Fitch mantiene en 3% proyección de crecimiento para Perú, pero advierte riesgo soberano por elecciones generales en 2026

El bajo nivel de deuda pública y el déficit fiscal controlado han reforzado la posición financiera BBB de Perú frente a otras economías emergentes, según Fitch Ratings. Pero la historia podría acabar este año

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Fitch Ratings mantiene la calificación
Fitch Ratings mantiene la calificación crediticia de Perú en BBB con perspectiva estable, destacando la importancia de las elecciones de 2026 para su futura nota soberana.

Fitch Ratings mantiene la calificación crediticia de Perú en BBB con perspectiva estable, pero advierte que el desenlace electoral de 2026 será determinante para cualquier cambio en la nota soberana.

Aunque Perú exhibe un bajo nivel de deuda pública (menos de 35% del PBI) y un déficit fiscal moderado de 2,2%, la agencia señala que la fragmentación política y la sucesión de gobiernos han limitado el potencial de crecimiento económico.

La agencia Fitch Ratings mantiene la calificación de Perú en BBB

Richard Francis, responsable de calificaciones soberanas para las Américas en Fitch, remarcó que la principal amenaza para la calificación sigue siendo la disfuncionalidad política, según reportó Bloomberg. “Claramente, el sistema político de Perú es disfuncional. Hemos tenido siete presidentes en los últimos ocho años”, indicó.

Si se mantiene un contexto de alta inestabilidad, caída económica o un giro populista con mayor déficit fiscal, la calificación podría sufrir presiones a la baja. Por el contrario, mayor estabilidad institucional y políticas fiscales prudentes, combinadas con reformas proinversión, podrían mejorar las perspectivas crediticias del país.

La fragmentación política y la
La fragmentación política y la dificultad para consolidar gobiernos limitan el crecimiento económico sostenible de Perú, advierte el informe de Fitch. REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración

Fitch proyecta un crecimiento de 3% para el PBI peruano en 2026, pero advierte que este nivel representa una “oportunidad perdida”, considerando los altos precios internacionales de metales.

La agencia señala que el país ha dejado atrás el crecimiento por encima del 5% debido a la falta de reformas y a la fragmentación interna, lo que limita el impacto positivo de los términos de intercambio.

De cara al proceso electoral, Fitch observa un panorama incierto, con casi 40 partidos inscritos y ningún candidato que supere el 12% de intención de voto. La atención se centrará en la gobernabilidad del próximo presidente, la relación con un Congreso fragmentado y la evolución de los proyectos mineros y las reformas estructurales.

Fitch Ratings identifica la debilidad
Fitch Ratings identifica la debilidad institucional y el sistema político disfuncional como los principales riesgos para la estabilidad financiera del país.

El escenario electoral de 2026 será decisivo para la nota crediticia de Perú

El caso peruano se inserta en un contexto regional donde el debilitamiento del dólar estadounidense ha beneficiado a América Latina. Fitch destaca que la depreciación del dólar ha reducido el costo del servicio de la deuda denominada en moneda extranjera, favoreciendo a Perú y a otras economías con exposición a este tipo de pasivos.

Además, la apreciación de las monedas locales ha contenido las presiones inflacionarias derivadas de bienes importados, mientras que los flujos de capital hacia emergentes han mejorado las condiciones de financiamiento para emisores soberanos y privados.

La calificadora de riesgo internacional observa que América Latina ha preservado fundamentos macroeconómicos estables, a pesar de la volatilidad política y los retos fiscales.

La agencia anticipa que el
La agencia anticipa que el PBI de Perú crecerá un 3% en 2026, resultado considerado insuficiente debido al potencial desaprovechado por los altos precios de los metales. EFE/Sengo Pérez/Archivo

Fitch: ¿La fragmentación política limita el potencial de crecimiento económico en Perú?

Fitch no asigna actualmente perspectivas negativas a ningún país de la región, y resalta la resiliencia exportadora y la competitividad frente a Asia. Sin embargo, advierte que la baja inversión, la falta de reformas estructurales y el crecimiento potencial estancado siguen siendo desafíos regionales.

Para Perú, la evolución de la calificación dependerá de la capacidad del nuevo gobierno para avanzar en reformas, mantener la disciplina fiscal y garantizar la gobernabilidad.

El desenlace electoral y los primeros pasos de la nueva administración serán clave en la evaluación de las agencias internacionales, en un entorno externo que ofrece ciertas ventajas, pero donde la política interna sigue siendo el principal factor de riesgo.