“La puerta de la censura ya está abierta”: la ley del Congreso que pretende controlar quién puede ser artista en el Perú

El artista Mario Colán lleva más de un mes alertando sobre la ley 32654 que criminaliza el arte popular, viola la libertad de expresión y no tiene precedente en ningún otro país del mundo

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Desde el 28 de julio de 2026, el Congreso pasará a ser bicameral, con una Cámara de Diputados y una Cámara de Senadores. (Foto: Agencia Andina)
Congreso de la República de Perú. (Foto: Agencia Andina)

El Congreso de la República del Perú aprobó el 13 de junio de 2026 la Ley 32645, que crea el Colegio Profesional de Artistas del Perú (CPAP), una norma que exige colegiatura para el ejercicio artístico formal y que solo reconoce como artistas a quienes cuenten con titulación de escuelas superiores, institutos o universidades. Además, se consideró en uno de los incisos, una reforma para que personas inhabilitadas por el Parlamento no puedan dirigir un colegio profesional, lo que estaría dirigido exclusivamente a Delia Espinoza, actual titular del Colegio de Abogados de Lima.

El artista, fotógrafo y activista Mario Colán, uno de los primeros en alertar sobre los alcances de esta norma, habla sobre lo que considera una herramienta de control y exclusión.

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Reforma de contrabando en la Ley de creación del Colegio de Artistas del Perú
Reforma de contrabando en la Ley de creación del Colegio de Artistas del Perú

—¿Cuál fue tu reacción al conocer a detalle esta ley del Congreso?

Esta ley ha tenido una producción bastante rápida. Apenas nos enteramos de que subía a Pleno [del Congeso] para ser discutida, comenzamos a socializar la información a varios sectores del arte y la cultura, pero todo ocurrió muy rápido. Estuvimos reunidos en la Comisión de Cultura con [la congresista] Susel Paredes, que la preside, y se intentó por todos los medios legales posibles frenarla. Ella pidió, en un cuarto intermedio, que pasara a la Comisión de Cultura, porque esta ley no salió de ahí. Lo negaron.

Es una ley que estaba armada a medida de un sector y para poder también pasar de contrabando la censura a Delia Espinoza como presidenta del Colegio de Abogados. A mí no me agarra tan frío hoy, porque llevo más de un mes peleando este asunto con un grupo de artistas. Lo que hay que hacer ahora es juntar voluntades, de los que lo esperaban y de los que no, para alcanzar la derogatoria. Una derogatoria que ya no entra en esta legislatura, ya no entra en este congreso. Y como toda ley de cultura en el Perú, cada veinte años se trata una. Estamos un poco complicados.

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Delia Espinoza dirigirá el Colegio de Abogados de Lima tras ganar la segunda vuelta electoral. (Foto composición: Infobae Perú/Agencia Andina/CAL)
Delia Espinoza dirigirá el Colegio de Abogados de Lima tras ganar la segunda vuelta electoral. (Foto composición: Infobae Perú/Agencia Andina/CAL)

—Una de las carencias que tiene esta ley es que establece que el colegio profesional debe estar integrado por egresados de escuelas superiores, institutos o universidades, invisibilizando a la enorme tradición de artistas autodidactas y comunitarios en el Perú. ¿Qué hay detrás de esto?

Insisto en la parte discriminatoria. El arte, sobre todo en el Perú, es autodidacta o pasa de generación en generación. Es contradictorio que la marca Perú pasee por el mundo a sus artistas tradicionales —retablistas, gente que hace tablas de sarhua, o a Olinda Silvano, artista shipibo-konibo— personas que han aprendido de saberes ancestrales, y que ahora esas mismas personas sean las primeras en no poder colegiarse porque no tienen formación superior. Escuelas, institutos o universidades de arte que, de por sí, casi no existen. Eso es, de nacimiento, una aberración.

Hay algo que va más allá de la pregunta: ¿para qué sirve un colegio profesional? Lo que hace es regular la mala praxis que pueda ejecutar algún afiliado. Profesiones como la medicina, donde una mala praxis afecta directamente a un tercero. Por eso los médicos no colegiados no pueden ejercer, igual que los psicólogos o los arquitectos. ¿Qué clase de afectación a terceros puede haber desde el arte por mala praxis? Ninguna. Además, en ningún país del mundo existe la figura de colegio de artistas. Es discriminatorio, es inconstitucional porque está por encima de la libertad de expresión, y el arte se basa precisamente en esa libertad. Es antitécnica. Es un mamarracho por todos lados. ¿Qué hay detrás? Censura y control. Es un mecanismo de control extorsivo para los artistas que siempre opinamos, que siempre creamos, que siempre divulgamos cuando vemos que algo afecta directamente desde el poder a la gente.

Olinda Silvano, lideresa indígena, habla con Infobae sobre las extorsiones que recibe.
Olinda Silvano, lideresa indígena, habla con Infobae sobre las extorsiones que recibe.

—La norma también otorga al colegio de artistas la facultad de “supervisar el ejercicio profesional” de las disciplinas artísticas. ¿Consideras que se abre la puerta a la censura o al control político de la actividad creativa en Perú?

La puerta de la censura ya está abierta. Este es un clavo más al ataúd de la censura que el Estado quiere poner sobre los artistas. ¿Quién va a supervisar? Alguien designado por el Ministerio de Cultura. ¿Y quién va a tener el poder sobre el Ministerio de Cultura en el siguiente gobierno? Desde la promulgación, los estatutos del CPAP (Colegio Profesional de Artistas del Perú) tienen que estar listos en los siguientes 60 días. Esta ley se aprobó el 13 de junio. El 15 de agosto tiene que estar el estatuto. ¿Quién va a hacer ese estatuto?

—Hay quienes defienden la ley asegurando que busca formalizar y revalorizar al artista. Desde tu perspectiva y el día a día de tu trabajo, ¿cuáles son las necesidades urgentes que el Congreso ignoró al legislar sobre el arte en Perú?

Datos del Registro Nacional de Trabajadores y Organizaciones de la Cultura y las Artes (RENTOCA) señalan que alrededor del 50% de los artistas ha aprendido su actividad a través de la tradición familiar o comunal, y un 32% de forma autodidacta. Solo un 20% ha acudido a una universidad. Eso refleja el elitismo que se formaría con la colegiatura de una mínima porción de los artistas. El Congreso no consultó con el sector. Esta iniciativa salió de la Comisión de Educación, Juventud y Deporte, no de la Comisión de Cultura. Antes de establecer mecanismos de control sobre una actividad que por su naturaleza debe desarrollarse con plena libertad, el Estado debería priorizar políticas orientadas a fortalecer la formación artística y promover mayores oportunidades para los creadores.

El fotógrafo Mario Colán advierte que la Ley 32645 excluye a autodidactas y portadores de saberes ancestrales, y convierte la colegiatura obligatoria en un mecanismo de control sobre la creación
El fotógrafo Mario Colán advierte que la Ley 32645 excluye a autodidactas y portadores de saberes ancestrales, y convierte la colegiatura obligatoria en un mecanismo de control sobre la creación

—Ya se ha visto una acción colectiva en redes sociales rechazando esta normativa. ¿Se vienen gestando otras medidas entre los artistas para exigir su derogatoria?

Sí, de pronto muchas personas se han activado en las redes sociales, muchos colectivos. Es una lástima que esto haya pasado recién ahora que la suerte está echada, porque es algo que hemos venido advirtiendo. Hubo por lo menos dos reuniones en el Congreso, en la Comisión de Cultura con la congresista Susel Paredes. Nos opusimos, pero no hubo reacción hasta que la situación ya estaba consumada.

Estamos planteando reuniones ampliadas a diferentes actores del gremio, no solo del audiovisual o lo visual, sino también artesanos que son artistas. La distinción artesano-artista es una discusión del siglo XX que me parecía largamente superada. Este colegio nos coloca de nuevo en una discusión ya cerrada. Estamos saliendo en todos los medios de comunicación posibles para hacer pedagogía sobre qué significa realmente un colegio de artistas y dejar claro que es una forma de censura y de control de parte del Estado. Hay personajes que somos incómodos. El arte que no incomoda es panfleto.

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