La revancha de los grupos locales: por qué la salida de multinacionales fortalece el mercado argentino

El retiro de compañías extranjeras libera activos, marcas y canales comerciales que son absorbidos por operadores nacionales, en un contexto de mayor convergencia de precios y un repunte de fusiones y adquisiciones en varios rubros

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Primer plano de dos manos entrelazadas en un apretón. Una mano lleva la manga de un traje y camisa blanca. La otra mano lleva una manga blanca.
Las corporaciones buscan socios locales que posean la capacidad de operar en escenarios macroeconómicos y políticos tan volátiles como el argentino (Imagen Ilustrativa Infobae)

A pesar de la inestabilidad global que se evidencia diariamente, las corporaciones mantienen su dinamismo en la búsqueda de nuevas oportunidades de negocio, y Argentina no es la excepción. En los últimos meses, se ha observado un incremento exponencial en las operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A) de compañías que abarcan diversas industrias y sectores, tales como consumo masivo y construcción, entre otros.

A nivel global, el 80% de los ejecutivos de M&A prevé mantener o incrementar su nivel de actividad durante el presente año, impulsados por la imperiosa necesidad de adaptarse a la disrupción tecnológica y a las alteraciones en los flujos de rentabilidad. En Argentina, la estabilidad macroeconómica, particularmente en el tipo de cambio y la mejora en el riesgo país, facilita la convergencia de las expectativas entre compradores y vendedores. Ello, a su vez, potencia la concreción de este tipo de operaciones, superando las divergencias que previamente obstaculizaban los procesos.

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A nivel global, el 80% de los ejecutivos de M&A prevé mantener o incrementar su nivel de actividad durante el presente año

Numerosas multinacionales deciden retirarse de nuestro país, debido a estrategias globales enfocadas en mercados principales o bien más relevantes. Cabe destacar que, por su tamaño, los mercados más significativos en Latinoamérica son México y Brasil. En este escenario, las corporaciones buscan socios locales que posean la capacidad de operar en escenarios macroeconómicos y políticos tan volátiles como el argentino. Por otra parte, otras marcas y multinacionales perciben en el país un potencial notable -un mercado con perspectivas de mayor apertura y estabilidad-, y una demanda con poder adquisitivo en el segmento de altos ingresos.

La salida de este tipo de compañías tiene un peso determinante, ya que actúa como el catalizador principal de este movimiento; al retirarse, liberan capacidades instaladas, marcas posicionadas y redes de distribución que los jugadores locales capturan para alcanzar una escala que antes les era inaccesible. Este fenómeno se alinea con la tendencia de post-globalización que describimos con Bain, donde la fragmentación de los mercados obliga a las compañías a buscar una agilidad que solo los operadores locales —con un conocimiento profundo de la volatilidad y la regulación doméstica— pueden ofrecer con éxito.

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Lejos de implicar un retroceso, este proceso refleja una apuesta por la resiliencia operativa. Mientras las multinacionales responden a mandatos de rentabilidad global que suelen chocar con la realidad local, los nuevos dueños argentinos actúan con la lógica del “dueño natural”, priorizando la consolidación sectorial y la integración vertical para blindarse ante la incertidumbre. El resultado inmediato es una simplificación y fortalecimiento del ecosistema corporativo, con grupos nacionales que asumen un liderazgo antes diluido entre múltiples filiales extranjeras. Esta argentinización está gestando actores con capacidad de decisión más ágil y adaptada a la volatilidad regional, una ventaja que el informe global identifica como fundamental en la era de la post‑globalización.

Los nuevos dueños argentinos actúan con la lógica del “dueño natural”, priorizando la consolidación sectorial y la integración vertical para blindarse ante la incertidumbre

En términos de competitividad a largo plazo, la incorporación de activos liberados por multinacionales permite a las compañías locales consolidar niveles de escala que antes estaban fuera de su alcance, dándoles el volumen necesario para financiar la transición tecnológica y la automatización que hoy exige el mercado. Si bien el riesgo inicial es una mayor concentración sectorial, la contrapartida es un tejido empresarial más resiliente y con una visión de reinversión de utilidades en el propio país, lo que asegura que la capacidad instalada y el talento se mantengan competitivos frente a un escenario global de fragmentación de cadenas de suministro y disrupción por inteligencia artificial.

Ahora bien, ¿cómo sigue este año para los empresarios argentinos? La tendencia de compras y adquisiciones definitivamente continuará este año, ya que el mercado está transitando de una fase de reacción a una de acción proactiva para remodelar portafolios estratégicos. Este impulso se verá potenciado por el ambicioso programa de privatizaciones en carpeta, que actúa como un catalizador para atraer capitales que buscan escala y eficiencia en sectores clave como energía y transporte. Estas operaciones no solo alterarán el mapa corporativo, sino que elevarán el estándar de retorno de inversión, obligando a las compañías a ser mucho más disciplinadas en su ejecución para capturar el valor total de las sinergias. Será el año en que las compañías dejen de simplemente observar los cambios del entorno para convertirse en protagonistas de la reinvención de sus industrias a través de acuerdos más grandes, audaces y estratégicos.