¿Cómo prevenir un infarto? El factor clave que muchos pasan por alto, según especialistas

Las enfermedades cardiovasculares siguen liderando las causas de muerte en el Perú, y un factor frecuente podría estar pasando desapercibido en la prevención

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Un hombre, visiblemente sudoroso y
Un hombre, visiblemente sudoroso y angustiado, se agarra el pecho con dolor intenso mientras sufre un posible infarto en su sala de estar durante el día. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en el Perú, de acuerdo con el Ministerio de Salud del Perú (Minsa). La magnitud del problema es tal que se estima que cerca del 30% de las personas que sufren un infarto fallecen antes de llegar a un hospital, lo que evidencia la necesidad urgente de reforzar las estrategias de prevención y detección temprana.

Si bien factores como el colesterol elevado, el tabaquismo y la edad avanzada son ampliamente conocidos, los especialistas advierten que existe un elemento menos visible que también podría desencadenar eventos cardiovasculares graves. Se trata de las infecciones respiratorias, una condición frecuente que, en determinados casos, puede tener consecuencias mucho más serias de lo que se suele pensar.

El factor que muchos ignoran: infecciones respiratorias

“Además de los factores conocidos, existe un elemento altamente prevenible que cada vez recibe mayor atención: las infecciones respiratorias. Estas pueden actuar como desencadenantes de eventos cardiovasculares agudos”, explica la médica infectóloga Tatiana Ávalos Cruz, secretaria general de la Asociación Panamericana de Infectología.

Durante una infección respiratoria, el organismo atraviesa una serie de cambios que incrementan la carga sobre el corazón. La fiebre, la mayor demanda de oxígeno y la dificultad para respirar obligan al sistema cardiovascular a trabajar con más intensidad. A esto se suman posibles alteraciones en la coagulación, que pueden favorecer la aparición de infartos de miocardio, arritmias, insuficiencia cardíaca e incluso accidentes cerebrovasculares.

Una mujer cubriéndose la boca
Una mujer cubriéndose la boca con el puño mientras tose, ilustrando la importancia de adoptar medidas preventivas ante síntomas respiratorios, especialmente en temporada de enfermedades infecciosas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El riesgo es mayor en adultos mayores de 60 años y en personas con enfermedades preexistentes como hipertensión, diabetes, afecciones pulmonares o antecedentes cardíacos. En estos grupos, una infección aparentemente leve puede desencadenar complicaciones severas.

Un riesgo que puede durar meses

Uno de los hallazgos que más preocupa a los especialistas es que el impacto de una infección respiratoria no termina con la recuperación. Estudios citados por la especialista señalan que el riesgo de eventos cardiovasculares puede extenderse hasta 180 días después del alta médica, especialmente durante las primeras semanas.

Por ello, es fundamental prestar atención a síntomas de alerta como dolor o presión en el pecho, falta de aire, palpitaciones, mareos, fatiga inexplicable o hinchazón en las piernas. Estas señales pueden indicar un problema cardiovascular en desarrollo y requieren atención médica inmediata.

¿Cómo reducir el riesgo de infarto?

La prevención sigue siendo la herramienta más eficaz para reducir la incidencia de infartos. Los especialistas recomiendan:

1. Controlar las enfermedades de base: Mantener bajo control la hipertensión, la diabetes y los niveles elevados de colesterol mediante chequeos regulares y tratamiento adecuado.

2. Adoptar hábitos saludables: Seguir una alimentación equilibrada, reducir el consumo de sal y azúcares, realizar actividad física de manera regular y evitar el tabaquismo.

3. Prevenir infecciones respiratorias: La inmunización frente a virus como el sincicial respiratorio puede ayudar a reducir el riesgo de complicaciones, al disminuir la inflamación del organismo y la probabilidad de eventos cardiovasculares.

4. Mantener medidas de higiene: El lavado frecuente de manos sigue siendo una de las formas más efectivas de prevenir infecciones respiratorias.

“La combinación de prevención, control de enfermedades crónicas y hábitos saludables puede reducir significativamente el riesgo de infartos y otras complicaciones cardiovasculares”, enfatiza la especialista.