
La Fórmula 1 no se corre solo en las pistas. Es una competencia de decisiones. Se involucran datos existentes con proyecciones futuras. El objetivo: optimizar recursos, eficientizar materiales y mejorar el camino hacia los resultados.
Todo este esquema tiene nombre: se llama telemetría, una lógica de datos en tiempo real que no solo es funcional a la máxima competencia automovilística del mundo, sino que hoy, en el siglo XXI, se debe implementar esta tecnología en las industrias para impulsar la eficacia.
Así como en la F1 cada milésima de segundo cuenta y la estrategia cambia a cada instante, las decisiones en la industria se deben tomar en el mismo sentido, en tiempo real y con anticipación de los problemas, controlando la eficiencia de las máquinas y potenciando el valor de los bienes de capital. Los análisis de telemetría juegan un rol fundamental tanto para implementar estrategias en la F1 como para asegurar la mejora de la productividad en los procesos industriales.
El mundo ya camina por ese sendero. Las industrias recurren cada vez más a tecnologías de última generación para optimizar sus operaciones, supervisando diversos procesos en sectores como el tratamiento de agua, sean limpias o residuales, el petróleo y el gas, la manufactura, las plantas químicas y las refinerías, entre otros.
Con esquemas de monitoreo y visualización, estos sistemas permiten que las industrias resuelvan problemas, minimicen las pérdidas de tiempo, reduzcan costos y garanticen la seguridad del personal y del medio ambiente. Pero el combo completo de vanguardia tecnológica se cierra con la inteligencia artificial (IA), que ayuda a interpretar todos esos datos, encontrar patrones y hacer análisis de predicciones.
Tecnologías como los protocolos IIoT (Internet Industrial de las Cosas, por sus siglas en inglés), establecen niveles de conectividad, intercambio de data y eficiencia operativa, combinando IA y telemetría. Su funcionamiento se basa en mecanismos de comunicación que garantizan interacciones confiables, seguras y eficaces entre dispositivos, sistemas y plataformas.
Por ejemplo, supongamos que una planta industrial que produce envases plásticos mediante máquinas de inyección instala un sistema de sensores (telemetría) en todas sus máquinas.
El resultado es que podrá verificar, entre muchas otras variables:
- La cantidad de envases producidos por turno, día o semana, lo cual permite monitorear el rendimiento real y comparar contra los objetivos de producción.
- Cuánto disminuye la producción durante los tiempos de inactividad y qué tipo de paradas afectan más la eficiencia.
- Qué fallas técnicas o mecánicas se repiten y en qué máquinas, facilitando el mantenimiento preventivo y reduciendo tiempos muertos
- El consumo energético por máquina o proceso, y cuánto podría ahorrar mensualmente con ajustes de operación o mantenimiento.
- Las desviaciones de parámetros como presión, temperatura o ciclos de inyección, que impactan directamente en la calidad del producto final.
- Alertas tempranas ante posibles fallos, lo que permite una respuesta anticipada para evitar defectos y pérdidas.
Todo esto, al estilo de la Fórmula 1, donde se monitorea en tiempo real cómo responden los neumáticos, la caja de cambios o el sistema de frenos ante la exigencia de cada vuelta. Así, en la industria, una solución de monitoreo inteligente permite una toma de decisiones basada en datos reales y en tiempo real, optimizando no solo la producción, sino también la eficiencia, la trazabilidad y la rentabilidad.
La fórmula ganadora de la productividad es bastante clara: la telemetría proporciona los datos en tiempo real y la IA los convierte en inteligencia accionable. Juntas permiten crear sistemas más eficientes, autónomos y predictivos tanto en la industria como en la máxima categoría del automovilismo mundial.
La tecnología bien aplicada es fundamental para que la industria argentina dé un paso más hacia su transformación digital sin relegar una sola fábrica en el proceso. Es importante entender que la industria local corre su propia carrera. Cada segundo que una máquina está parada, cada error de calidad, cada proceso que no se mide, es una curva mal tomada.
Aplicando IA y telemetría, la industria puede correr su propia carrera con más información, más control y más inteligencia. Como en la Fórmula 1, pero a medida de cada planta fabril, la tecnología del siglo XXI está mostrando el camino hacia la modernización de la industria nacional.
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