Estudia en la UPC, patrulla en Lima y viene de Ayacucho: la historia del soldado que logró la Beca 18 tras una madrugada de patrullaje

El menor de seis hermanos, fue el pionero en ingresar a la universidad. Actualmente, equilibra su carrera militar con los estudios y la vida académica

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Lleva sus materiales de estudio en la mochila antes de empezar su servicio militar cada tarde. 
Foto: Andina
Lleva sus materiales de estudio en la mochila antes de empezar su servicio militar cada tarde. Foto: Andina

Apenas tiene 20 años, pero ya combina dos mundos exigentes: el del uniforme militar y el de los libros universitarios. Es el menor de seis hermanos y el primero de su familia en acceder a la educación superior. Hoy estudia contabilidad en la Universidad Privada de Ciencias Aplicadas (UPC), luego de haber sido uno de los seleccionados en el último proceso de Beca 18.

Su nombre es César Flores Barrientos. Nació en la provincia de Páucar del Sara Sara, en Ayacucho, y actualmente realiza servicio activo en las Fuerzas Armadas. Sus noches transcurren patrullando las calles de Lima, como parte del estado de emergencia decretado por el Gobierno, mientras que sus mañanas están dedicadas a las clases en la universidad. Para él, no hay excusas cuando se trata de progresar.

Inicios en Ayacucho y servicio militar

César creció en el interior del país, en una zona donde el acceso a oportunidades educativas es limitado. Finalizó el colegio con un claro interés por las matemáticas y, al no contar con los medios económicos para continuar con estudios superiores de inmediato, optó por inscribirse en el servicio militar voluntario.

El joven ayacuchano combina sus funciones como soldado con sus estudios universitarios en la UPC.
Foto: Andina
El joven ayacuchano combina sus funciones como soldado con sus estudios universitarios en la UPC. Foto: Andina

Su paso por el Ejército le dio disciplina, orden y una visión distinta del futuro. Al finalizar su servicio, decidió continuar vinculado a las Fuerzas Armadas, esta vez como reenganchado. Ese nuevo capítulo lo llevó a ser parte del personal encargado de los patrullajes preventivos que se realizan cada noche en distintas zonas de Lima Metropolitana, como Gamarra, el terminal de Yerbateros o los alrededores del terminal Soyuz.

“Hay muchos jóvenes que creen que por haber terminado el colegio tarde o estar trabajando ya no pueden estudiar. Pero no es así”, expresó en declaraciones recogidas por la Agencia Andina.

Una madrugada que lo cambió todo

Era pasada la medianoche cuando, tras concluir un largo turno de patrullaje, César revisó su celular y accedió a la página oficial de Beca 18. Había postulado al programa impulsado por el Pronabec, con la esperanza de que sus calificaciones, su esfuerzo y su condición de miembro activo de las FF. AA. le permitieran acceder a una de las vacantes disponibles.

La sorpresa llegó al instante. Su nombre figuraba entre los seleccionados. “Estábamos en el portatropas, regresaba a la base. Cuando vi mi nombre, mis compañeros me abrazaron dentro del camión. Fue un momento muy emotivo”, relató con orgullo.

Minutos después, no dudó en llamar a su madre, quien permanece en Ayacucho. La despertó con la noticia. “Se levantó con sueño, pero lloró de felicidad. Soy el primer hijo que irá a la universidad”, contó a Andina.

El interés por los números y su vocación profesional

Flores Barrientos anima a otros soldados a informarse sobre las becas disponibles para jóvenes como él. 
Foto: Andina
Flores Barrientos anima a otros soldados a informarse sobre las becas disponibles para jóvenes como él. Foto: Andina

Aunque su primer acercamiento a la contabilidad ocurrió durante su etapa en el Ejército, cuando trabajó junto a un técnico encargado de esa área, César ya tenía un gusto especial por los números desde el colegio. Ese encuentro reforzó su decisión de hacer de esa pasión una carrera profesional.

Gracias a la beca que cubre estudios en instituciones privadas, hoy cursa el primer ciclo de la carrera de Contabilidad en la sede Chorrillos de la UPC. Sus jornadas comienzan temprano, con clases presenciales, y por la tarde se traslada a cumplir funciones como parte del patrullaje nocturno, que inicia a las seis de la tarde.

“Es posible estudiar y trabajar al mismo tiempo. A veces hay momentos muertos durante el día, y esos ratos se deben aprovechar para repasar o leer algo”, comentó al medio oficial.

Un ejemplo para otros jóvenes del Ejército

La madrugada que le cambió la vida, César despertó a su madre para contarle que ingresó a la universidad.
Foto: Andina
La madrugada que le cambió la vida, César despertó a su madre para contarle que ingresó a la universidad. Foto: Andina

César sabe que no todos los jóvenes que cumplen con el servicio militar están informados sobre los beneficios educativos que existen para ellos. Por eso, aprovecha cada oportunidad para compartir su experiencia con sus compañeros de unidad, motivándolos a seguir un camino similar.

“Conozco soldados que no sabían nada sobre la beca. Les digo que averigüen, que no se cierren las puertas. Incluso con 19 años ya puedes postular”, señaló en conversación con Andina.

Además de agradecer el respaldo emocional de su familia, reconoció el apoyo clave de sus superiores en la unidad militar donde presta servicio. Mencionó con gratitud al capitán Carlos Antayhua Luján y al coronel Ruddy Rafael Ramírez Soto, quienes lo animaron a postular y le dieron facilidades para que pudiera prepararse.

Mientras avanza en sus estudios, César no deja de pensar en su futuro. Sueña con terminar la carrera, ganar experiencia en el ámbito profesional y regresar a las Fuerzas Armadas como oficial contable. Para él, el compromiso con su país y con su superación personal caminan de la mano.