Más muertas que en la guerras

Existen primeros indicios de la intensificación de la violencia contra las mujeres y las niñas en todo el mundo y los costos económicos que supone

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Una perversa cifra se dio a conocer: 238 mil personas perdieron la vida en alguno de los conflictos armados en el mundo en 2022, un 96% más que el año anterior (Institute for Economics & Peace Measurement, 2023). Zonas de conflicto como Ucrania, o las guerras en Yemen o Birmania son ejemplos de lugares donde contabilizamos pérdidas y dolor diariamente. Existen esfuerzos internacionales para acabar con estas guerras que destrozan y dejan vacías a sus víctimas. Las más pobres, como siempre y en todo, tienen mayor dificultad para reconstruirse en nuevos países.

En ese mismo 2022, 142.6 millones de niñas desaparecieron en todo el mundo (UNODC 2023) por causas vinculadas al feminicidio, la trata sexual y otras formas de violencia que ejercen los hombres contra ellas. Las muertes ocasionadas por las guerras, que representaron el nivel más elevado de fallecimientos en este tipo de situaciones en lo que va de siglo, representa un 0.16% de las mujeres y niñas desaparecidas en todo el mundo ese mismo año.

Existen muchas manifestaciones de esta guerra contra las mujeres; a nivel global se estima que 736 millones de mujeres —tres veces la población total de Brasil— ha experimentado violencia física o sexual por parte de una pareja íntima o por alguien que no era su pareja. La violencia contra las mujeres no requiere siquiera de nuestra existencia; en China e India cada año hay más de un millón de nacimientos de niñas que no se producen. Una de cada nueve defunciones de niñas menores de 5 años puede achacarse a la selección posnatal del sexo (UNFPA 2023).

Feminicidios aumentan en el mundo
Feminicidios aumentan en el mundo entero. - iStock

Una media de más de cinco mujeres o niñas son asesinadas cada hora, una cada 11 minutos, por alguien de su propia familia (UNODC 2022). De las 81.000 mujeres y niñas asesinadas intencionadamente el año pasado, más de la mitad murieron a manos de sus parejas u otros familiares. El hogar es un lugar mortal para muchas mujeres y niñas (UNODC 2022).

El Informe de la Población Mundial de UNFPA (2023), concluye que al menos 200 millones de mujeres y niñas —casi dos veces la población de México— han sido sometidas a mutilación genital femenina. Práctica violenta en la que abren las piernas de una niña a la fuerza y le cercenan una parte de sus genitales. Esto, que concentra tanto dolor y conmoción, es solamente el inicio de una vida carente de todo tipo de derechos.

Existen primeros indicios de la intensificación de la violencia contra las mujeres y las niñas en todo el mundo y los costos económicos que supone —aunque este análisis debería ser irrelevante para la acción conjunta, contundente y globalizada—. Según ONU Mujeres (2023) en Vietnam, las pérdidas ocasionadas por la violencia machista representan casi el 1,41 % del PIB. En Egipto, se estima que cada año se pierden 500 mil días laborables por la misma razón. En 2021, el costo de la violencia de género en la Unión Europea se estimó en 366 mil millones de euros al año. América Latina y el Caribe es la única región del mundo donde no hay evidencia de progreso, y donde los matrimonios infantiles no han disminuido en los últimos 25 años.

Hay muchas iniciativas que apuntan a la equidad, como las que se enfocan en desarrollar la empleabilidad de jóvenes pertenecientes a familias de bajos recursos económicos. Una de ellas es el programa “Tu futuro” de la Fundación Forge, que busca ofrecer empleos de calidad a jóvenes de bajos recursos económicos. La autonomía económica no es garantía de no vivir violencia, pero facilita poder huir de ella.