
Mal uso de la tecnología. La Universidad de San Martín de Porres (USMP) informó sobre la expulsión de un estudiante de la Facultad de Medicina Humana debido a un intento que la casa de estudios consideró fraude académico durante los exámenes parciales.
El estudiante fue detectado utilizando dispositivos electrónicos ocultos, específicamente cámaras en lentes y audífonos, para copiar en el examen. Este hecho fue comunicado a través de la cuenta oficial de Facebook de la universidad, la tarde de ayer, lunes 6 de mayo.
El comunicado de la USMP detalla que el acto de fraude fue identificado gracias a los sistemas de vigilancia estricta implementados por la universidad durante las evaluaciones. Como resultado, el estudiante fue sancionado con la expulsión inmediata, medida que refleja la política de la institución contra el fraude académico. En el mensaje oficial, la universidad enfatizó que “copiar o usar dispositivos para tal fin conlleva sanciones graves, incluida la expulsión.”

Fraude es causa de expulsión
Además, la universidad recordó a toda su comunidad estudiantil la importancia de actuar con integridad en el ámbito académico, advirtiendo que el uso de dispositivos electrónicos para hacer trampa es una infracción severa.
En el comunicado, también se reiteró que los sistemas de detección implementados por la USMP garantizan una vigilancia continua durante los exámenes, con el objetivo de prevenir y sancionar cualquier intento de fraude. En ese sentido, la universidad hizo un llamado a los estudiantes para que no arriesguen su formación ni su futuro profesional al involucrarse en prácticas deshonestas.
La universidad, a través de su decanato, resaltó que este tipo de conductas no serán toleradas bajo ninguna circunstancia. “No arriesgues tu formación, ni tu futuro profesional”, concluye el comunicado.

Tecnología es usada indebidamente
Con el avance de la tecnología, y recientemente el desarrollo de la inteligencia artificial, algunos estudiantes han comenzado a utilizar estos dispositivos con el propósito de hacer trampa durante los exámenes o tareas.
En ese sentido, el desarrollo de chatbots, aplicaciones que simulan conversaciones humanas, ha ganado gran popularidad, especialmente desde la pandemia de la COVID-19, que aceleró la adopción de tecnologías digitales en todos los sectores. Aunque su origen data de los años 60, ha sido en los últimos meses cuando estos sistemas, como ChatGPT, han cobrado una relevancia significativa. Esta herramienta, basada en un modelo de lenguaje con más de 175 millones de parámetros, es capaz de realizar diversas tareas escritas, desde traducciones hasta la creación de textos y ensayos, lo que lo convierte en una herramienta útil en múltiples contextos.
Sin embargo, la creciente utilización de ChatGPT y plataformas similares ha generado preocupación en las instituciones educativas, que ahora enfrentan desafíos para asegurar la autenticidad del trabajo de sus estudiantes.
En ese sentido, varios centros educativos han respondido endureciendo sus normativas y modificando sus sistemas de evaluación. En Australia, universidades han optado por regresar a las evaluaciones a ‘lápiz y papel’, dejando de lado los exámenes realizados mediante dispositivos electrónicos. El Dr. Matthew Brown, vicepresidente del grupo de universidades líderes del país, mencionó en declaraciones a The Guardian que “el rediseño de las evaluaciones es urgente” y que las universidades están trabajando para adelantarse a los desarrollos de la inteligencia artificial.

Normas contra la IA
La Universidad de Sydney ha ido un paso más allá, implementando una política en la que generar contenido utilizando inteligencia artificial es considerado una forma de hacer trampa y está sujeto a sanciones. Por su parte, la Universidad Nacional de Australia ha modificado sus métodos de evaluación, priorizando actividades de laboratorio y trabajo de campo, además de cronometrar los exámenes y aumentar las presentaciones orales.
Este enfoque refleja la preocupación de que los estudiantes puedan estar utilizando plataformas como ChatGPT para realizar sus tareas sin realizar un análisis propio, lo que ha llevado a los profesores a convocar reuniones extraordinarias para definir nuevos protocolos y métodos de calificación.

En Nueva York, Estados Unidos, las escuelas públicas han prohibido el acceso a ChatGPT en sus redes y dispositivos escolares, citando preocupaciones similares sobre el uso de estas herramientas para eludir el trabajo académico. La eficacia de estas plataformas ha sido probada, como lo mostró Paul Taylor, profesor de salud informática de la University College de Londres, quien publicó un artículo en el London Review of Books sobre cómo uno de estos programas respondía de manera coherente y completa a preguntas de examen.
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