
La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) publicó recientemente la edición 2025 del Global Innovation Index (GII), una herramienta que mide la capacidad de innovación de 139 economías a través de más de 80 indicadores agrupados en dos grandes categorías: “input” o condiciones de base (como instituciones, capital humano, infraestructura, sofisticación de mercado y empresarial) y “output” o resultados (como producción de conocimiento, tecnología y creatividad).
El índice busca capturar la complejidad del ecosistema innovador de cada país y, este año, como en ediciones anteriores, Argentina vuelve a ocupar una posición rezagada: se ubica 77° a nivel global, 21° entre los 36 países de ingreso medio-alto, y 7° entre los 21 países de América Latina y el Caribe.
PUBLICIDAD
Evolución de Argentina en el GII
La trayectoria de Argentina en el índice muestra una tendencia oscilante, pero siempre en la parte baja de la tabla. En los últimos seis años, el país ha fluctuado entre el puesto 69° (en 2022) y el 80° (en 2020).
Es de destacar también que Argentina presenta un desbalance importante entre el “input” y el “output”, es decir, entre las condiciones de base que deberían facilitar la innovación y los resultados. Mientras que en el primer aspecto se ubica en el puesto 92, en el segundo aspecto se ubica en el puesto 64.
PUBLICIDAD
La trayectoria de Argentina en el índice muestra una tendencia oscilante, pero siempre en la parte baja de la tabla
Este desbalance entre insumos y resultados sugiere que, a pesar de ciertas fortalezas internas, el país no logra consolidar un entorno propicio para que la innovación florezca de manera sistemática.
Comparación regional y global
La posición de Argentina es preocupante si se la compara con países de desarrollo equivalente. Por ejemplo, Uruguay, Costa Rica y Chile han logrado ubicarse mejor en el índice, con políticas más consistentes en materia de innovación y propiedad intelectual. Incluso países fuera de la región, como India, Vietnam o Indonesia, han escalado posiciones rápidamente en los últimos años, demostrando que el desarrollo institucional y un marco normativo más previsible y consolidado -incluido un sistema de patentes más fuerte- pueden marcar una diferencia significativa.
PUBLICIDAD
Fortalezas: capital humano y creatividad
A pesar de su baja posición general, Argentina muestra fortalezas destacables en áreas como capital humano e investigación (puesto 57°) y producción creativa (puesto 59°). Indicadores como la matrícula terciaria (puesto 4°), la expectativa de vida escolar (puesto 9°) y las exportaciones de servicios culturales y creativos (puesto 23°) reflejan un país con talento, formación académica y capacidad creativa.
A pesar de su baja posición general, Argentina muestra fortalezas destacables en áreas como capital humano e investigación
También se destaca en la producción de películas nacionales y en la creación de aplicaciones móviles, lo que sugiere un ecosistema cultural activo y con potencial.
PUBLICIDAD
Debilidades: instituciones y marco jurídico
El principal obstáculo para la innovación en Argentina parece ser, sin embargo, de carácter institucional. El país ocupa el puesto 120° en esta categoría, lo que lo ubica entre los peores del índice. Dentro de este pilar, se destacan como debilidades la inestabilidad política y económica para hacer negocios y para emprender. Más específicamente, el sistema jurídico argentino presenta serias deficiencias en materia de propiedad intelectual. Uno de los problemas más notorios es la falta de adhesión del país al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), un instrumento internacional administrado por la OMPI que permite a los inventores solicitar protección de patentes en múltiples países mediante una única solicitud.
¿Qué es el PCT y por qué importa?
El PCT (Patent Cooperation Treaty) es básicamente un tratado que simplifica el proceso de solicitudes de patente a nivel internacional. Como es sabido, las patentes son derechos nacionales y los inventores, como principio general, los inventores deben presentar una solicitud en cada país en el que quieran tener protección.
PUBLICIDAD
Sin embargo, lo que permite el PCT es realizar una primera solicitud internacional y posponer 30 meses la decisión sobre si presentar o no en otros países (y en cuáles). Esto reduce costos, otorga tiempo suficiente para conseguir financiamiento, facilita la gestión de derechos y promueve la internacionalización de la innovación.
El principal obstáculo para la innovación en Argentina parece ser, sin embargo, de carácter institucional
La adhesión al PCT es especialmente importante para países en desarrollo, ya que facilita el acceso de sus inventores al mercado global y atrae inversión extranjera al ofrecer un marco jurídico más predecible y alineado con estándares internacionales.
PUBLICIDAD
Lamentablemente, Argentina es uno de los pocos países que aún no ha adherido a este tratado, lo que representa una barrera significativa para la innovación local. En contraste, Uruguay se unió recientemente, reconociendo su valor estratégico para fomentar la innovación local y atraer inversión en tecnología.
Patentabilidad: criterios restrictivos
Otro aspecto crítico del sistema jurídico argentino son los criterios excesivamente restrictivos de patentabilidad. En comparación con otros países de la región y del mundo, Argentina mantiene una interpretación muy limitada en cuanto a los tipos de inventos que pueden ser protegidos por vía de patentes, especialmente en sectores como biotecnología, química y productos farmacéuticos.
PUBLICIDAD
Otro aspecto crítico del sistema jurídico argentino son los criterios excesivamente restrictivos de patentabilidad
Estas restricciones no solo desalientan la inversión en investigación y desarrollo, sino que también limitan la capacidad de los emprendedores locales de proteger sus invenciones, afectando la competitividad del país en el escenario global.
Conclusión: talento sin estructura
El Global Innovation Index 2025 confirma lo que muchos actores del ecosistema innovador argentino ya saben: el país tiene talento, creatividad y capacidad técnica, pero carece de un entorno institucional que permita canalizar ese potencial hacia resultados sostenibles.
PUBLICIDAD
La falta de adhesión al PCT, los criterios restrictivos de patentabilidad y la debilidad institucional son obstáculos que deben ser abordados con urgencia si Argentina quiere convertirse en un país que realmente fomente la innovación.
La buena noticia es que hay ejemplos cercanos, como Uruguay, que demuestran que es posible avanzar. Pero para ello se necesita voluntad política, reformas y una visión estratégica que reconozca a la innovación como motor para el desarrollo.
Los autores son socios en Marval O’Farrell Mairal
Últimas Noticias
El deporte como creador de identidad: ¿por qué las marcas invierten miles de millones en auspicios?
El certamen ampliado a 48 selecciones y 104 partidos en Canadá, México y Estados Unidos busca una exposición masiva en TV, streaming y redes, un alcance difícil de igualar por otros eventos

El Niño 2026-2027: la primera prueba del nuevo gobierno
La coincidencia con el cambio de gobierno convierte este fenómeno en un desafío político e institucional de primer orden

El nuevo Fondo de Asistencia Laboral: ¿qué cambia y qué sigue igual en los despidos?
La medida incorpora un esquema general para afrontar costos por desvinculaciones con adhesión obligatoria de empleadores

La IA no está reemplazando carreras, las está redefiniendo
Hoy en día, la tecnología se ha democratizado tanto que un director general, una estudiante universitaria y una programadora junior tienen acceso exactamente a las mismas herramientas de IA

Los premios económicos individuales no son siempre efectivos
Hay una contradicción profunda en el sistema de premios económicos variables y recompensas en muchas organizaciones





