Amo la playa, el sol, la arena y el agua de mar en la misma proporción en que odio lo que provocan en mi pelo. No encuentro sombrero o pañuelo que me cubra del aclarado que el sol efectúa en mi pelo, ni la forma correcta de deshacerme del cúmulo de arena que perdura en mi cuero cabelludo días después de haber vuelto de las vacaciones.

"Sol, agua de mar, cloro, viento… compañeros habituales de nuestros días de verano, nos relajan, tonifican, elevan el ánimo, pero también agreden nuestro pelo y pueden alterar su estructura química, resecándolo y provocando cambios en su color y textura. Atacan al cuero cabelludo y maltratan el color, volumen y brillo", afirman los especialistas, pero también aseguran que todas estas contras veraniegas pueden ser evitadas si cuidamos el pelo correctamente durante las vacaciones.

NO CULPES A LA PLAYA, NO CULPES A LA ARENA. La lista de los principales enemigos del pelo está encabezada por el sol. "Los rayos UVB degradan la cistina, uno de los aminoácidos que forman la queratina del pelo. Este cambio en la estructura molecular afecta las propiedades elásticas y su carga estática volviéndolo mustio, falto de vida y con las puntas florecidas, un proceso similar al que sufre cuando se somete a una decoloración, sólo que menos agresivo", explican los expertos de Biferdil. Por esa razón es muy importante aplicar un protector solar capilar: "Así como lo hacemos con nuestra piel, debemos proteger el pelo de los daños solares para evitar que pierda color, que las cutículas se abran y comience a verse opaco, seco y poroso", advierte Leticia Delrieux, jefa técnica de Kérastase.

Pero, además de un producto para proteger el pelo en el momento de la exposición, es necesario continuar la protección del color en el momento del lavado. "La pérdida de color es uno de los daños más frecuentes que sufre el pelo durante las vacaciones.

Pero ¡atención! porque el sol no es el único responsable del deterioro de nuestro pelo durante el verano. "Al nadar, el cloro de la piscina y la sal afectan doblemente la estructura capilar interna. El sodio y el potasio del agua de mar son absorbidos por las fibras porosas, obteniendo como resultado un pelo deshidratado, sin vitalidad", aseveran los especialistas  y explican que las partículas de sal del agua de mar se fijan a la fibra capilar y actúan como una lupa, intensificando el efecto de la quemadura solar.

"La sal, por otro lado, también origina una oxidación de la cabellera y la decolora. Y el agua de la pileta tiene su mala reputación bien ganada: muy alcalina, muy clorada, altera el pH del cabello y su color. El cloro es un enemigo acérrimo del pelo rubio, que absorbe la sal de cobre y toma un color amarillento verdoso. El pelo teñido puede tomar un tono verde o gris. Las tinturas semipermanentes tienden a los rojizos y en general el cloro corroe el color", agregan y proponen, a modo de solución, otorgarle al pelo un cuidado especial antes, durante y después de la exposición al sol.

TIPS PARA CUIDAR TU PELO

Antes de exponerte al sol aplicá protector en todo el pelo, especialmente en las puntas. Durante la exposición repetí la aplicación, sobre todo al salir del agua.Al llegar a casa lavá el pelo con un shampoo suave para eliminar cualquier resto de sal, arena o cloro.Después de secar el pelo con toalla: al igual que hacés con la piel, hidratalo después de haber pasado todo el día al sol. x Realizá el último enjuague con agua fría. x Aprovechá el calor del verano para dejar secar el pelo al aire libre o utilizá el secador en posición de aire frío. x Para marcar o teñir el pelo optá por productos suaves (moldeados, baños de color o coloraciones naturales) o aplazalo hasta después del verano.

textos y producción MARIELA RAFFAELLI (mraffaelli@atlantida.com.ar) fotos FERNANDO VENEGAS/ MAXI DIDARI