¿A qué se dedican los ‘bricheros’ y por qué son tan populares en Cusco?

El fenómeno, que mayormente tiene lugar en Cusco, ofrece una mirada intrigante a la intersección entre el turismo, la cultura y las aspiraciones personales. Conoce de qué se trata

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Conoce quiénes son los bricheros
Conoce quiénes son los bricheros y por qué se han vuelto tan populares en Cuzco - Créditos: Difusión

En el corazón del Cusco, una ciudad rica en historia y cultura, emerge un fenómeno único dentro del vibrante mundo del turismo: los “bricheros” y “bricheras”. Estos individuos locales, principalmente jóvenes, se caracterizan por buscar relaciones con turistas extranjeros, atraídos por la perspectiva de mejoras económicas o la posibilidad de una vida en el extranjero.

A medida que el turismo en la región ha crecido, también lo ha hecho este fenómeno, que no solo refleja una dimensión personal y emotiva, sino que también arroja luz sobre complejas dinámicas socioeconómicas y culturales.

Con el encanto de Cusco como telón de fondo, las interacciones entre bricheros y turistas tejen un curioso tapiz de expectativas y realidades, donde el intercambio cultural se entrelaza con intereses personales, dejando una huella duradera tanto en los visitantes como en los habitantes locales.

Historia y origen de los ‘bricheros’

Turista durante una celebración en
Turista durante una celebración en la ciudad de Cusco - Créditos: Andina

La aparición de los ‘bricheros’ en Cusco está ligada al auge del turismo en la región desde las últimas décadas del siglo XX, cuando la ciudad se consolidó como un destino turístico internacional debido a su cercanía con Machu Picchu y su rico patrimonio cultural. A medida que los visitantes llegaron en mayor número, algunos locales identificaron la oportunidad de conectar con extranjeros, ya sea para obtener beneficios económicos, mejorar sus condiciones de vida o incluso salir del país.

Lo que comenzó como encuentros casuales se convirtió en un fenómeno social reconocido, donde los ‘bricheros’ y ‘bricheras’ se caracterizan por su habilidad para entablar relaciones rápidamente, utilizando el romance o la amistad como puente. Esta práctica ha generado tanto fascinación como críticas, ya que mientras algunos lo ven como una estrategia legítima de supervivencia y movilidad social, otros lo perciben como un aprovechamiento de las diferencias culturales y económicas.

Con el tiempo, y con la creciente globalización, el perfil del brichero se ha diversificado, reflejando los cambios en las dinámicas turísticas y las nuevas formas de interacción en un mundo cada vez más conectado. Sin embargo, el fenómeno continúa siendo objeto de estudio y discusión, ofreciendo una ventana a las complejidades de las relaciones interculturales modernas en la ciudad imperial.

Brichero junto a dos turistas
Brichero junto a dos turistas en Cusco - Créditos: Difusión

Artículo relacionado a los ‘bricheros’

Feliciano Padilla Chalco, catedrático y escritor peruano, mencionó en su artículo El brichero, a 20 años de su creación como personaje de la narrativa peruana (2009), algunos detalles que diferencian a este tipo de personas conocidos con este término.

“Los he visto merodear los lugares turísticos y las plazas y parques de la ciudad del Cusco, donde esperan sentados, cuál cazadores furtivos, que alguna ‘gringa’ caiga en sus garras. La ‘gringa’ no es solo la turista norteamericana, sino, cualquier rubia inglesa, italiana, francesa, menos, la japonesa o la china”, señala en el escrito.

Finalmente, Padilla también indica que el ‘brichero’ suele hacer gala de sus conocimientos de los centros nocturnos o atractivos turísticos de la zona para poder ganar algo de dinero y a la vez, relacionarse sentimentalmente.

¿Qué significa ‘brichero’?

El término ‘brichero’ proviene de una adaptación del inglés brigde, que significa “puente”. Se utiliza para describir a aquellas personas que actúan como un puente entre la cultura local y la extranjera, a menudo con un enfoque en el turismo.

La palabra también refleja la capacidad de adaptarse y comunicarse con personas de culturas diferentes, aprovechando el atractivo cultural y la riqueza histórica de lugares como Cusco. Aunque en ocasiones se usa de manera despectiva, resaltando actitudes oportunistas o aprovechadoras, también hay quienes lo ven como una forma de intercambiar experiencias y conocimiento cultural.