una invitación de un importante centro deportivo de Italia, hacia donde marchó para radicarse temporalmente primero y desarrollar su profesión, pero teniendo siempre presente que había llegado el momento de poner las cosas en su lugar y aclarar la cuestión patrimonial de su matrimonio. También se me agregó ahora la necesidad de que se le reconociera públicamente su anterior estado matrimonial, ya que el ahora funcionario Boudou negó haber estado casado y afirma que era soltero y que nunca había contraído nupcias con nadie!!! Fueron casi cuatro años de la vida de ambos que parecen no haber existido para el hoy funcionario y si bien es comprensible que un hombre/mujer quiera olvidar sus fracasos matrimoniales, no es justificable que lo hagan a costa de negar su estado civil y de tratar de quitarle a la otra persona todo tipo de entidad, profundizando con ello su estado depresivo. Son numerosas las entrevistas públicas de Boudou donde éste -al mejor estilo bíblico dice cual Judas- que "es y fue siempre soltero".

Si bien en el escrito Andriuolo podría haber exagerado en algunas consideraciones, lo último tenía su correlato en los papeles. El 2 de junio de 2011, Boudou le otorgó un poder general judicial, para presentarse en el expediente, en favor de la abogada María Laura Omoldi, y se presentó ante la escribana Paula María Rodríguez Foster en carácter de "soltero". La contestación de Omoldi, en representación de Boudou, consistió en negar todas las acusaciones de su ex mujer. La más llamativa fue la relacionada con la adquisición del Honda Civil rojo, el auto con el que "Aimé" se cansó de fatigar las calles marplatenses. El escrito, anexado al expediente 25.222, contradice lo declarado por Boudou en su declaración jurada correspondiente a 2011:

– El automóvil Honda Civic fue adquirido por Boudou en el año 1992 y las partes recién contrajeron matrimonio el 30 de abril de 1993. Nunca estuvo incluido dentro de la sociedad conyugal.

¿Boudou mintió ante la Justicia, o lo hizo en la rectificación de su declaración patrimonial ante la Oficina Anticorrupción? La conclusión es inevitable: en cualquiera de los casos, mintió. La abogada de Boudou pidió citar a declaración testimonial a los "empresarios" Juan Carlos López y José María Núñez Carmona. Las dos personas de confianza elegidas por Boudou para seguir de cerca, aunque con poco énfasis, las novedades del expediente. Andriuolo, en cambio, rehízo su vida en Roma, Italia, donde a principios de 2011 comenzó a dar clases de educación física en un centro deportivo. Encontró consuelo en los brazos de un conocido dirigente italiano vinculado con la política.

Todavía cree que puede recuperar algo de lo perdido de su fallido matrimonio. Mientras, dispara frases alusivas desde su cuenta de Facebook.

El único recuerdo de Boudou, además del expediente judicial, tiene poco que ver con su presente en el kirchnerismo: se paseaba por Mar del Plata admirando al menemismo. No le importó la advertencia de uno de los hermanos de Andriuolo, en la mismísima fiesta de casamiento: le había pedido un poco de madurez y compromiso con la relación, frente a la torta, de varios pisos y cubierta de chocolate negro.

Este fragmento corresponde al capítulo "El divorcio, 'el huevo de la serpiente'" del libro Amado, la verdadera historia de Boudou, de Federico Mayol.