
La Convención Nacional de Agro Peruano (Conveagro) —el foro nacional agrario conformado por más de 50 representantes y productores agropecuarios—, la Asociación Nacional de Productores Ecológicos (ANPE Perú), la Asociación Peruana de Defensa del Consumidor (ASPEC), Slow Food Perú, entre otras organizaciones de la sociedad civil, han lanzado una campaña para recolectar firmas en contra de la introducción de semillas transgénicas de maíz y algodón en la costa peruana.
La acción surge en rechazo a la propuesta de Ángel Manero, titular del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), que busca modificar la Ley de Moratoria N.° 31111, levantando la moratoria sobre el uso de transgénicos, vigente hasta 2035.
Los opositores argumentan que la medida afectaría negativamente la agroexportación, ya que los mercados desarrollados prefieren alimentos orgánicos sin contaminación transgénica.
Además, los impulsores de la campaña sostienen que la utilización de semillas transgénicas no es necesaria para la agricultura familiar, que produce el 70% de los alimentos en Perú sin recurrir a estos insumos.

Iniciativa de Manero no aborda verdaderos problemas, afirman
De acuerdo a un informe del portal Servindi, la campaña —denominada “Unidos por un Perú Libre de Transgénicos” y liderada por el Consorcio Agroecológico Peruano— destaca que la modificación de la Ley de Moratoria N.° 31111, a través de la autorización de semillas transgénicas, promovería el monocultivo y perjudicaría la viabilidad de los agricultores que suministran a los mercados locales.
No obstante, en su intervención ante la Comisión de Constitución del Congreso, el 28 de mayo, el ministro Manero defendió la medida afirmando que esta busca contrarrestar el avance de las importaciones de maíz y algodón.
Pero, los grupos en contra afirman que los problemas de la agricultura familiar están más relacionados con la falta de asistencia técnica, acceso al crédito y la tecnificación del riego.

¿Cómo afectarían las semillas transgénicas?
La especialista en economía agrícola, Angie Higuchi, criticó al Midagri por ignorar aspectos fundamentales como la salud, el medio ambiente y la agricultura.
Pues, explica que los transgénicos podrían alterar la genética de los cultivos y aumentar la resistencia a herbicidas, poniendo en riesgo la biodiversidad agrícola y la soberanía alimentaria.
En esa misma línea, Higuchi precisa que la eliminación de la moratoria dificultaría la puesta en valor de la agrobiodiversidad andina y amazónica, así como afectar la infraestructura y la investigación en biotecnología para la conservación de estos recursos.
En tanto, Manero ha respondido que, si bien la modificación de la ley de moratoria es un tema controvertido, el Perú ya consume indirectamente alimentos transgénicos debido a las importaciones de maíz y aceite de soya transgénica.
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