Nezareth Castillo: la historia del polémico niño predicador que hoy canta rock cristiano en redes sociales

Lo que alguna vez fue un fenómeno mediático, ahora es un proyecto de vida íntimo. Nezareth predica menos y escucha más, mientras escribe canciones que nacen desde adentro.

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Reconocido en los 90 como un joven ícono religioso, cambió los púlpitos por la música espiritual, llevando sus reflexiones y su fe a un nuevo público desde plataformas digitales (YouTube / @JOSFRATV)

Con apenas seis años, Nezareth Castillo subía a los púlpitos como si fuesen su casa. Sus prédicas inflamadas y su voz firme lo convirtieron en un fenómeno internacional. Desde Perú hasta México, pasando por Colombia y Estados Unidos, el llamado “niño predicador” llenaba templos y estadios con mensajes encendidos de fe.

Luego desapareció del ojo público. Hoy, más de dos décadas después, ha vuelto, pero ya no con Biblia en mano, sino con una guitarra y un micrófono. Su nueva faceta lo muestra como cantautor cristiano, y su transformación ha despertado la curiosidad de quienes lo vieron crecer entre sermones.

De las multitudes al silencio y luego a la música

De niño llenaba estadios con
De niño llenaba estadios con su voz profética. Hoy, Nezareth transforma esos ecos antiguos en canciones que narran su fe, sus luchas y el largo tránsito hacia sí mismo. (Captura: @JOSFRATV)

Durante los años noventa, su imagen era frecuente en los programas de televisión. Vestido con traje, voz potente y ademanes de adulto, Nezareth Castillo, originario de Paiján (La Libertad), capturó la atención de creyentes de toda América Latina. Su discurso, basado en pasajes bíblicos, era directo y apasionado. Con apenas unos años de vida, ya tenía seguidores fieles que lo aclamaban como un enviado especial.

Con el tiempo, sin embargo, su figura se desvaneció del escenario mediático. Terminó su etapa escolar, vivió una adolescencia alejada del fervor público y empezó a buscar nuevas formas de espiritualidad. Fue allí, en ese proceso de introspección, donde la música apareció como una vía para canalizar sus emociones y creencias.

Nezareth encontró en el rock cristiano un lenguaje que podía usar sin necesidad de gritar desde un altar. Así comenzó a escribir canciones que hablan de fe, perdón, lucha interior y esperanza. Su voz, ahora más madura, conserva la fuerza que lo hizo conocido, pero con una sensibilidad diferente.

Una nueva etapa con presencia digital

Su día a día transcurre
Su día a día transcurre entre trabajo, familia y canciones caseras. Lejos del show, Nezareth encontró equilibrio en lo cotidiano y la fe compartida con su esposa. (Facebook: Nezareth Castillo)

Ya no predica frente a miles en estadios, pero sí frente a miles de seguidores en redes sociales. Desde su cuenta de Instagram y su canal de YouTube, Nezareth comparte videoclips, reflexiones breves, testimonios y temas originales. Su estilo musical oscila entre el pop-rock y el folk cristiano, con arreglos sencillos y letras que aún evocan pasajes bíblicos, aunque desde una perspectiva más íntima y contemporánea.

Entre sus temas destacan composiciones como “Respiro”, “Tu voz me llama” y “Llévame”, piezas donde combina el lenguaje de la fe con una estética musical actual. No busca figurar en rankings ni firmar con grandes sellos. Su intención, como ha dicho en entrevistas recientes, es “tocar corazones y recordar que la espiritualidad también puede sonar a guitarra eléctrica”.

La tecnología se ha convertido en su nuevo púlpito. Publica contenido constante, responde mensajes y mantiene contacto con una comunidad que, aunque más dispersa, lo sigue con afecto y curiosidad. Muchos lo recuerdan de niño; otros apenas lo descubren como músico cristiano.

Familia, fe y una vida fuera del espectáculo

Sigue creyendo, aunque en otro
Sigue creyendo, aunque en otro tono. Ya no busca impacto, sino verdad. La fe de Nezareth se volvió más íntima, más profunda y menos dependiente del aplauso. (Facebook: Nezareth Castillo)

Lejos del ruido mediático que lo rodeó de pequeño, Nezareth ha encontrado estabilidad en su vida personal. Está casado con Karen Julca, quien también comparte su fe. Juntos han construido un hogar centrado en valores cristianos y participan en actividades comunitarias.

Actualmente no vive de la música ni de la religión. Tiene un empleo formal y alterna su trabajo con sus proyectos musicales. Esta faceta doble, entre la vida cotidiana y la creación artística, le ha permitido reencontrarse con sí mismo. No extraña la fama de la infancia ni busca replicar ese fenómeno. “Prefiero llegar a pocos con autenticidad que llenar estadios por nostalgia”, comentó en un video subido a sus redes sociales.

Eso sí, su cambio no ha sido abrupto. Más bien ha sido un tránsito de años, marcado por dudas, silencios y nuevos comienzos. La fe permanece, pero ya no como una herramienta para impactar, sino como una guía personal.