China supera a Perú en captura de pota y reaviva el debate por reglas internacionales en el Pacífico sur

La próxima reunión internacional en Panamá buscará establecer normas para una pesquería millonaria que hoy opera sin cuotas mundiales ni vedas obligatorias

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El crecimiento acelerado de la flota china y la sobreoferta mundial generan tensiones económicas y reclamos por condiciones desiguales en alta mar. Exitosa

La disputa por el calamar gigante dejó de ser un asunto técnico para convertirse en un tema de alcance político y económico. En los muelles del litoral peruano, la preocupación no se centra solo en las capturas diarias, sino en el rumbo que toma una pesquería que mueve millones y sostiene a miles de familias. En pocos días, los gobiernos con intereses en el Pacífico sur se sentarán a debatir reglas que, hasta ahora, no existen para esta especie.

El debate se produce en un escenario donde las cifras cambiaron con rapidez. Hace quince años, Perú lideraba con claridad la producción mundial de pota. Hoy, China supera las quinientas mil toneladas declaradas y en algunos periodos ya dejó atrás al país sudamericano. La competencia no solo impacta en el volumen, también presiona los precios y altera el equilibrio del mercado internacional.

Desde el sector pesquero advierten que el problema no radica únicamente en quién captura más, sino en bajo qué condiciones se realiza esa pesca. Alfonso Miranda Eyzaguirre, presidente de Calamasur, lo resume en una frase directa: “Se pescan más de un millón doscientas mil toneladas al año de calamar gigante. China es protagonista de esta pesquería”. El punto crítico, según explica, es que no existen reglas homogéneas para todos.

Reglas desiguales en el Pacífico sur

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Miranda recuerda que entre 2023 y 2024 se registraron reclamos por el ingreso de embarcaciones chinas a puertos peruanos sin cumplir con el requisito del dispositivo satelital. “Después de mucha lucha… se consiguió que, a partir de octubre de 2024, se restableciera este requisito”, señala. Tras esa decisión, asegura que “no ha reingresado ningún barco pesquero chino al territorio peruano”.

La flota asiática optó por operar desde otros puertos. Para el dirigente, esa decisión dejó dudas sobre la transparencia de sus operaciones. Mientras tanto, en alta mar, la captura de calamar continúa sin un esquema de cuotas ni vedas obligatorias para todos los actores.

El 2 de marzo, en Ciudad de Panamá, se reunirá la Organización Regional de Ordenamiento Pesquero del Pacífico Sur, organismo que agrupa a países con intereses en la zona. Miranda advierte que, pese a catorce años de funcionamiento, el calamar gigante sigue sin una regulación efectiva. “La flota peruana tiene temporadas de veda, tiene cuotas, tiene regulaciones. Sin embargo, los chinos pescan los trescientos sesenta y cinco días del año”, afirma.

La comparación con otras especies resulta inevitable. En el caso del jurel, existen cuotas anuales y monitoreo científico. Con el atún, operan medidas internacionales consolidadas. Para el calamar, ese esquema aún no se concreta, pese a tratarse de una especie migratoria que cruza fronteras marítimas.

Impacto en precios y pescadores

pota - calamar gigante -
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El aumento de capturas mundiales generó otro efecto: la saturación del mercado. Miranda describe el escenario con cifras: “Un mercado que está en condiciones de recibir un millón de toneladas al año, a lo mejor tiene que recibir… un millón setecientas mil toneladas”. El resultado, añade, es una caída abrupta de precios que golpea a la pesca artesanal peruana.

Según explica, la flota china opera con subsidios que le permiten sostener valores bajos. “La flota subsidiada china no tiene inconveniente porque ellos sí pueden mantener esos precios bajos”, sostiene. En contraste, los pescadores peruanos enfrentan menores márgenes y mayores costos operativos.

El dirigente también alerta sobre la potencia de las embarcaciones industriales extranjeras. “La enorme maquinaria que tienen las embarcaciones chinas y los potentes reflectores… terminan capturando especies no solo fuera del dominio marítimo del Perú, sino dentro”, indica. La iluminación atrae al calamar incluso cuando las naves se ubican en el límite de las doscientas millas.

Fenómeno de El Niño y lecciones del pasado

La discusión sobre la pota coincide con la advertencia de un posible evento de El Niño costero. El antecedente de la anchoveta aún pesa en la memoria del sector. “A fines del siglo pasado hubo un problema grave justamente por falta de regulación”, recuerda Miranda.

Hoy, la pesquería de anchoveta opera con estudios científicos y ajustes de temporada según las condiciones del mar. El desafío consiste en trasladar ese esquema preventivo a otras especies. El representante de Calamasur plantea la necesidad de adaptar temporadas y proteger desembarcaderos artesanales ante cambios de temperatura y lluvias intensas.

En paralelo, destaca el potencial del mar peruano. “Somos el país que tiene la biomasa más grande del mundo” en anchoveta, afirma. También menciona liderazgo en perico y una participación relevante en atunes y conchas de abanico. Sin embargo, advierte que el calamar gigante enfrenta una presión creciente en ausencia de reglas claras.

La reunión en Panamá concentrará propuestas de países como Estados Unidos, Ecuador, la Unión Europea, Corea y Nueva Zelanda. El resultado dependerá de la capacidad de los Estados ribereños para sostener sus planteamientos y de la disposición de las grandes potencias pesqueras para aceptar límites.

En juego no solo está el liderazgo en toneladas capturadas, sino la estabilidad futura de un recurso que se desplaza por todo el Pacífico sur y que, según Miranda, requiere “permitir que la especie se recupere” y asegurar “un stock suficiente en el mar para permitir su aprovechamiento sostenible a lo largo del tiempo”.