Foto Latinstock
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Muchas veces la madrugada me sorprende mirando el celular tirada en el piso de la cocina de mi casa. Está calentito porque por debajo pasa el agua de los radiadores. Me olvido con frecuencia de que ya pasé los 50, y mi hija se ríe porque dice que, como ella, ando dando vueltas hasta cualquier hora, celular en mano. Adicción que creo que los hombres de la familia no comparten. Mi marido duerme y no usa redes. Mi hijo de 22 las usa poco y sólo para seguir equipos de fútbol… Tengo la impresión de que la cuestión de género acá también dice que somos de distintos planetas.

7 de cada 10 argentinos (73 %) revisan el celular cada media hora, y 3 de cada 10 lo hacen cada 5 minutos. La media mundial es de 63 %

La adicción además me trajo una tendinitis de hombro y colapso cervical, pero es inevitable que antes de ponerme horizontal haga una excursión digital. Entro por "última vez" a rebuscar qué más pasó en los portales de noticias. Después, una pasadita por Instagram stories para chusmear qué hace/hizo el resto. Ni que decir si los chicos salen, porque puedo seguir el paso a paso de sus andanzas a través de ellos y de sus amigos. Mi marido diría con enojo que soy una espía serial.

Nomofobia. Es el nombre que tiene la adicción al celular

Abro Face por si se me pasó algún cumpleaños. Y de paso juego el nivel 314 del Candy, pero el de los caramelos gorditos, no el tradicional. Como pasó ya media hora vuelvo a mirar portales, no vaya a ser que un atentado esté sacudiendo nuevamente a Europa. Vuelvo atrás y borro fotos de la galería, que está que explota de videos e imágenes duplicadas. En la Nube no confío mucho, pero menos confío en que no me afanen el celular. Así que alguna vez bajo todo a una memoria que compré especialmente para eso. Esa caja de pandora hermética es como un viejo álbum de fotos, sólo que no puedo hojearlo y como lo uso tan poco, no sé qué hay allí encerrado.

 MI CUADRADITO PERSONAL. Miro la hora –2.50– mientras me hago un Toddy. Sí, Toddy. Dejé el Nesquick y me pasé a la competencia. Todo cambia, ¿o no? No da verme ahora algo en Netflix… Mmm, no, mañana no me levanto ni a gancho. Y sigo escribiendo en el teléfono esto que me ayuda a matar el insomnio.

La tecnología me volvió más vaga para leer libros y eso no me gusta. Pero me permite ver documentales y películas en mi cuadradito personal en un consultorio o un colectivo. Tampoco me gusta que fomente algunas de mis obsesiones, porque estoy sobreinformada con lo malo del planeta y eso me convierte en una madre de adultos jóvenes que se cree una superpolicía digital. Pero estas mismas redes y Google son las que me recuerdan cualquier cosa que olvido. Aprendí a hacer panqueques riquísimos con un tipo peruano que no sé de dónde salió y hasta a despegar dos vasos enfrascados que en otra época hubiera estrellado en una rabieta. Un tutorial me enseñó que con agua caliente y hielo conseguís que el vidrio se expanda o se contraiga y ¡zas!, separados, vuelven a nacer.

El 82.5 % d e las mujeres y el 69.8 % de los hombres padecen “estrés y ansiedad ” cuando no tienen acceso a su celular o a las redes sociales

En fin, mi curiosidad por el mundo es cada vez más grande y la tecnología es un vicio peligrosamente maravilloso que ahora me permite estar en la oscuridad del living sin hacer ruido (cuando hice la tesis periodística con una máquina de escribir Olivetti, tecleaba de noche y mi vecino enfurecía) ni jorobar a nadie. El mundo avanza sin pausa. Y yo no quiero bajarme. Me divierte ver qué trae consigo. Y no voy a mentir. No voy ni al baño sin el teléfono.

No fumo, casi no bebo, pero tengo el celular prendido 24/7. Quizá en algún momento deba volver a terapia. Chan.

TEST: NECESITÁS UN "DETOX DIGITAL" SI…

*Visitás las redes sociales más de diez veces al día.
*El celu es lo primero que mirás al despertarte y lo último antes de acostarte.
*Contestás correos de trabajo fuera de la jornada laboral.
*Consultás el teléfono en la calle o mientras estás conversando con otras personas.

*Una recomendación para combatir esta patología es, durante al menos un día a la semana, intentar no conectarse a redes sociales y permanecer lo más lejos posible del celular.
*Eliminar las notificaciones es un gran paso.
*Un momento ideal para intentarlo son las vacaciones.

texto CAROLINA BALBIANI (cbalbiani@atlantida.com.ar) fotos LATINSTOCK
Datos: Digital Lab y IAB (Buró Publicidad Interactiva).