La informalidad en los planes de gobierno: Una deuda pendiente

¿Saben los partidos cómo formalizar el mercado laboral o sólo están cumpliendo con un trámite ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE)?

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Silueta oscura de un candidato presidencial rodeada por cuatro personas pensativas. Al fondo, papeletas electorales de Elecciones 2026 y cajas de la ONPE.
Un grupo de ciudadanos reflexiona con expresiones de duda y expectativa frente a la silueta de un candidato presidencial, con papeletas de la ONPE y urnas de Elecciones 2026 de fondo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Formalizar el empleo en el Perú no sólo es un requisito de legitimidad política, es la mayor urgencia nacional para mejorar la calidad de vida de los peruanos. Con más del 70 % en la informalidad cualquier promesa de “más empleos dignos” debería ser tratada con mucho rigor. Sin embargo, una revisión de los planes de gobierno de los principales partidos políticos muestra que los candidatos han optado, en su mayoría, por lanzar eslóganes vacíos y no propuestas de fondo.

¿Saben los partidos cómo formalizar el mercado laboral o sólo están cumpliendo con un trámite ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE)?

Un reciente informe de la organización Horizonte Laboral, especializada en políticas públicas laborales, desnuda esta precariedad: de las 655 propuestas encontradas, solo 15 (sólo el 2.3%) tienen el nivel de detalle necesario para ser consideradas completas. La gran mayoría no aborda las causas de los problemas estructurales de nuestro mercado laboral y mucho menos explican el ‘cómo’ harán los cambios, cuando hoy más que nunca necesitamos programas para que el empleo sea formal, estable y productivo.

Surge la pregunta: ¿Por qué la mayoría de los planes no aborda a profundidad temas cruciales como la rigidez en la estabilidad en el empleo, la proliferación de contratos temporales, la reorientación de la fiscalización, el descalce entre oferta y demanda laboral, el drama del empleo juvenil, etc? Se prefiere no abordar los temas políticamente “sensibles” por temor a perder votos, prefiriendo las propuestas de bajo costo electoral o superficiales.

Por eso, el eje "emprendimiento" es la estrella de la campaña con 216 propuestas. Los candidatos prometen “crear empresas” como si el éxito en la formalización se midiera en actas de constitución. Desde el año 2007 se crearon 2.6 millones de empresas formales, pero el 55.4% ya cerró, Si nos preguntamos ¿por qué? Es que la gran mayoría, son emprendimientos de subsistencia, ya que el emprendedor no pudo encontrar un empleo que le permitiera cubrir sus necesidades básicas y la de su familia. Solo 1 de cada 3 sobrevive a la primera década. Prometer formalización mediante “licencias express” también es iluso, sin un plan estructural para que la empresa perdure. La inestabilidad empresarial seguirá siendo la fuente de la inestabilidad laboral. Necesitamos en el tema del empleo una alianza público-privada para potenciar los sectores más dinámicos, de manera sostenible.

De otro lado, el sistema educativo no responde a la realidad laboral del país. Mientras el 87% de las empresas indica que no encuentra mano de obra calificada, los partidos siguen sin proponer alternativas que conecten la formación técnica con la productividad. Hoy 6 de cada 10 empleos demandan formación técnica, no universitaria. El resultado: el 60% de peruanos trabaja en algo que no estudió. La educación solo cumplirá su promesa cuando se conecte con el desarrollo productivo, pero los planes parecen seguir prefiriendo desempleados con título, apostando por crear más universidades.

La protección social (salud y pensiones) es abordado por los planes tanto de la izquierda, centro y derecha. Este punto es positivo, pero igualmente casi el 50% de las propuestas es ambigua o incierta. ¿Esta ambigüedad es casual? No. Permite prometer beneficios, sin explicar quién pagará la cuenta ni cómo se sostendrá el sistema en un país donde la mayoría es informal.

La calidad de un plan de gobierno sería la mejor prueba de que un candidato respeta al ciudadano. Si no se explica el cómo, el plan es sólo de listas de buenos deseos. El rigor técnico debería ser la medida real del compromiso por solucionar los problemas. Este silencio deliberado es un aviso de que podríamos tener más de lo mismo. Esperemos que no.

Nancy Laos Cáceres