Autos, tarjetas y comercio lideran la expansión del crédito en Panamá durante los dos primeros meses de 2026

Indicadores muestran expansión con mayor presión en provisiones y calidad de cartera.

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Dos hombres adultos cierran un acuerdo de compra de auto, pasándose la llave del mismo de mano en mano - (Imagen Ilustrativa Infobae)
El crédito al consumo, especialmente autos y tarjetas, lideró el crecimiento del sistema en 2026. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sistema bancario panameño inició 2026 con una expansión sostenida del crédito, un aumento relevante en los depósitos y una ligera presión en la morosidad, en comparación con el mismo periodo de 2025.

Entre enero y febrero, el Centro Bancario Internacional mostró un crecimiento impulsado por el consumo, el comercio y la vivienda, mientras el sistema mantiene una posición sólida en activos y liquidez.

Al cierre de febrero de 2026, la cartera crediticia neta alcanzó $100,348.3 millones, reflejando un incremento interanual de 5.39%, equivalente a $5,134.8 millones adicionales frente a igual periodo de 2025.

Este desempeño confirma que el crédito sigue siendo el principal motor del sistema bancario, con un ritmo de expansión superior al registrado un año atrás, cuando el crecimiento fue más moderado.

Dentro de esta cartera, el crédito se concentró en consumo, comercio e hipotecario, que elevaron su participación conjunta de 78.7% a 80.3% del total.

Mapa Canal de Panamá
Los depósitos externos continúan posicionando a Panamá como centro financiero regional. Archivo

El segmento de consumo mantuvo un rol clave, con una cartera de préstamos personales que supera los $30,000 millones, dentro de la cual los créditos de autos registraron un crecimiento de 11.36%, alcanzando montos cercanos a $3,000 millones, mientras que las tarjetas de crédito superaron los $8,000 millones, con un aumento de 8.14% en comparación con el mismo periodo de 2025.

El crédito hipotecario, por su parte, superó los $18,000 millones, con un crecimiento cercano a 5.8%, impulsado por la demanda de vivienda y condiciones de financiamiento aún competitivas.

En tanto, el financiamiento al sector comercio alcanzó niveles superiores a $15,000 millones, con un crecimiento aproximado de 6.2%, reflejando una mayor actividad empresarial y recuperación del consumo interno.

Sin embargo, no todos los sectores avanzaron al mismo ritmo. Actividades como construcción e industria mostraron un menor dinamismo, con crecimientos débiles e incluso caídas puntuales en algunos rubros, lo que evidencia una recuperación económica aún desigual. Esta diferencia sectorial también impacta la distribución del riesgo dentro de la cartera bancaria.

En términos de calidad de cartera, la morosidad registró un leve incremento frente a los dos primeros meses de 2025, principalmente por el crecimiento en segmentos de mayor riesgo como consumo y tarjetas.

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El segmento hipotecario mantiene crecimiento sostenido dentro de la cartera bancaria. Crédito Dreamstime

A pesar de este aumento, los niveles se mantienen controlados dentro de parámetros prudenciales, gracias a provisiones y políticas de riesgo más estrictas por parte de los bancos.

En cuanto al fondeo, los depósitos totales del sistema superaron los $120,000 millones, con un crecimiento interanual impulsado principalmente por los depósitos externos, que continúan posicionando a Panamá como un centro financiero regional.

Este flujo refleja la confianza en la plaza bancaria y el rol estratégico del país en la intermediación de capitales. Este comportamiento, aunque positivo en términos de liquidez, también introduce un riesgo estructural: una mayor dependencia del fondeo externo. Países como Colombia, Costa Rica y Brasil concentran buena parte de estos recursos, lo que significa que cualquier cambio en las condiciones regionales podría impactar directamente la estabilidad del sistema panameño.

Los depósitos locales mostraron un crecimiento más moderado, mientras que las cuentas de ahorro y los depósitos a plazo fijo mantuvieron una evolución estable.

Este comportamiento sugiere que, aunque el consumo crece, los agentes económicos conservan una actitud prudente en el manejo de liquidez, equilibrando gasto y ahorro.

Un hombre y una empleada sonríen en el mostrador de devoluciones de una tienda. Ella le entrega billetes de dólar y un recibo, mientras él sostiene más dinero.
El crédito para bienes duraderos muestra desaceleración frente a otros segmentos de consumo en el inicio de 2026. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En paralelo, los activos del sistema reflejan esta expansión. Al cierre de enero de 2026, los activos netos del Centro Bancario Internacional alcanzaron $163,327.9 millones, lo que representa un incremento interanual de 5.60%, equivalente a $8,666.7 millones adicionales.

Este crecimiento consolida la fortaleza estructural del sistema bancario panameño.

Otro elemento relevante en este inicio de año es la continuidad de los movimientos dentro del sector bancario, incluyendo adquisiciones y reorganizaciones, que reflejan una estrategia de consolidación orientada a ganar eficiencia, escala y competitividad. Estas operaciones han sido interpretadas como señales de confianza por parte de inversionistas en el mercado panameño.

Comparado con el mismo periodo de 2025, el sistema muestra una mayor velocidad de crecimiento en crédito y depósitos, pero también enfrenta un entorno más exigente en términos de gestión de riesgo. El dinamismo del consumo, aunque impulsa la actividad, exige un monitoreo más riguroso de la calidad de cartera.

Hombre estresado sentado en un escritorio lleno de documentos, con las manos en la cabeza. Una laptop muestra un gráfico de incumplimientos de préstamos y una balanza de justicia.
La morosidad muestra un leve aumento en medio del crecimiento del financiamiento a hogares. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En cuanto a ingresos, el ingreso neto de intereses creció 4.22%, alcanzando $570.33 millones, mientras que los otros ingresos aumentaron 19.06%, impulsados principalmente por el crecimiento en comisiones. No obstante, los gastos generales crecieron 22.63%, lo que limitó la mejora en el resultado operativo.

En términos de resultados, la utilidad neta acumulada a febrero se ubicó en $420.12 millones, lo que representa una caída de 9.52% frente al mismo período de 2025. En contraste, la utilidad antes de provisiones se mantuvo prácticamente estable, con un crecimiento de 0.64%.

El principal factor detrás de la reducción en la utilidad fue el incremento en provisiones, que aumentaron 64.61% interanual, pasando de $73.8 millones a $121.4 millones. Este aumento refleja una mayor cobertura frente al riesgo crediticio, en un contexto de expansión del crédito, especialmente en el segmento externo.

En conjunto, los primeros meses de 2026 evidencian un sistema bancario que crece con fuerza, diversifica su cartera y mantiene niveles sólidos de liquidez, aunque con el reto de contener el aumento en la morosidad.

La evolución del crédito por segmentos, el comportamiento de los depósitos externos y la calidad de los activos serán determinantes para el desempeño del sector en lo que resta del año.