
El Régimen Penal de Minoridad en Argentina tiene casi 50 años de antigüedad. Con la Ley actual, los menores de 16 años tienen carta de impunidad: aunque cometan el delito más grave -el que sea- no tienen ningún tipo de responsabilidad penal ya que no pueden ser juzgados ni detenidos. Cuando cometen delitos, el juez los manda a su casa y cierra la investigación del caso. Cuando tienen más de 16 años tampoco pueden ser juzgados por todos los delitos y, encima, las condenas que reciban se les reducen “automáticamente” a la mitad.
Con la nueva Ley Penal Juvenil que enviamos al Congreso, toda esta situación absurda se va a terminar. Los menores van a ser responsables penalmente desde los 13 años y van a poder ser juzgados por todos los delitos con la responsabilidad penal completa por todos los delitos. Los menores de 13 años también tendrán consecuencias, ya que el juez deberá continuar la investigación del caso y disponer medidas de cuidado del menor que cometió un delito, con imposición de tratamientos y la intervención de organismos especializados, con reglas claras y en un proceso rápido.
A los 13 años ya saben perfectamente lo que hacen. Saben que robar y matar “está mal”. Así se lo considera en la región y en el mundo. En Uruguay la responsabilidad penal comienza a los 13 años, al igual que en República Dominicana, Guatemala, Nicaragua y Francia. En México y en Israel, es a los 12 años. En otros países la responsabilidad penal comienza a los 10 años, como en Inglaterra y en Suiza y en otros países de nuestra región. Por otra parte, no hay ningún convenio o tratado internacional que imponga a la Argentina (ni a ningún otro país) fijar una edad mínima de responsabilidad penal. Es que la aplicación de la Ley Penal, además de un lógico fin punitivo, permite generar la posibilidad de interiorizar las normas sociales y eso solo puede lograrse a partir de una declaración de responsabilidad personal.
Tantos años de demora para encarar la reforma de esta ley nos ha salido muy caro como sociedad. Continuamente, cada vez más seguido, vemos delitos graves cometidos por menores. Terminar con esta situación no es una cuestión de “ideología”, es poner orden. Basta de impunidad “por la edad”. El que las hace, las paga.
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