
Las explicaciones acerca del característico comportamiento de amasado de los gatos son variadas, pero lamentablemente no lo sabemos a ciencia cierta. De momento, la hipótesis más probable es que se trata de un comportamiento remanente de su infancia. Casi todos los gatos empujan hacia adentro y hacia afuera con sus patas delanteras, alternando entre izquierda y derecha, sobre superficies blandas como mantas, ropa o el regazo de una persona.
Durante la lactancia, el cachorro pisa rítmicamente sus patas sobre las mamas de la madre para estimular el flujo y la bajada de la leche. El acto puntual de amasar es muy similar al que usan los gatitos cuando maman.
Las feromonas de apaciguamiento que se liberan alrededor de las glándulas mamarias durante el amamantamiento probablemente convierten al amasado en una actividad placentera.

Los gatos pueden seguir amasando en la edad adulta, sobre todo cuando están en presencia de alguien con quien se sienten seguros, o cuando se suben a un almohadón o manta especialmente mullido, porque asocian esa conducta con el placer que sentían cuando estaban mamando. Si usan las garras para amasar o rascar, el gato puede estar sintiendo felicidad de que los objetos y lugares huelan familiar, generando un momento tranquilizador.
Lo importante es no castigarlos cuando lo hacen. Es un comportamiento normal y el castigo podría provocar una ruptura en el vínculo entre el tutor y el gato, ya que el gato no entiende que está causando dolor.
Los gatos amasan, según los expertos, por otras diversas razones más allá del recuerdo maternal. Una de ellas es el marcaje territorial: los gatos tienen glándulas odoríferas en las almohadillas de sus patas, por ello cuando amasan sobre una superficie dejan su olor sobre ella y marcan así su territorio.

Por otra parte, esta conducta puede ser un comportamiento relajante y reconfortante para los gatos, ya que al hacerlo liberan endorfinas y se sienten más tranquilos y seguros. También el amasar puede ser una forma de ejercicio ligero para los músculos y las articulaciones de los gatos, logrando elongar y mantener su agilidad.
Algunos gatos también pueden haber aprendido a amasar observando el comportamiento de otros gatos y, si han recibido alguna recompensa tangible o afectiva durante el proceso, es muy posible que continúen haciéndolo como una forma de búsqueda de interacción y afecto.
En general, el amasado es un comportamiento natural para los gatos y puede ser una expresión de diferentes necesidades y emociones, teniendo en cuenta que cada gato es único y puede tener sus propias razones individuales para hacerlo.
*El Prof. Dr. Juan Enrique Romero @drromerook es médico veterinario. Especialista en Educación Universitaria. Magister en Psicoinmunoneuroendocrinología. Ex Director del Hospital Escuela de Animales Pequeños (UNLPam). Docente Universitario en varias universidades argentinas. Disertante internacional.
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