Semana Santa 2026 en Perú: rutas y destinos para turismo religioso que moviliza multitudes y renueva la fe

Miles de peregrinos recorren caminos ancestrales en festividades que fusionan creencias e impulsan el turismo en todo el país

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La Semana Santa en Huancavelica
La Semana Santa en Huancavelica es una manifestación cultural y religiosa, donde los residentes se visten con trajes tradicionales, y la música local acompaña el paso solemne de las procesiones religiosas. (Andina)

El turismo religioso en Perú se posiciona como uno de los motores de identidad y cohesión social, movilizando a miles de personas a lo largo del año. Según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), este segmento crece y dinamiza la economía local, mientras refuerza el sentido de pertenencia en comunidades de todas las regiones. El país ofrece rutas de peregrinaje que, más allá de la devoción, conectan tradiciones ancestrales con la vida contemporánea.

Caminos de fe

Uno de los mayores encuentros de peregrinaje religioso ocurre durante la festividad del Señor de Qoyllur Riti, al pie del nevado Colquepunku en Cusco.

Cada junio, alrededor de 90.000 personas, entre fieles y turistas, parten del centro poblado de Mahuayani para ascender ocho kilómetros hasta el santuario ubicado en la hondonada del nevado Sinakara.

La ruta, a más de 4,600 metros de altitud, recorre catorce cruces del Vía Crucis y culmina con la llegada de las imágenes de la Virgen Dolorosa y el Señor de Tayancani, mientras los participantes esperan la salida de los primeros rayos del sol. Esta celebración fusiona la religiosidad andina y las creencias católicas en un sincretismo que se expresa en comparsas, danzas y ofrendas.

Los Ukukus o Pablitos eligos
Los Ukukus o Pablitos eligos desempeñan un papel importante en la festividad, ascendiendo a las cumbres del Colque Punko para realizar un ancestral ritual de agradecimiento. Foto: Andina.

Otra ruta central en el turismo religioso en Perú es la peregrinación por el Señor Cautivo de Ayabaca. Durante septiembre y octubre, columnas de fieles vestidos de morado caminan por la Panamericana Norte, algunos portando cruces o instrumentos musicales, en señal de penitencia y fe.

La travesía suele iniciar en la provincia de Paita, donde se venera a la Virgen de las Mercedes, para luego continuar hacia Ayabaca, en la sierra de Piura.

Las hermandades acompañan el trayecto con cantos y oraciones, mientras las autoridades brindan apoyo y seguridad a los peregrinos.

El 13 de octubre, la festividad en honor al Señor Cautivo convierte a Ayabaca en el epicentro espiritual del norte peruano, reuniendo a miles de devotos que agradecen los favores recibidos.

Santuarios y devoción en todo el país

En la región Junín, el distrito de Acobamba es escenario de la Festividad del Señor de Muruhuay, que se celebra cada mayo en honor al Cristo de la roca.

El 3 de mayo, la peregrinación parte desde el templo de Santa Ana y culmina en el santuario de Muruhuay, al pie del cerro Shalacoto. La imagen es recibida por centenares de fieles, quienes participan en misas y actividades religiosas durante toda la jornada.

Desde la Chonguinada hasta la
Desde la Chonguinada hasta la pachamanca, la festividad del Señor de Muruhuay es un escaparate de la rica tradición cultural de Junín. (Andina)

Lambayeque acoge la multitudinaria romería a la Cruz de Motupe, que cada año atrae cerca de 700,000 visitantes. Ya sea en la gruta de Chalpón o en la ciudad de Motupe, devotos y turistas llegan para venerar al sagrado madero, símbolo de fe para la población local y de atracción constante para el turismo.

La peregrinación al santuario de la Virgen de Chapi en Arequipa es otro de los grandes hitos del turismo religioso en Perú. Cada 1 de mayo, miles de personas recorren el desierto de Polobaya para agradecer favores, pedir salud, trabajo o protección. El entorno del santuario se transforma con carpas, trajes coloridos y celebraciones que evidencian la vitalidad de la devoción mariana.

Estas rutas y santuarios convierten al turismo religioso en Perú en un fenómeno que conecta generaciones, historias y esperanzas, abriendo caminos que, con cada paso, refuerzan la riqueza cultural del país.