La demanda social pasó de la Preservación – durante el Covid-19– a la búsqueda de mayor libertad tras la Pandemia. En la Argentina, ese proceso coincidió con un “fin de ciclo” marcado por el protagonismo de las redes sociales. Estuvimos dos años viviendo en la caverna digital y las plataformas aprendieron mucho de nuestros patrones de conducta.
La política es un circo vacío, es el mensaje de los Focus Group. En la Argentina, las representaciones empresariales han perdido preponderancia, los sindicatos, entre patrimonios inexplicables y casi la mitad de los trabajadores precarizados, carecen del peso político que ostentaban en los 80 o 90 y los partidos políticos se han ido convirtiendo en espacios personalistas sin lineamientos doctrinarios claros y se están disolviendo con la política cuestionada y en retirada.
La realidad en el mundo actual es que el prestigio intelectual y la declinación de los valores éticos ante la búsqueda insaciable del continuismo en el poder de las dirigencias políticas de las exhaustas democracias, cotizan a la baja. Las ideas libertarias son emergentes de las redes sociales con relato tipo “cómic” con base de sustentación emocional. La tecnología de la Información moldea cómo funciona el poder. Los influencers reemplazan a la dirigencia política. Un tibio debate improvisado y cada vez con menor profundidad, inunda las redes que se transforman en balcones de opiniones irresponsables e improvisadas, donde se aglutina la gente por grupos afines.
El mensaje anticasta rompió una polarización que ya no expresaba las opciones de la sociedad. Se cambia la confrontación de Ideas por la de Emociones. La sociología argentina ha sido más identitaria que ideológica cuando la lógica de las identidades y sentimientos negativos imperan en el mundo. Vivimos en la era de la rabia y el Algoritmo (Giuliano De Empoli).
Cristina K radicalizó al Peronismo y conurbanizó sus propuestas marginándose de la representación de los sectores medios de la sociedad. Milei supo interpelar “el tema de nuestro tiempo” a que aludía Ortega y Gasset, transformándose en el inesperado canalizador de la opción por mayor orden y por terminar con la inflación que, a la postre, padecen sobre todo, los que menos tienen.
En el siglo XXI comenzó a crecer la informalidad laboral. Los sindicatos empiezan a disputar el liderazgo con los piqueteros y estos generan un desgaste en la sociedad porque su metodología satura la paciencia de los sectores con ocupación formal e informal, generando una sensación de caos generalizado. En este escenario la sociedad cambia de expectativas y de Agenda.
Las reivindicaciones que ofrecía la política era la dignidad de una vida con un empleo mediocre, con la declamación de una ampliación de Derechos que, en la práctica, no se podían garantizar por la falta de sustentabilidad de los recursos necesarios para sostenerlos. Milei ofrece como remedio Desinflación y Autenticidad con crudeza en el relato, incluso alineándose con una potencia hegemónica pero declinante. Los jóvenes, que son su base de sustento, tienen una admiración aspiracional con EEUU facilitada por el mayor conocimiento del idioma por parte de los sectores de clase media.
El mundo está en un profundo proceso de cambio en el Sistema de cooperación internacional – vigente desde la Segunda Guerra Mundial– que está siendo reemplazado por políticas nacionalistas y proteccionistas que estuvieron vigentes durante el siglo XIX. El mundo había logrado avanzar hacia el multilateralismo emergente de un proceso de globalización con la creación de Naciones Unidas, con el Acuerdo de Bretton Woods y con la creación de otros Organismos como el GATT y la OMS.
Trump es un empresario inmobiliario que impulsa el retroceso a esos paradigmas, porque supone expresan el sentir de su propio electorado nostálgico de una grandeza pasada (La incorporación de Alaska fue producto de una transacción inmobiliaria). Claramente el alineamiento de Milei es con sus estrategias en el plano internacional. El anarcoliberalismo no encaja en el pensamiento de Trump de cara a su electorado interno donde asume políticas proteccionistas en beneficio de sus empresas.
No obstante, debemos tener en cuenta que hace muchos años que los magnates de la Tecnología han incidido de manera importante en la toma de decisiones en los EEUU. “El Homo sapiens lleva 300 000 años en la tierra y en los últimos 70 nos hemos puesto 3 veces en riesgo de extinción por nuestra mala gestión de la tecnología (por las bombas atómicas, por el calentamiento global y también por la Inteligencia Artificial). Si seguimos insistiendo lo vamos a lograr.” Nunca antes hemos estado en una frontera de aceleración tecnológica como en estos tiempos.
La Argentina es procíclica. Nos entusiasmamos cuando nos va bien y nos deprimimos cuando nos va mal. De la posmodernidad vino el “vivirlo todo”, a lo que se le sumó el “todo es ahora”. Existe un cambio en la concepción psíquica del tiempo y eso se traduce en las plataformas que conllevan la cultura de la instantaneidad, acelerando procesos, iniciando otros y echando un manto de incertidumbre quizá asociada a la sombra de nuestra ineludible condición finita que la pandemia puso en evidencia.
La baja efectiva del flagelo inflacionario empieza a sufrir la paradoja del éxito: empezar a solucionar un problema es darse cuenta que existen otros, tal vez derivados de esas pretendidas estrategias de solución adoptadas (desocupación en crecimiento acompañada por el tridente Corrupción, Violencia y Narcotráfico), que estaban subyacentes en el concurso de prioridades.
Me asusta el presente que imita al pasado ciegamente, las crisis se producen en cámara lenta, pueden durar años. Las catástrofes siempre llegan de golpe, nos escogen desprevenidos. Esta película ya la vimos como un déjà vu de tiempos pasados. Intento esperanzarme con el reconfortante aforismo de Marx: “que la historia siempre se repite dos veces: la primera como tragedia, la segunda como farsa. Y si se invirtiera el orden: se comenzara por la comedia y se acabara por la tragedia..?” Este es el desafío que nos toca hacia adelante evitando que se sorteen los contrapesos que nos brinda el sistema democrático.
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