El agua nace en sus tierras, pero no llega a sus gargantas: la paradoja altoandina en Perú

El agua fluye hacia la costa, la inversión pública no: las cabeceras de cuenca sostienen al país, pero sus comunidades y productores siguen sin infraestructuras de agua

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Las comunidades altoandinas del Perú generan el agua que sustenta la agricultura y la vida urbana en la costa pero enfrentan limitado acceso al recurso hídrico.

Las comunidades establecidas en las partes altas de la sierra peruana, responsables de originar el agua que abastece a las regiones más bajas, enfrentan una situación contradictoria.

A pesar de ser generadoras del recurso hídrico que sostiene la agricultura, la economía y la vida urbana en la costa, no cuentan con acceso suficiente para desarrollar plenamente sus actividades agrícolas y productivas.

Este fenómeno, expuesto durante el I Conservatorio por el Día Mundial del Agua 2026 en la Universidad Agraria de La Molina, revela una brecha histórica en la gestión y distribución del agua en el Perú.

Las comunidades que ven pasar el agua sin poder acceder a ella

El ingeniero José Osorio, representante de Neurona Azul, describió cómo estas comunidades altoandinas logran sacar adelante cultivos y hasta exportar productos bajo condiciones de restricción hídrica.

“El agua que nace en esas sierras y la que ustedes consumen y de la que se vive en la costa y de la que se vive en todo el país, es esa agua que nace allá, a la cual muy poco le estamos poniendo cuidado hacia el futuro”, sostuvo Osorio durante su presentación, recogida por Infobae.

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El conservatorio por el Día Mundial del Agua llamó a integrar conocimiento local, ciencia y participación comunitaria para lograr una gestión hídrica sostenible.

La economía y la vida diaria en las ciudades costeras dependen directamente de este recurso. Sin embargo, la atención pública y las inversiones estatales suelen enfocarse en los lugares de mayor densidad poblacional y demanda, relegando a quienes habitan en las cabeceras de cuenca.

Según Osorio, la estructura de poder y decisión en torno al agua privilegia a los usuarios finales, mientras que los generadores del recurso quedan rezagados en los procesos de planificación y acceso.

El ciclo del agua empieza en la altura y termina en la exclusión

El expositor advirtió que el problema no reside únicamente en la escasez, sino en una “crisis de comprensión territorial”.

“El agua interconecta ecosistemas, comunidades, economías y separa la toma de decisiones”, explicó Osorio. Para el ingeniero, la gestión fragmentada y reactiva ha perpetuado la desigualdad entre las zonas de origen del agua y las de consumo intensivo.

Junta de usuarios de agua
La inversión y las decisiones sobre gestión de agua se concentran en la costa, marginando a los propios productores altoandinos del recurso hídrico nacional.

Durante el evento, se insistió en la necesidad de adoptar una perspectiva sistémica. Osorio propuso que el agua se considere como el “sistema operativo” del territorio, capaz de definir la dinámica económica y social del país.

“No gana quien tiene más agua. Gana quien entienda la dinámica, anticipe los comportamientos e integre el territorio”, remarcó el representante de Neurona Azul, según recogió Infobae.

El futuro del agua y el desafío de integrar a quienes la hacen posible

La situación de las comunidades altoandinas, que logran mantener su producción agrícola pese a las restricciones, contrasta con la dependencia absoluta de la costa respecto al recurso que fluye desde las alturas.

Según Osorio, la falta de políticas públicas orientadas a la equidad ha ampliado la brecha entre quienes producen y quienes consumen el agua.

agua
La inversión y las decisiones sobre gestión de agua se concentran en la costa, marginando a los propios productores altoandinos del recurso hídrico nacional.

El ingeniero llamó a replantear la arquitectura de poder territorial, integrando el conocimiento científico, el saber local y la participación directa de las comunidades de cabecera de cuenca. Solo de esa manera, indicó, podrá avanzar el país hacia una gestión sostenible y justa del agua.

La paradoja expuesta durante el conservatorio pone en agenda la urgencia de políticas de articulación y de inversión en infraestructura que reconozcan y prioricen a las poblaciones que hacen posible la existencia del recurso hídrico para millones de peruanos.