Sistema agrícola milenario bajo amenaza: enfrenta crisis por sequías, migración y pérdida de conocimiento tradicional

Los Waru Waru son un sistema agrícola milenario basado en campos elevados con canales que regulan temperatura y humedad

Guardar
Permiten cultivar productos andinos como papa, quinua y cañihua en condiciones climáticas extremas.
Permiten cultivar productos andinos como papa, quinua y cañihua en condiciones climáticas extremas.

En las llanuras que rodean el lago Titicaca, comunidades del altiplano peruano mantienen prácticas agrícolas que preceden a la historia escrita. Estas técnicas, desarrolladas en condiciones climáticas extremas, sostienen la producción de alimentos y la organización social en territorios marcados por sequías, heladas y variaciones estacionales.

En ese contexto, los sistemas tradicionales de cultivo adquieren relevancia frente a los efectos del cambio climático. La continuidad de estas prácticas depende de factores ambientales, económicos y sociales que inciden de forma directa en las comunidades que las sostienen. En el sur del Perú, uno de estos sistemas enfrenta presiones que ponen en riesgo su permanencia.

El reconocimiento internacional reciente sitúa este conocimiento en una agenda más amplia vinculada a la seguridad alimentaria y la adaptación climática. Sin embargo, la visibilidad también expone las dificultades que limitan su conservación y transmisión.

Un sistema agrícola milenario en el altiplano de Puno

técnica agrícola Waru-Waru
La técnica agrícola Waru-Waru consiste en plataformas elevadas con canales de agua que almacenan calor solar durante el día y evitan heladas nocturnas en la región del lago Titicaca. (Andina)

Los Waru Waru constituyen un sistema de cultivo que se remonta al año 1,000 a. C. y se ubica en el altiplano del departamento de Puno. Se trata de campos elevados rodeados por canales de agua, diseñados para regular la humedad del suelo y proteger los cultivos frente a condiciones climáticas adversas.

En estas estructuras se siembran productos andinos como papa, quinua y cañihua. Los canales cumplen una función clave en la regulación térmica, ya que almacenan agua durante el día y liberan calor durante la noche, lo que reduce el impacto de las heladas. Este diseño permite sostener la producción agrícola en un entorno donde las temperaturas y las lluvias presentan alta variabilidad.

El sistema refleja el conocimiento acumulado de las comunidades aimaras sobre el manejo del agua, el suelo y la biodiversidad. Estas prácticas se transmiten entre generaciones como parte de una organización comunitaria que vincula la producción con la identidad cultural.

Presiones climáticas y cambios en el uso del territorio

Las condiciones actuales del altiplano muestran variaciones que afectan la continuidad de los Waru Waru. Las sequías asociadas al cambio climático influyen en la disponibilidad de agua y en la productividad de los cultivos, lo que incide en las decisiones económicas de las familias.

Como resultado, parte de la población opta por migrar hacia zonas urbanas en busca de ingresos estables. Este proceso reduce la mano de obra disponible para el mantenimiento de los campos elevados y limita la transmisión del conocimiento tradicional a las nuevas generaciones.

A este escenario se suman cambios en el uso del suelo. La incorporación de maquinaria moderna y el avance de la ganadería intensiva modifican las dinámicas agrícolas locales. Estas prácticas afectan la diversidad de cultivos y alteran el equilibrio del sistema, lo que impacta en la producción y en la sostenibilidad del modelo ancestral.

Ingreso al programa Watch de World Monuments Fund

La inclusión de los Waru Waru en la lista World Monuments Watch 2025 del World Monuments Fund introduce un marco de apoyo internacional orientado a su preservación. Este programa identifica sitios y prácticas culturales en riesgo, con el objetivo de canalizar recursos y visibilidad para su protección.

La iniciativa plantea el fortalecimiento de las prácticas agrícolas tradicionales mediante capacitación y participación comunitaria. En este proceso intervienen organizaciones locales y entidades culturales que coordinan acciones en el territorio.

La Asociación Aimara Suma Yapu, organización liderada por población indígena y mujeres, participa en este esfuerzo junto con la Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno. Ambas instituciones impulsan estrategias para mantener el uso de los Waru Waru y ampliar su aplicación en el contexto actual.

Acciones locales y desafíos de continuidad

Representan conocimiento ancestral de comunidades aimaras sobre manejo de agua, suelo y biodiversidad.
Representan conocimiento ancestral de comunidades aimaras sobre manejo de agua, suelo y biodiversidad.

El programa “Cultivando la Resiliencia” articula el trabajo con actores locales para promover la continuidad de este sistema agrícola. Las acciones incluyen procesos de formación, recuperación de prácticas y fortalecimiento de capacidades en las comunidades.

La Asociación Suma Yapu señala: “Estamos comprometidos con la preservación del sistema de producción agrícola Waru Waru, que no solo refleja nuestro conocimiento ancestral, sino que también proporciona soluciones sostenibles a los desafíos contemporáneos.” Esta declaración sitúa el enfoque en la relación entre conocimiento tradicional y problemáticas actuales.

Desde 1998, la organización desarrolla iniciativas dirigidas a comunidades aimaras con el objetivo de enfrentar dificultades sociales y económicas mediante la recuperación de prácticas culturales. En ese marco, la postulación de los Waru Waru al programa Watch responde a una estrategia orientada a su reconocimiento y protección.

El proceso de preservación enfrenta limitaciones vinculadas a factores ambientales, migración y transformaciones productivas. La continuidad del sistema depende de la participación comunitaria, el acceso a recursos y la capacidad de adaptación frente a escenarios cambiantes.