El 70% de trabajadores en Lima usa IA en su trabajo, pero sus empresas no tienen políticas para regularla

El 26,3% de las empresas no tiene ningún lineamiento sobre el uso de IA, y solo uno de cada cuatro trabajadores accede a estas herramientas con una licencia pagada por su organización

Cuatro personas sentadas en una mesa de madera utilizan computadoras portátiles y dispositivos móviles en un entorno de oficina
Profesionales de una empresa privada en Lima emplean herramientas tecnológicas y dispositivos móviles en su entorno de trabajo. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El 71,3% de los profesionales del sector privado en Lima Metropolitana ya usa herramientas de inteligencia artificial (IA) de forma habitual en su trabajo, pero solo el 22,6% opera bajo una política empresarial clara que regule ese uso. Así lo revela el Informe Preliminar de Reportería de Interés Sectorial en el Mercado Laboral Limeño 2026 realizado por Talana, estudio basado en 518 encuestas a profesionales activos de empresas privadas con más de 50 colaboradores.

El informe, primera entrega de una serie de investigaciones sobre la gestión del talento en Lima, examina dos ejes: la adopción y gobernanza de la IA en el entorno laboral, y la percepción sobre la gestión administrativa y el cumplimiento normativo en recursos humanos (RR.HH.). Los hallazgos revelan una brecha entre la velocidad con que los trabajadores incorporan la tecnología y la capacidad institucional de las organizaciones para acompañarla.

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Un hombre gesticula frente a un monitor con el dibujo digital de un cerebro y las letras AI mientras una mujer escucha a su lado
Dos trabajadores observan una representación de inteligencia artificial en un monitor dentro de una oficina, entorno en el que su uso se ha extendido en Lima Metropolitana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una adopción desde abajo, no empresarial

Del 71,3% que usa IA habitualmente, un 25,9% lo hace todos o casi todos los días, y un 45,4% algunas veces por semana. Solo el 6,4% afirma no haber usado nunca estas herramientas. El uso más intensivo se concentra en marketing —donde el 53,8% la emplea a diario— y en tecnologías de la información (TI), con un 47,4%. En el extremo opuesto, operaciones y ventas registran apenas un 17,3% y un 17,4% de uso diario, respectivamente, y son también las áreas con mayor proporción de trabajadores que probaron la IA pero no la sostuvieron en el tiempo.

De acuerdo al informe de Talana, la generación Z lidera la adopción: el 78,0% la usa de forma habitual y el 35,2% lo hace a diario, frente al 22,8% de uso diario entre millennials y el 16,0% entre la generación X. Este último grupo también concentra la mayor proporción de quienes nunca han usado estas herramientas: 14,0%, frente a apenas un 4,4% en la generación Z. La modalidad de acceso refuerza el patrón de adopción individual: el 53,4% recurre a cuentas gratuitas, un 23,5% financia por cuenta propia una suscripción, y solo uno de cada cuatro (23,1%) dispone de una licencia pagada por su empresa.

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Hombre en camisa a cuadros sentado ante un escritorio con computadora portátil, teléfono celular y monitor en una oficina con más personas
Un empleado trabaja con una computadora portátil y un teléfono móvil en una oficina del sector privado en Lima. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Empresas no regulan herramientas

Pese a la extensión del fenómeno, solo el 36,5% de los colaboradores trabaja bajo algún tipo de lineamiento formal sobre el uso de IA. De ese grupo, el 22,6% señala que su empresa cuenta con una política clara y la comunica activamente, mientras que el 13,9% restante indica que existe una política, aunque es poco conocida. El 30,9% opera sin política formal pero con recomendaciones generales, y el 26,3% afirma que su organización no tiene ningún lineamiento al respecto.

La ausencia de marcos regulatorios es transversal a todos los tamaños de empresa. Las pequeñas registran el mayor porcentaje de políticas claras y activamente comunicadas (26,9%), por encima de las grandes (38,8% con algún lineamiento formal), las corporativas (33,0%) y las medianas (31,2%). Por sector, los servicios profesionales y empresariales lideran con un 30,0% de políticas claras, mientras que transporte y logística registra la mayor ausencia total de lineamientos, con un 46,8%.

Cuatro personas sentadas y de pie alrededor de una mesa de madera trabajan con computadoras portátiles en una oficina
Un grupo de profesionales del sector privado utiliza computadoras portátiles en una oficina en Lima. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Casi la mitad quiere capacitarse, pero no puede

Al vacío de gobernanza se suma una brecha de formación. Solo el 18,9% de los colaboradores ha recibido capacitación formal sobre el uso seguro de la IA, y un 25,9% adicional accedió únicamente a recomendaciones generales. Más de la mitad de la fuerza laboral, entonces, usa estas herramientas sin orientación institucional alguna sobre cómo hacerlo de forma responsable.

El dato más revelador, con todo, es el de la demanda insatisfecha: el 49,2% declara no haber sido capacitado pero querer serlo, frente a un mínimo 6,0% que no considera necesaria esa formación. La brecha sectorial es marcada: en servicios profesionales y empresariales, el 24,7% recibió capacitación formal, mientras que en transporte y logística ese porcentaje cae al 4,3%. En comercio y negocios, el 46,2% no fue capacitado pero querría serlo.

Beneficios y fricciones del uso

Entre quienes ya usan IA (N=485), el beneficio más mencionado es el ahorro de tiempo (54,2%), seguido por la mejora en la calidad del trabajo (49,3%). En un segundo nivel aparecen la mayor creatividad (34,6%), la automatización de tareas (31,5%) y una mejor organización (27,2%). El perfil varía según el área: en marketing, la creatividad es el beneficio principal (59,0%); en TI, el ahorro de tiempo (66,7%) y la automatización (44,4%); en finanzas, la mejora en la calidad del trabajo (53,5%); y en RR.HH., la automatización (47,6%).

Las fricciones que obstaculizan un uso más amplio son de origen institucional, no personal. Las tres más mencionadas son la preocupación por la privacidad de los datos (27,2%), la falta de capacitación (26,2%) y la ausencia de presupuesto (21,4%). La desconfianza hacia la herramienta (14,6%) y la dependencia excesiva (7,2%) quedan en los últimos lugares, lo que descarta la resistencia individual como factor explicativo. RR.HH. es el área con mayor preocupación por la privacidad (40,5%), coherente con el tipo de información sensible que maneja.

Gestión administrativa: eficiente, pero débil

En el segundo eje del informe, el 72,1% de los colaboradores considera que la gestión de RR.HH. de su empresa es formal y ordenada. Los procesos mejor evaluados son el pago de remuneraciones (72,8% lo califica como eficiente o muy eficiente), el acceso a boletas (66,4%) y la gestión de contratos (65,4%). El proceso peor evaluado es la atención de consultas: solo el 50,6% la percibe como eficiente, y es el único trámite donde la calificación de “regular” (40,3%) prácticamente iguala a la de eficiente.

El 84,0% de los colaboradores reconoce el uso de plataformas digitales para trámites de RR.HH., aunque el 36,1% sabe que existen sin poder identificar cuáles son. Sobre la actualización normativa, el 63,1% percibe que su área de RR.HH. se capacita de forma constante en materia legal y lo comunica, frente a un 12,2% que percibe lo contrario. Uno de cada cuatro (24,7%) declara no saber si su área se mantiene al día, proporción que supera a quienes perciben una falta de actualización y que apunta a un déficit de comunicación interna más que de formación.

Problemas administrativos y vínculo empresarial

El 73,7% de los colaboradores experimentó al menos un problema administrativo. Los más frecuentes son las demoras en la atención (25,9%), la falta de información (24,1%) y el exceso de trámites (23,6%), seguidos de procesos poco claros (22,0%) y falta de seguimiento (21,2%). Los errores en la ejecución, en cambio, son los menos reportados: retrasos o errores en un 12,0% y dificultad de acceso a los servicios en un 9,7%.

El 8,4% de quienes enfrentaron problemas administrativos llegó a considerar un cambio de empresa a raíz de esas dificultades, dato que convierte a las fricciones operativas en un factor de riesgo real para la retención del talento. El informe señala que el desafío de la gestión administrativa ya no radica en ejecutar correctamente los procesos, sino en comunicarlos, acompañarlos y hacerlos visibles para los colaboradores.

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